Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
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LOS chicos paseaban por los pasillos del instituto.
—¿Creéis que es posible que no estemos entre los siete mejores?—preguntó Miguel mientras caminaba delante con Sam.
—Sí, cuando los burros vuelen.—rió Drizella mientras caminaba a la par de Robby, quien pasaba el brazo por los hombros de Drizella.
—Y cuando dejéis de parecer un chicle entre vosotros.—bromeó Tory.
—¿En el campeonato hay una categoría en humildad?—preguntó Sam sobre el comentario de Drizella.
—Venga ya, tenemos dos campeones de All Valley, y dos sub campeones.—dijo Robby mientras caminaba.
Halcón, Demetri y Katie tenían una conversación parecida por los pasillos.
—Mira, uno de los dos iréis seguro.—les dijo Demetri.—Es el séptimo puesto el que está por ver.
—Sí, y puede ser tuyo. Todos tenemos las mismas probabilidades.—dijo Katie.
—Gracias por los ánimos, pero he hecho un análisis estadístico.—explico Demetri.—Y, aunque tengo un 18% de probabilidades, la apuesta segura es el que quede de vosotros. O Kenny. Piensa que te ganó en el cara a cara.—le recordó a Halcón.
—Golpe bajo.—dijo Katie.—Vale, Payne es potente, pero nosotros también. No tiraremos la toalla.
—Prefiero centrarme en lo que puedo conseguir, la plaza del MIT. Pronto abrirán el plazo de solicitudes.—le recordó a Halcón.
—Lo sé.—suspiró.
—No aspiro a ser el campeón mundial de karate pero se que el MIT no puede rechazar a los hermanos binarios.—dijo Demetri.
Devon y Anthony hablaban de eso.
—Ojalá podamos ir a Barcelona. Drizella se ha ofrecido a enseñarme español.—dijo Devon emocionada.
—Dudo mucho que tú no puedas ir. Eres rápida y ágil.—le dijo Anthony.
—Ey, tú tienes las mismas posibilidades.—dijo Devon dándole un golpe.—Le ganaste ese punto a Robby.
—Eso fue suerte.—rió Anthony.
—Y que lo digas.—añadió Kenny que estaba en su taquilla y empezó a caminar poco detrás de ellos. Anthony y Devon se miraron.—Yo no me haría muchas ilusiones. No podemos ir los dos, y yo voy a ir seguro.—dijo bajo la mirada de ambos chicos.
—No sé, los senseis nos animan a todos.—le dijo Anthony.
—Genial, pues a ver qué haces.—dijo Kenny antes de desviar su camino y Anthony río.
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