a golpes.

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DRIZELLA se encontraba mirando su armario, en busca de algo que no fuese negro

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DRIZELLA se encontraba mirando su armario, en busca de algo que no fuese negro.

—No hay nada que no lleve negro.—dijo Drizella y miró el vestido del baile.—Sigue siendo negro.

Recibió una llamada de su hermana.

—¿Qué?—le preguntó Drizella.

—Sé que mi hermanita no tiene nada que no sea de negro, toma algo de mi armario, lo que sea.—le dijo Sophia.

—Vale.—asintió Drizella con desgana y colgó el teléfono.

Escuchó un bozinazo fuera y salió a ver.

Miguel y Robby también salieron, era Johnny.

—¿Qué coño estáis haciendo?—le preguntó un vecino.

—¿A ti qué, tío guarro? Piérdete.—le dijo Johnny de mala gana. Los dos chicos se acercaron frente a frente y Drizella se puso junto su sensei.—Quietos los dos.

—¿No estás vacilando?—preguntó Robby.

—¿Tengo que volver a repetirlo?—preguntó Miguel.

—¡A callar!—gritó Johnny.—¿Queréis seguir odiándoos? Vale.—les dijo Johnny en un tono más bajo.—Pero see hombres y en vez de hablar, usad los puños.

—¿Qué quieres que hagamos?—preguntó Robby.

—Que luchéis.—contestó Johnny.—Sin puntos, sin tatamis. Luchad hasta que lo hayáis resuelto todo.—dijo Johnny seguro.

—Eh...sensei.—le dijo Drizella, no le parecía una buena idea.

—¿Aquí? ¿Ahora?—preguntó Miguel.

—Es el momento y el lugar.—contestó Johnny.—¿O era palabrería?

—Yo no lo veo...—dijo Drizella.

—Lo mío no.—contestó Miguel a la pregunta de Johnny mirando a Robby.

Robby lo miró y se encogió de hombros.—Ni lo mío.

—Genial. Pues al lío.—dijo Johnny.

Ambos se pusieron en guardia, Miguel atacó primero con un puñetazo que Robby desvió. Robby hizo lo mismo. Estuvieron pegándose puñetazos, ninguno marcaba nada.

—¿Vais de blandengues?—les preguntó Johnny.

Miguel intentó hacer un barrido pero Robby lo evitó. Miguel quiso pegar arriba pero no pudo. Robby quiso pegar al estómago y tampoco. Empezaron a usar las piernas.

—¿No erais súper enemigos?—preguntó Johnny.

—Sensei, esto puede acabar muy mal.—dijo Drizella.

—Shh, ha sido idea de LaRusso.—dijo Johnny.

Estuvieron forcejeando entre pierna y manos hasta que Miguel le dio una patada a Robby en la cara. Ya se había despeinado. Robby se pasó el dorso de la mano por la nariz y vio la sangre.

YOUTIFUL - Robby Keene.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora