cap. 33 y 34

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Cap. 33: “Fuego en mi alma”

Luna estaba en el pasillo, intentando mantenerse tranquila y dando gracias al cielo de no haber llevado a sus niñas o seguramente la hubieran delatado inmediatamente, justo aparecía Cedric que se extrañaba de verle ahí, ella se apoyó en la pared y optó por una pose vampirezca arqueando su cuerpo de modo sexy

-Todo gratis para ti guapo – Le dijo de modo coqueto

-¿Gratis?

-Si pagas seguro no te alcanza – susurró seductora recorriendo su pecho con un dedo y haciendo un gesto sensual con sus labios – Por sexo oral son cien monedas de oro, por sexo normal doscientas y por sexo depravado, quinientos…

-Tienes razón – suspiró Cedric – No me alcanza ¿Qué me das por veinte?

-Un beso – Le dijo atrayendo su cuello y buscando sus labios, él no se hizo esperar, la apretó a su cuerpo y sonrió aún más, haciendo que luciera más hermoso de lo que ya era el condenadísimo hombre

-¿Qué haces aquí y Gail?

-Ella se metió a bañar, a arreglar, no contemos con su presencia como en una hora o dos…

-¿Tanto tiempo?

-Demos una vuelta, luego regresamos, ya le dije que espere ¿quieres?

-Bien – Aceptó Cedric inocentemente (Si, no cabe duda, es el modo numero 20 de como hacer tonto a un padre de familia con hija cachonda descubierta por madre alcahueta)

Caminaron largo rato por aquellos caminos tortuosos, hasta que llegaron a la aldea de los nefilim, vieron las viviendas abiertas, no todas claro, pero ella se metió en una y vio las lindas camas, algunas desechas y como que se dio la idea de donde había estado Gail, pero intentó no pensar en ello

-Algún día volverán nuevos nefilim – dijo el castaño

Luna se inclinó sobre la cama y comenzó a acomodarla, mostrándole una pose sugestiva de su trasero a Cedric que admiró esa parte enfundada en pantalones ceñidos, estuvo a punto de darle una nalgada, pero se dijo que era un hombre y esposo decente… Pero Luna la estaba acomodando para acostarse en ella y lo hizo

-Ven aquí Cedric – le dijo sensualmente y abrió sus piernas para que él se metiera en medio y se acomodara sobre ella

-Amor…

-Yo te pago a ti por un ratito de placer – susurró ella mientras Cedric se deslizaba sobre su cuerpo y se acomodaba sobre ella, presionándola suavemente, el buscó sus labios y se enfrascaron en un beso intenso y candoroso, ella apresó sus caderas con sus piernas y casi le clavó las puntas de los tacones de sus botas

-Luna… MMM…. No me provoques nena, sabes que cuando te pones así no me puedo resistir, eres mi punto débil, mi talón de Aquiles, no puedo decirte que no a nada ¡Oh! Estás que ardes amor

Claro, si era el plan de Luna, tenía que distraer a Cedric de algún modo ¿Y que mejor que con una buena sesión amorosa? Además Luna se estaba esmerando, haciendo que a su maridito se le pusiera duro el… pensamiento de irse sin hacerlo con ella, así que se lo comía a besos y caricias, jugando con sus lenguas de modo erótico que estaba enloqueciendo a Cedric, con las niñas en casa, a veces no podían tener momentos tan íntimos por la atención que requerían

-¡Oh, Luna!

-Lo quiero en mi boca ahora – Susurró de modo sucio, erótico y exigente mientras le hacía gestos con la lengua y claro que el castaño no podía resistirse a que su mujer se pusiera más obscena, impúdica e indecente que nunca… porque de inmediato se quitó de encima para desabrocharse los pantalones, digo, en lo que empezaban a calentar los motores

GÓTICO... Seducción Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora