Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
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DRIZELLA estaba en su habitación con Tory, ambas, haciendo cosas para tratar de dormir.
—¿Estás lista para mañana?—preguntó Tory mirando al techo.
—Creo que nadie está preparado para algo así.—suspiró Drizella.—Bueno, para un campeonato mundial, puede ser, pero para luchar contra mis amigos nunca lo estuve.
—¿Y Robby?
—Creo que esto le va a afectar, pero no podemos estar juntos ahora.—contestó Drizella.—Tengo que concentrarme en mi capitanía, y él en la suya.—dijo Drizella y se levantó de la cama al escuchar unos golpes en la puerta.—Voy yo.
Drizella miró por la mirilla y abrió, era Robby.
—Hola.—dijo Robby al verla, se le había iluminado la cara.—Me ha parecido el mejor momento para hablar.
Drizella entrecerró un poco la puerta.
—Yo no lo tengo tan claro.—negó ella.—No hago más que complicarlo todo.
Él negó suavemente con la cabeza.—No, no pasa nada.
A Drizella se levantó rompió el corazón, en vez de negarlo directamente, había ido al que no pasaba nada si ella tomaba decisiones en plena crisis, que nunca le afectarían, pero esta vez era mentira.
—Sí que pasa.—contradijo Drizella.—Y por eso...tenemos que concentrarnos en el karate.
Robby frunció levemente el ceño.—¿Y eso que significa?—preguntó con unas sonrisa nerviosa.
—Lo mejor para nosotros es lo mejor para nuestros respectivos equipos.—contestó Drizella.—Debo ser y soy consecuente con mi decisión.
A Robby no le salían las palabras.—Así...En...Entonces, ¿estás cortando conmigo?
—No, es solo...—negó Drizella de inmediato.—Una pausa.—dijo y Robby bajó la vista con lágrimas.—Es lo mejor. Pero, Robby, te quiero en el podio a mi lado, los dos juntos, como dijimos.—le aseguró y él bajó la cabeza.—Confía en mi, por favor.
Robby levantó la mirada.—Quería estar ahí apoyándote. Todos habríamos querido ayudaros a ambas. Pero no os fiasteis de Sam, ni de Katie, ni de nuestros senseis, ni de mi. So...—dijo Robby sintiendo la desesperación correr por sus venas.—Solamente confiabais en vosotras mismas.
—¿Bromeas?—preguntó Drizella indignada.—¿Me echas en cara querer darnos un tiempo para poder ganar esta mierda de campeonato? Robby, no quiero romper contigo, no estoy diciendo eso.—recalcó Drizella.—No tengo pensado estar con nadie más que no seas tú, pero si no empezamos a sentir eso por el otro...creo que deberíamos romper del tirón.—dijo Drizella y exhaló.