secretos.

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DRIZELLA estaba en su salón, mirando al techo

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DRIZELLA estaba en su salón, mirando al techo.

Se había equivocado, tenía que aprender a respirar al discutir con alguien.

Su vista acabó en el cuadro que tenía con Katie.

Esa foto, antes de Cobra Kai, antes de todo.

Tenia que intentar o recuperar a Katie o dejarlo atrás.

Por el momento, su decisión sería quitar el cuadro.

Se acercó para quitarlo y cuando puso sus manos en el marco tocaron su puerta.

No quería que fuera nadie de su familia, estaba aún un poco tensa como para ponerse a discutir.

Se acercó de forma sigilosa a la mirilla.

Su ojo derecho no creía lo que veía.

Abrió la puerta de inmediato.

—¿Tory?—le preguntó Drizella al abrir.—Eres la última persona que esperaba.

—Si esperas a alguien puedo...—dijo Tory con intenciones de irse.

—No, no, sólo le ha sorprendido.—dijo Drizella.—Pasa.—dijo haciéndose a un lado.

Tory entró y miró a su alrededor, la casa de Drizella parecía muy acogedora pero elegante a la vez.

—Siéntate.—le dijo Drizella.

—Gracias.—agradeció Tory y se sentó en el sofá.

—¿Quieres algo de beber?—le preguntó Drizella.

—Agua, por favor.—dijo Tory y Drizella le sonrió y fue a la cocina, no había ninguna pared, era todo una habitación.

Saco dos vasos y agua fría de la nevera. Se sentó en el sillón y empezó a llenar los vasos.

—¿Qué te trae por aquí?—le preguntó Drizella.

—Nunca tuve la oportunidad de disculparme contigo, te ocasioné una pelea con Robby, me lo contó.—dijo Tory mientras Drizella bebía un poco de agua.—No me gusta Robby, te lo prometo. Era que...había bebido un poco.

—Da igual, agua pasada.—dijo Drizella dejando el vaso en la mesa.

—Si te cuento algo...¿me prometes que no se lo dirás a nadie?—le pregunto Tory.—Nadie puede saber esto.

—Claro.—asintió Drizella.—Fuimos muy buenas amigas, y aún te tengo aprecio, aunque estemos en dojos distintos...bueno...—dijo Drizella.—Yo ya no entreno, vosotros ganasteis.

—De eso quería hablarte.—dijo Tory.—No perdisteis el All Valley.—negó Tory.

—¿Cómo?—le preguntó Drizella.

—Silver. Compró al árbitro.—dijo Tory, y fue cuando Drizella empezó a recordar.

—¡Yuko! Copper.—anunció el árbitro.

YOUTIFUL - Robby Keene.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora