Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
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ESTABAN todos en el mismo bar de Barcelona, aunque Daniel le había dicho a Chozen que no debían salir por si Kreese planeaba algo, el ya les había dado permiso.
En el local todo estaba bastante animado, pero, Miguel y el sensei Lawerence se habían ido de vuelta, estaban preocupados.
—¿Qué haremos ahora que se han ido el sensei Lawrence y Miguel?—preguntó Devon.
—He oído que van a mandar a Kenny.—contestó Halcón.
—Genial, el chico que se caga encima nos solucionará la papeleta.—se quejó Demetri con sarcasmo.
—Si ya sin Drizz estábamos perdidos, sin Miguel...Nos iremos a casa mañana.—suspiró Katie.
Sam y Robby estaban en otra mesa aparte, Sam le pegó un sorbo a su bebida.
—Espero que Carmen esté bien.—habló Robby.—¿Hablaste con Miguel antes de que se fuera?
—Solo 30 segundos.—contestó Sam.—Con las ganas que teníamos de explorar Barcelona juntos y ahora...—lamentó Sam, Robby recordó que Drizella iba a pasearse con él mientras le enseñaba español.—¿Tú cómo estás?
—No muy bien.—contestó Robby, con sinceridad.—Le pondría Ron a esta Coca-Cola.—confesó, pegándole un trago.
—Ya, claro. Tú no bebes.—negó Sam.
—Es un buen momento para empezar.—contestó Robby.—La he estado cagando desde que Drizella me dejó. Y lo peor es que a ella no le afecta. Lucha mejor que nunca.
—Escogió el otro bando. Igual que Tory.—recordó Sam.—Y lo siento mucho por ellas. Pero es lo que hay. Hay que dejarlo correr. Tenemos que aceptar que van contra nosotros.
Sam desvió la mirada a la puerta. Los cuatro cobras acababan de entrar. Drizella se quedó mirándolos con...una mezcla de sentimientos y emociones.
—Salgo a tomar el aire.—dijo Sam mientras se iba.
Drizella solo siguió caminando mientras seguía a Kwon. Pasando por delante de Zara.
—Anda, la Ratoncita Pérez. ¿Viste cómo le rompía los dientes a esa?—le preguntó un chico a Zara y a otro chico mientras veían a Drizella pasar.
—Es alucinante. Y, encima, está buena.—contestó el otro chico.
Cuando los tres cobras consiguieron su bebida, fueron a buscar sitio, mientras Drizella esperaba su bebida, que no tardaron en servirle.
—¿Te lo apunto?—le preguntó el camarero.
—Invito yo.—intervino Zara dejando un billete en la mesa.—Mis patrocinadores me pagan todo el viaje.—explicó cruzándose de brazos apoyada en la barra. Drizella solo asintió desinteresada.—Yo que tú haría fotos para recordar tu viaje al éxito.