15

954 35 1
                                        

                  Escritora's Pov

—¿¡Qué!? ¿¡Te estás escuchando, idiota!? ¡Lo que me pides en una atrocidad! — grito colérica la mujer, mientras miraba de manera sorprendida y temerosa al chico que estaba frente suyo.

—Te juro que es lo mejor para ambos, somos muy jóvenes, tú apenas vas a acabar la universidad y yo, tomaré el puesto de la empresa de mi padre en unas semanas, definitivamente esto será contraproducente y lo sabes — trato de convencer y mantener un tono suave, pero la chica frente a él, no podía mantener el mismo tono de voz que el suyo.

—¡No voy a abortar a mi bebé! — gritó por última vez, dejando qué sus lágrimas bajaran por sus mejillas e instintivamente, poso una mano en su vientre plano. —Quizás no seamos lo que buscamos, al final, estás escogiendo un lado de la moneda y yo otro — el chico, negó rápidamente con la cabeza, tratando de acercarse, pero la chica retrocedió dos pasos, dándole a entender que quería mantener el espacio entre ellos. —Se feliz con tu estúpida empresa, no quiero volver a verte.

Sin más, se dió media vuelta y camino hasta la parada, tomando un taxi rápidamente y dando la dirección. Mientras que el chico, procesaba la información; ella no abortaría, no permitirá interrumpir su embarazo y tendrá a su hijo o hija. Echó su cabello hacia atrás y bufó con molestia.

Miró en dirección contraria y noto una camioneta negra, la cual utilizaba su padre para ir a la empresa; sintió como su corazón dejaba de latir por unos instantes, los cuales se vieron interrumpidos por Max, el asistente de su padre.

—Joven Brüschweiler , por favor — señaló hacia la camioneta negra, la cual tenía la puerta trasera abierta, esperando su ingreso por esta. Tragó saliva pesadamente y camino decidido, sin mostrar nervios o miedo, manteniendo sus expresiones faciales controladas. Al llegar a la camioneta, subió sin dudar y tomo asiento enfrente de su padre, quién lo miraba directamente.

—Padre — hizo una leve inclinación con la cabeza, dándole respeto.

—Marco Brüschweiler, eres mi único hijo y el próximo heredero a toda mi fortuna y empresas, sabes que siempre te he valorado como mi gran y perfecto hijo, siempre has sido mi más grande orgullo y estoy seguro de que así seguirá siendo, ¿Cierto? — Marco asintió, apretando sus labios en una fina línea y mirando a su padre un poco confundido. —Siempre obedeces mis órdenes sin quejarte, ni poner pretextos, y siempre será así, ¿Cierto? — las palabras que su padre había soltado, ya no le estaban dando una buena espina.

—¿Qué quieres decir, padre? — el hombre lo miro con aburrimiento y lo miró aún más, casi presionándolo con la mirada.

—¿Cierto? — Marco tragó saliva y asintió, dándole la razón a su padre. —Habiendo aclarado esos puntos importantes, quería notificarte que tu boda con la señorita Mia Rodríguez, está siendo organizada y será llevada a cabo el fin de semana, ve preparándote, hijo.

—P-Pero, padre...

—¿Vas a cuestionar mi decisión? — Marco parpadeo repetidas veces y rendido, negó con la cabeza. —Excelente.

No sabía que era peor, si su boda con la irritante y molesta de Rodríguez, el haber dejado ir a Chitthip sin poder llegar a un acuerdo y haber terminado con él o que su padre mandara sobre su vida con si fuera suya.

Estaba harto.

                                                                                          Tiempo actual...

Giraba la pluma entre sus dedos, mientras mantenía una sonrisa en sus labios y sus ojos puestos en su pequeña, quién había crecido y siendo una gran mujer hasta ahora. No podía de dejar de mirar la fotografía que su asistente le dió, incluso había llorado al ver el gran y sorprendente parecido que tenía con su madre.

—Mi pequeña, cometí el error de no escogerte a tu madre y a tí, pero voy a enmendar mis errores y ahora, podré escogerte a tí, sin que nadie me diga nada.

Sonrió y dejo caer las lágrimas de sus ojos.

Porque iba a recuperar a su hija.

A su Ana.

365Donde viven las historias. Descúbrelo ahora