Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
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DRIZELLA y Kwon se encontraban en un entrenamiento, sólo estaban entrenando ellos, Yoon y Tory estaban de apoyo.
—Las segundas oportunidades no suelen presentarse. —explicó Kreese.— Pero yo me encargaré de que aprovechemos esta al máximo.
—Vamos a volver a casa con honor. —sigue Kim mientras caminaba. Dio una orden en coreano con la que Kwon y Drizella se pusieron en guardia. Con un grito.
Les pusieron los paos para que golpearan. Y eso hicieron.
—Os he elegido como campeones a vosotros dos. —explicó Kreese hablándoles a Kwon y a Drizella. Y volvieron a hacer las combinaciones.— Porque los dos tenéis esa lucha en vuestro interior. Ahora toca sacarlo todo. Aprovechad vuestro dolor. —les dijo mientras los chicos golpeaban los paos.— Enfocad la rabia. Y dirigidla a vuestro enemigo. Y, entonces... —dijo Kreese y sus compañeros dejaron los paos y tomaron una tabla para ponerla de lado.— Y sólo entonces...
Kim volvió a dar la orden en coreano y ambos gruñeron al ponerse en guardia.
—Desatad la furia. —acabó Kreese.
Hicieron las combinaciones sin darle a nada y cuando hicieron la patada para partir la tabla, Drizella no le dio.
—Barker. —dijo Kreese y Drizella lo miró.— Ven conmigo. —le ordenó.
Kim siguió con el entrenamiento.
—Lo siento, no sé qué me pasa. —se disculpó Drizella— Lo conseguiré.
—¿Cuándo? —le preguntó Kreese.
—¿Qué?
—¿Cuándo? —le preguntó Kreese de nuevo.— Drizella, esto es la guerra. En la guerra, destruyes a tu enemigo o el enemigo te destruye a ti.
—No son mis enemigos. Son mis amigos. —le recordó Drizella.
—Los amigos no te harán campeona. —le aclaró Kreese.— Te decepcionarán. Te traicionarán. Y, desde luego, no te ayudarán en el tatami. Ni siquiera tu amiga LaRusso —le recalcó.— Piensa que todos estamos solos en este mundo. Y tú lo sabes mejor que nadie. —dijo y Drizella miraba al suelo.— Pero, si sales al tatami pensando que Samantha LaRusso es tu amiga, puedes ir despidiéndote de tu victoria. —dijo y Drizella alzó la mirada.— Se acabó.
Drizella miró de reojo a Kim, que ya la estaba mirando.
—¿Lo has entendido? —le preguntó Kreese.
—Sí, sensei. —asintió Drizella.
—No te oigo.
—¡Sí, sensei!
—Bien. —asintió Kreese y se fue.
Drizella se miró en el espejo y vio a Kim y a Kreese mirándola fijamente. Entendió en ese mismo momento, que Kreese no fue a por ella porque la quisiera de su lado, era para que no estuviera en el otro.