Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
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—AL fin nos conocemos.—dijo Silver acercándose a la chica pero esta retrocedió.
—No se me acerque.—negó Drizella.
—No podrás decir eso cuando entrenes junto a Nichols.—dijo Silver y Drizella miró a su padre.
—¿Qué?—preguntó Drizella mirando a su padre.
—El señor Silver, me ha hecho una oferta generosa, para que entrenes en Cobra Kai.—dijo Liam con una sonrisa satisfactoria.
Sophia y Jack se miraron confusos, al igual que miraron a su madre. La mujer también estaba confusa.
Emma se acercó a su marido.—¿Qué es esto Liam?—le preguntó.
—Permíteme que le explique, señora Barker.—dijo Silver con amabilidad.—Había un pacto con Johnny Lawrence y Daniel LaRusso, en el que si perdían el All Valley tenían que cerrar, y eso pasó. Y no quería que una buena karateca se echase a perder.
—Yo no pienso entrenar con usted.—negó Drizella mirando al hombre.—¿Me has venido a este psicopata?—le preguntó a su padre.
—Señor Silver, lamento mucho la actitud de mi hija.—se disculpó Liam con el hombre.
—No se preocupe.—negó Silver y miró a Drizella.—Creo que estar sin el señor Keene le agobia un poco.
—¿Keene?—preguntó Sophia.
—¿Robby Keene?—preguntó Jack.
Drizella se acercó a su padre y a Silver.
—No entrenaré para usted, si quiere hundir a mi padre hágalo.—le dijo Drizella con seriedad a Silver.—Y tú.—señalo a su padre.—Ojalá te mueras un día de estos.—dijo llena de odio y empezó a caminar.
—Drizella, atente a las consecuencias.—le recomendó su padre y Drizella se detuvo y volteó.
—Tenga cuidado con lo que desea, señorita Barker.—dijo Silver y Drizella sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral.—Mándele recuerdos al señor Keene de mi parte.—dijo Silver mientras Drizella se iba.
Drizella salió y se encontró con el chofer, que salió apresurado del coche.
—No la esperaba tan pronto.—dijo el chico.
—Solo quiero irme a casa.—dijo Drizella.
—Como usted quiera.—dijo y le abrió la puerta del coche, Drizella subió y el chico subió de copiloto.
El camino de vuelta era más silencioso, un tono de llamada rompió el silencio.
Robby💘 llamada entrante...
Drizella no sabía si contestar, sólo no quería hablar con nadie de lo que había pasado.