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                     Escritora's Pov

Poco después de haber dado de alta a la niña y comprado una receta surtida de medicamentos para poder ayudar a que se mejorará; Ana ayudo a la niña a caminar hasta el auto, en dónde se sentó con ella en los asientos traseros y Alejandra entró al asiento del conductor.

—¿Cómo te sientes? — preguntó Ana, haciendo que ella asintiera.

—M-Mejor, gracias — Alejandra miró por el retrovisor y miró a ambas, notando el rostro cansado de ella y unas ojeras.

—Pequeña, puedes acostarte en los asientos si quieres, descansa en lo que el viaje dura — Ella asintió, tomando la opción de Alejandra y dejando su cabeza Descansar en las piernas de Ana.

Alejandra empezó a conducir a su hogar, en dónde mantendrían a la nuña por algunos días, en lo que lograba mejorarse y bueno, hablar de manera más civilizada con la directora para poder adoptarla, ya que habían estado considerando esa opción, ya no podía dudar más, Ana estaba segura que podría empezar con un nuevo inicio, al igual que ella, por lo que al hablarlo, decidieron que adoptarían a la niña y a los gemelos bebés, para poder formar la familia que tanto han anhelado. Pero claro, primero verían lo de la niña y después lo de los bebés.

Al llegar a la mansión Rocha, Ana ayudo a la niña a bajar, la situación ya se le había explicado a ella, lo cual no estuvo muy segura de aceptar al principio, pues no quería ser una carga para el matrimonio Rocha, pero al final acepto la ayuda y hospitalidad, las insistencia de Ana y Alejandra la dejaron fuera del juego y sin opciones.

—Ven, te llevaré a la habitación y te pondré el aire acondicionado, para evitar que la temperatura regrese, ¿Está bien? — ella asintió sin decir nada más. —Subiré con ella, la ayudaré a recostarse y después bajaré a prepararle algo ligero de comer, ¿Vas a almorzar? — preguntó, mirando a Alejandra, quién negó con una sonrisa suave.

—Comí algo en la cafetería del hospital, por el momento, céntrate en ella y en qué no suba la temperatura; estaré en mi despacho, hablando con la directora y con un socio — Ana asintió, comprendiendo a su esposa. Alejandra desvío la mirada y la posó en los pequeños ojos que lo miraban de manera sería, pero sin llegar a ser intimidantes, dió un paso hacia ella y se puso de cunclillas, quedando a su altura. —Siéntete como en casa, pequeña, espero que estés cómoda en estos días, cualquier cosa, no dudes en decirle a Ana o a mí, ¿Está bien?

La niña asintió.

—Se lo diré señora, muchas gracias por ayudarme y ser tan amables conmigo — Ana sonrió triste y negó con la cabeza.

—Es lo que mereces , eres una niña y mereces que alguien cuide y vea por tu seguridad y salud — la pequeña simplemente se quedó en silencio, procesando las palabras de Ana. Alejandra asintió suavemente con la cabeza, dándole la señal a Lisa de que era mejor llevarla a descansar. —Ven cielo, vayamos a recostarte, después te haré una sopa de verduras para que tengas energías.

Alejandra soltó un suspiro al verlas desaparecer por las escaleras y sonrió, sintiendo una calidez al verlas juntas, como si ella realmente fuera su pequeña.

Caminó hasta su despacho, en dónde tomo asiento y no dudo mucho en marcar el número de la directora. Espero unos segundos, hasta que la línea fue contestada.

—Señora Rocha, me alegra que llame, realmente estaba muy preocupada por la niña, ¿Cómo está ella? ¿Está mejor?

—Sí directora , ella está mucho mejor, en el hospital lograron bajarle la temperatura, le dieron medicamento y algunas vitaminas — Alejandra soltó un suspiro y se recargo en el respaldo de su silla.

—¿Sucede algo más, señora Rocha?

—Directora, ella está en un estado de salud delicado, debido a falta de alimentos nutritivos y que hagan bien a sus defensas, en el hospital le hicieron unos análisis de sangre y salieron que tiene anemia, y si no se cuida, probablemente se vuelva leucemia infantil, es por eso, que la tendré unos dias en mi casa junto a mi esposa, la ayudaremos a mejorar su salud.

—Oh dios mío, realmente...me siento culpable, ella es mi responsabilidad y no pude hacer mucho por ella...le pido una gran disculpa señora Rocha.

Alejandra soltó un suspiro al escucharla sollozar.

—Directora.

—¿S-Sí?

—Prepare los papeles de adopción de la niña y de los gemelos bebés.

—¿Q-Qué...? ¿U-Usted, de verdad...? Dios mío, no puedo creerlo...

—Queremos adoptarlos.








Mñn continuo, ando hablando con mi hermosa novia.  ¿Que cosas creen que vendrán?¿Será que si los adoptan?

365Donde viven las historias. Descúbrelo ahora