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                                                                       .             Editora's Pov

La puerta de la habitación se abrió de golpe y por ella, entro una muy cabreada Alejandra, quien al haber hecho ruido, hizo que Ana, quien se encontraba dormida en la cama; pegara un brinco asustada y viera al mismísimo diablo caminar hasta ella, no dudo ni un minuto en levantarse y correr lejos de ella, aumentando el enojo de Alejandra.

-¡Maldita perra asquerosa, ven aquí! - ordena, pero Ana no obedeció, simplemente se quedó en su lugar, siendo este, del otro lado de la cama y dejando como separador la misma.

-A-Ama, ¿Qué...? ¡No! - Ana tuvo que esquivar la lámpara de noche que había en el buró de noche, asustándose.

-¡Deja de moverte o te voy va matar con mis propias manos! - la señaló, su mano temblaba del enojo y Ana sintió que debía correr por su vida.

Ana miró de reojo la puerta que estaba abierta y agachó la cabeza, caminando lentamente hacia Alejandra, quien sólo la miraba con ojos molestos, y cuando Aleja pensó que iba a poder golpearla por haber estado hablando con otro hombre y que este, le había llamado en la mañana, diciéndole que la necesitaba; Ana corrió hacia la puerta y salió de la habitación, utilizando la misma ropa que se había puesto ayer. Alejandra al ver esto, no dudo en apretar su mandíbula más furiosa y empezar a correr detrás de ella.

Ana, sollozando empezó a correr por el largo pasillo, sintiendo una adrenalina al ser perseguida por una loca y que en algún momento, pudiera matarla.

-¡Te voy a matar, maldita zorra! - Ana sollozo con ganas y continúo corriendo, al llegar al inicio de las escaleras, empezó a bajarlas con rapidez.

Alejandra estaba a unos cuantos pasos atrás de ella. Ana termino de bajar las escaleras con rapidez y corrió hasta la puerta principal, tratando de abrirla, pero fallando en el intento, soltó un jadeo de sorpresa y jalo con fuerza el pomo, notando que no había escapatoria.

-Es tu maldito fin - Ana se giró bruscamente hacia Alejandra, quien ahora bajaba las escaleras con tranquilidad y portaba una sonrisa bastante terrorífica. Ana estaba atrapada.

-Y-Yo... - paso saliva con dificultad, al ver a Alejandra estar a unos cuantos pasos de ella. -P-Por favor, no... - Ana pegó un chillido al recibir una bofetada de Alejandra, haciéndola caer al suelo.

-Tenemos un maldito trato, y si no vas a respetarlo...te voy a enseñar a respetarlo y a respetarme - menciona con odio, mientras subía las mangas de su camisa blanca, dejando sus brazos al descubierto.

Alejandra la tomó de los cabellos y la levantó, y a jalones sobre su cuero cabelludo, la subió por las escaleras, escuchando el llanto y súplicas de Ana, quien estaba completamente asustada. Al llegar nuevamente a la habitación roja, no dudo en arrojarla bruscamente al suelo, para después, ponerle seguro a la puerta y caminar hasta un estante, dónde estaba su fuete de cuero favorito.

-¡N-No...por favor! - suplicó, sentada en el suelo. Alejandra, sin importarle sus miles de súplicas, levantó el fuete y dejo un fuerte golpe en su mejilla, haciéndola chillar más fuerte y sujetarse su mejilla. Golpe tras golpe fue dejado en distintas partes de su cuerpo y cuando el fuete de cuero ahora era casi una caricia para Ana, Alejandra decidió usar sus propias manos.

-Esto, es para que nunca olvides a quien le perteneces - sonrió, dejando un golpe a puño cerrado en su mejilla, mientras que Ana, suplicaba con todo lo que podía, que parará.

Pero eso nunca pasó.

                                                                                       [ ❌ ]

Según la sicología, las personas que suelen ser agresivas o tener algún extraño fetiche, suelen ser personas que han pasado por algo realmente grave, que ha dejado marca en su pasado, afectando su futuro, como también, ha sucedido cosas inevitables, alguna relación fallida, algún desamor, algún engaño que ha llevado a tratar a las personas de esa manera.

Alejandra, ha sido una mujer fatalmente herida, por su ex prometida y su mejor amigo hace tres años.

Beyonce, una mujer de aproximadamente veinticuatro años, en ese tiempo, era una mujer imponente, que no importaba lo que dijeran, ella siempre iba a tener una idea o perspectiva y nadie la iba a hacer cambiar de opinión, era hija de un CEO bastante famoso y millonario, ella había estudiado en la mejor Universidad de Estados Unidos, había terminado la carrera de administración de empresas y contaduría, siendo una buena candidata para esposa, madre y próxima CEO en la empresa de su padre.

Eso, hasta que a mitad de semestre y a punto de terminarlo, es mandada a una empresa para hacer sus pruebas y tener una mejor experiencia en ello. Pero...¿Quién iba a imaginar que la empresa a la cual sería mandada sería a la de Alejandra?

Alejandra, en ese tiempo asistía personalmente a las oficinas y a su despacho, dónde controlaba sus ganancias y empresa.

Ambas se conocieron y a pesar de no haber sido un buen comienzo, trataron de mejorar las cosas para mantener un buen momento durante las prácticas y que al compartir espacio juntas, no hubiera incomodidad de por medio.

Ambas empezaron a encontrar muchas cosas en común, hasta que un día, la dulce Alejandra, confesó que se sentía atraída por ella, quien al escuchar eso, correspondió de inmediato a sus sentimientos, mencionando que ella también había desarrollado ese tipo de sentimientos por ella.

Ambas se introdujeron en una relación de casi tres años, ambas se amaban y eran la envidia de la empresa, Alejandra era muy dulce con ella, la consentía en todo lo que ella quisiera, siempre le demostraba su amor en público y no sentía pena o asco en hacer eso, a ella le encantaba ser halagados por terceras personas.

Al estar por cumplir el cuarto año juntos, Alejandra le propuso matrimonio a Beyonce, siendo aceptado por ella, todo iba bien, nada salía mal, incluso cuando en una de esas tantas noches de pasión que solían tener, Beyonce resultó embarazada, siendo aún más emocionante para Alejandra, quien le entrego todo su corazón y prometió ser una buena madre y esposa. 

La boda fue planeada, todo fue reservado y todo estaba siendo llevado de acuerdo al plan de vida de Alejandra. Hasta que en la boda, justo en la ceremonia y cuando el padre le hizo la gran pregunta a Beyonce, sobre aceptar a Alejandra con todo sus defectos y estar con ella en las malas y en las buenas...ella respondió que no, asustando a los invitados y sorprendiendo de sobremanera a Alejandra, quien al escuchar esa respuesta, no dudo en soltar sus manos y dar unos pasos hacia atrás.

-Lo siento Alejandra, pero ya no puedo seguir ocultando esto...el bebé, no es tuyo, sino de Conan. Lo siento mucho de verdad.

Había mencionado, con sus ojos llenos de lágrimas y haciendo sentir a Alejandra completamente traicionada.

Fue desde ahí, que Alejandra se volvió dura, fría, distante y empezó a jugar de manera grotesca con las mujeres, haciéndolas sentir placer y dolor, el mismo dolor que ella sintió al saber que había sido engaña y utilizada por una mujer que no merecía nada de ella.

Fue desde ahí, que ese fetiche por hacer sentir dolor a demás personas, del sexo femenino, empezó a atacarla.

Cegándola por completo.

365Donde viven las historias. Descúbrelo ahora