imaginas #15

169 21 0
                                    

Imagina que eres compañera de cuarto de Steven y luego de que él tuviera una cita, vuelve así.

Llegaste al departamento y lo primero que notaste fue a Steven sentado en la mesa, con la mirada perdida y una caja de chocolates belgas en sus manos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Llegaste al departamento y lo primero que notaste fue a Steven sentado en la mesa, con la mirada perdida y una caja de chocolates belgas en sus manos.
Suspiraste al verlo así, sabiendo que su cita no había salido como esperaba.

—Steven, ¿qué pasó? —preguntaste, dejando tu bolso en el perchero y acercándote a él.

Steven levantó la vista, sus ojos tristes y llenos de decepción.

Me plantaron —dijo simplemente, encogiendo los hombros mientras sacaba otro chocolate de la caja—. Esperé por horas, pero nunca apareció.

Te sentaste a su lado, sintiendo su tristeza como propia. Era difícil ver a alguien tan bueno y amable como Steven pasar por algo así. Mientras te contaba los detalles de su desastrosa cita, mordisqueó los chocolates, como si estos pudieran llenar el vacío que sentía.

Nunca habías visto así a Steven y en cierta forma te dolía. Hacia ya tiempo que sentías algo por él, pero no querías abrirte debido a que no querías arruinar la hermosa amistad que tenían.
Miraste la caja de chocolates y luego a él. Te rompía el corazón ver cómo Steven se gastaba en esforzarse por otra que no valoraba su esfuerzo, mientras que tú le bajarás la luna si fuera posible.

—Qué pena que no hagas lo mismo por mí —susurraste, casi sin darte cuenta.

Steven levantó la mirada con confusión.

Perdón, no escuché. ¿Dijiste algo?—preguntó, inclinándose un poco hacia ti.

Negaste con la cabeza rápidamente con una sonrisa tímida en tus labios.

—Nada importante, Steven. Solo que... mereces algo mejor. Alguien que te valore como te mereces —dijiste, apoyando una mano suavemente en su brazo.

Steven te miró por un momento y su expresión se suavizó. Parecía buscar algo en tus ojos, algo que le diera consuelo.

Gracias —murmuró finalmente, su voz más tranquila—. Eres una buena amiga, ___.

Asentiste, aunque aquella palabra te dañara más que mil puñales. A pesar de querer ser más que una amiga para él, ahora no era el momento. Ahora debías apoyarlo.
Tal vez algún día puedas ser su compañera y darle el cariño que merece.

𝙈𝙊𝙊𝙉𝙆𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏-𝙊𝙉𝙀 𝙎𝙃𝙊𝙏𝙎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora