Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
DRIZELLA estaba sentadaen una ambulancia con las puertas abiertas, sus pies tocaban el suelo.
La mano no estaba rota, pero tendría que llevar unas vendas, podría ser peor según el médico.
Notó que alguien se le sentó al lado.
—Hola.—la saludo Halcón.
—Hola.—saludó Drizella mirando sus pies.
—¿Cómo te sientes?—le preguntó Halcón.
—Bueno.—suspiró Drizella y miró a Halcón.—No siento nada.
—Yo si siento algo.—dijo Halcón nerviso.—Drizella, desde el primer momento que te vi me has gustado, siempre, antes y durante Cobra Kai.—confesó Halcón.—Pero entendí que no era correspondido.—dijo y miró a Robby a lo lejos hablando con Kenny.—Ahora quiero que estes bien. Espero que se la lleven a Kim la cárcel con Silver.—dijo viendo cómo se llevaban a Silver esposado.
—No la pueden encarcelar.—negó Drizella y Halcón la miró.—Es un método de entrenamiento, cuando te inscribes en Cobra Kai de Terry Silver, aceptas todos los entrenamientos que te pongan.
—Pues que fastidio.—maldijo Halcón.
—Pero se ha ido, para siempre.—dijo Drizella.
—Menos mal.—dijo Halcón aliviado y se quedaron en silencio.—¿Crees que podamos...volver a ser los mejores amigos?—preguntó.
—Siempre lo hemos sido.—dijo Drizella con una sonrisa.
Halcón abrazó a Drizella teniendo cuidado con la mano lastimada.
—¿Has cenado? Podemos cenar algo en mi casa.—propuso Drizella.
—¿Una cita? Estoy ocupado.—contestó Halcón con diversión.
—Quiero hablar contigo, de tu confesión...—dijo Drizella un poco apenada.
—Hablemos otro día, ¿sí?—le preguntó Halcón.—Hoy estoy ocupado, no puedo salir contigo. Mi madre no sabe que estoy aquí. Ya estamos a mano.—dijo Halcón y volvió a abrazar a Drizella, pillándola desprevenida.
Sabía que no podía ser suya.
—Halcón, yo...—le dijo Drizella pero Halcón se separó de ella tomándola de los hombros y la soltó.
—Bueno, creo que Keene ha terminado de hablar con Kenny.—dijo Halcón.—Ve con él.
—Pero yo...—dijo Drizella quedando frente a Halcón.
—Solo ve.—le dijo Halcón girándola por los hombros y le dio un leve empujón y Drizella volteó a verlo.—Venga, corre.
Vio a Drizella alejarse y el solo se fue detrás de un camión de bomberos y se sentó en el suelo a llorar. Realmente amaba mucho a Drizella, y por eso la dejó ir.