Drizella Barker es una chica que vive en Reseda, sus padres y sus hermanos se fueron a vivir a las colinas, ya que los padres han montado una buena empresa y ahora se les considera ricos, no quieren seguir en Reseda, por lo que le manda a su hija c...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—ES PIEDRA SÓLIDA.—dijo Drizella mirando a Silver.—Me romperé la mano.—dijo y miró a Kim.
—Tory.—le dijo Drizella viendo el vídeo y la miró.—¿Qué es esto?—le preguntó.
—Tú verdad.—le dijo Tory y Drizella le sonrió.
—Sanará justo a tiempo para el torneo.—dijo Kim sin darle importancia.
Drizella río sarcástica y miró a Silver un momento y volvió a mirar a Kim.
—Es una locura.—dijo Drizella sin creer lo que veía y escuchaba.—Me voy a casa.—dijo y cundo volteó para irse los otros senseis le cortaron el paso.
—Te irás cuando termine la clase.—dijo Kim y Drizella al escucharla volteó.
Drizella se acercó, con un poco de miedo y se puso frente al muñeco en guardia.
Calculó con el puño el golpe y cuando le golpeó de verdad soltó un grito de dolor.
—No fue lo bastante fuerte.—le dijo Kim y Drizella la miró.—Para romperla, debes usar toda tu fuerza.
Drizella se volvió a poner en guardia y lo volvió a intentar más fuerte, ya se estaba haciendo sangre que se estaba quedando marcada en la piedra.
Drizella se encogió gimiendo de dolor por la mano.
—¿Lo estás intentando?—le preguntó Kim.
Drizella volvió a darle y gritó de dolor pero siguió dándole hasta que el dolor la consumió y cayó de rodillas al suelo sujetándose las heridas con la mano sana y empezó a llorar, las gotas de sangre caían al tatami.
—Algo te detiene.—le dijo Kim poniéndose frente a ella, a las espaldas del muñeco.
—No puedo hacerlo.—negó Drizella en el suelo, llorando y sin mirarla.
—Es el chico, ¿cierto?—le preguntó Kim para provocarla y Drizella la miró pero volvió a bajar la mirada.—Te haces la fuerte, pero, por dentro eres blanda.—le dijo Kim incrédula sin mirarla.
Robby volteó a ver a Drizella un momento, quien ya lo estaba mirando y al darse cuenta de que la miraba, dejó de mirarlo. Robby volvió a mirar a la pantalla.
—¡No es cierto!—negó Drizella mirándola.
—Tus sentimientos te debilitaron.—le dijo Kim mirándola.
—¡No!—negó Drizella de nuevo.
—¡Te importa más ese chico que tu propio dojo!—le dijo Kim con firmeza.
Drizella se levantó llena de rabia.
—¡Rompí con él por este dojo, perra!—le gritó Drizella y cuando le quiso golpear en la cara, Kim se apartó, golpeando la piedra y rompiéndola.