Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
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ESTABAN comprando en una tienda para ir al cañón antes que los demás.
—Aún no entiendo como vamos a comprar el alcohol.—murmuró Demetri.
—Con dinero.—bromeó Katie.
—Muy graciosa.—dijo Demitri sarcástico.
—Por favor, no subestimes el poder...del Halcón.—dijo el de la cresta azul dirigiéndose a la nevera y tomó la cerveza.
Miguel estaba afuera y Sam no le contestaba, estaba castigada porque hace unos meses Yasmine chocó el coche contra el de Johnny, y se habían enterado.
Halcón puso en el mostrador la cerveza.
—¿Qué hay? ¿Qué, viste el partido?—le preguntó Halcón al ver la camiseta del cajero.—¿Viste el homerun de Puig?
—No, macho.—contestó el dependiente.—Dicen que tiró el bate hasta la Luna.—explicó.
Halcón rió.—Sí, estaba en el bar con mis colegas del trabajo. Todo el mundo flipó.
—Yo quería ir, pero mi novia me obligó a ir a un tostón de obra.—se quejó el hombre.
—Las tías son la hostia.
—Sí.
—Bueno, ¿cuanto es todo?—pregunto Halcón.
—Ah, primero enséñame el carné.—pidió el hombre.
Halcón volvió a reír.—Me alagas.—dijo y vio la mirada del hombre.—¿Crees que soy menor? Mira, ese crio es mi hijo.—dijo señalando al pequeño rubio, Bert.
—Ya, pero enséñamelo.—insistió.—Me obliga la ley.
—Ah, claro, la ley. Hay que cumplirla.—dijo Halcón.—No pasa nada.—dijo y le entregó el carnet falso.
—Está bien.—dijo y se agachó a tomar algo y Halcón celebró mirando a sus amigos.
—Y ponme ocho botellas de vodka.—añadió.
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