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Steven estaba nervioso.
Sus manos sudaban mientras intentaba recordar cómo respirar con normalidad. Estaba de pie en el altar, su corazón latiendo rápido, más rápido de lo que había latido nunca antes. La música comenzó a sonar y, cuando las puertas se abrieron y te vio aparecer, todo a su alrededor pareció detenerse.
Allí estabas, radiante y hermosa, caminando hacia él con una sonrisa que podría iluminar toda la ciudad de Londres.
Steven sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Nunca se había sentido tan afortunado en toda su vida. Su sonrisa tembló ligeramente, y mientras avanzabas, sus labios formaron las palabras "te amo" una y otra vez, aunque sin sonido.
Cuando finalmente llegaste a su lado, Steven casi olvidó que tenía que respirar.
—Es real—. Pensó—. Esto es real.
Marc Spector
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Marc no era un hombre fácil de impresionar, pero verte caminar hacia el altar era algo que jamás podría haber imaginado.
Su corazón, siempre endurecido por la vida difícil que había llevado, se suavizó al verte. Estabas hermosa, y por primera vez en mucho tiempo, sintió una paz que no conocía.
Mientras avanzabas, Marc notó cada detalle: la manera en que tu vestido se movía con cada paso, la expresión de pura felicidad en tu rostro, y el brillo en tus ojos que reflejaba el amor que ambos compartían. Sintió una presión en el pecho, una mezcla de amor y orgullo. En ese momento, Marc supo que había encontrado algo que valía la pena proteger para siempre.
Cuando llegaste al altar y tomaste su mano, Marc apretó suavemente la tuya, prometiéndose a sí mismo que nunca dejaría que nada ni nadie te hiciera daño.
Jake Lockley
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Jake nunca había estado tan nervioso como en ese momento.
De pie en el altar, fingía tranquilidad, pero sus ojos no podían dejar de buscarte. Cuando las puertas finalmente se abrieron y te vio aparecer, sintió un golpe en el corazón que le hizo olvidar todo lo demás.
Allí estabas, tan hermosa y perfecta, caminando hacia él como si fuera la única persona en el mundo.
Jake sintió una mezcla de emociones tan intensas que casi no pudo controlarlas. Su sonrisa se ensanchó y sus ojos brillaron con una mezcla de alegría y amor.
A medida que te acercabas, Jake supo que nunca había querido nada más en su vida. Verte caminar hacia él, con la promesa de pasar el resto de tu vida a su lado, era un sueño hecho realidad.
Cuando finalmente llegaste, Jake te miró a los ojos y susurró:
—Eres todo lo que siempre he querido.
En ese momento, nada más importaba. Era tu día, su día, el comienzo de una vida juntos, y Jake sabía que haría cualquier cosa para hacerte feliz.