Cuando leas esta carta, probablemente yo a no esté, planee mi muerte desde hace mucho tiempo y no puedo decir que me arrepiento, porque no es así, no podía seguir siendo cruelmente atacada por esta enfermedad, olvide muchas cosas, pero jamás a tí, mi preciada nieta, mi preciada niña... quizás estés en confusión en este momento, pero puedo explicarte las cosas, tengo mucho tiempo de ahora en adelante.
Ana, yo jamás estuve enferma de ninguna enfermedad mental, ni siquiera de dolencias en los huesos o de alguna parte de mi cuerpo, simplemente se me olvidaban algunas cosas, pero eso es normal, ya no soy tan joven como para poder soportar tantos recuerdos, algunos ya se pulverizaron con el paso del tiempo, pero tú rostro, jamás podrá borrarse de mi memoria, eres tan idéntica a tu madre que algunas veces en mis delirios, te desconocía y pensaba que eras ella, pero muy en el fondo de mi cabeza y mis recuerdos, sabía que eras mi pequeña Ana.
Lamento muchas cosas, la principal, haber sido una carga para tí durante mucho tiempo, es por eso que decidí librarte de mi carga, quizás vayas a estar muy triste, pero sé que seguirás adelante y podrás formar la familia que siempre quisiste, la que de pequeña me contabas y soñabas con tener; espero que sea así en el futuro, de lo contrario, no podré vivir en paz.
También me lamento por no haber podido hacer nada cuando tu madre dijo aquellas palabras, que quizás tú no escuchaste, porque eras una pequeña bebé recién nacida, también me lamento no haberla detenido cuando salió en su auto muy enojada conmigo y quiso salir a despejarse, dejándome a tu cargo unos momentos, ella no quería que estuvieras en su alrededor cuando estaba enojada; quizás hubiera sido diferente si ella no hubiera muerto, pero creo que no hubiera sido así, de todas formas, ella
Tu madre quiso que jamás supieras que tu padre, está vivo y que él no quiso hacerse cargo de tí, ella termino con él, porque le propuso que te abortará y que sin importarle, la dejo ir, tu madre estuvo muy triste por mucho tiempo, y lo único que la mantenía con vida, eras tú. La pequeña niña que crecía en su vientre y del fruto de un amor que no pudo ser, pues cuando ella tenía cuatro meses de embarazo, él se casó con alguien más y tuvo el descaro de invitarla a su boda, pero ella no asistió, al contrario, las dos nos fuimos del país, dejándolo en Estados Unidos solo y con su matrimonio.
Tu madre sólo quiso lo mejor para tí, cuido de tí y te dió su apellido, porque no pensaba en dejar que ese bueno para nada tuviera algún derecho sobre tí y menos cuando no quiso hacerse responsable. Quizás ya haya llegado a la parte donde tengo que decirte su nombre, porque eso es lo único que me mantendría en una paz absoluta, no quiero tener este peso en mis hombros, quiero que también sepas la verdadera historia.
Brüschweiler Marco, es tu padre y la persona a la cual tu madre amo más que a ella misma.
Y ese fue su gran error.
Escritora's Pov
Ana dejo salir todas y cada una de sus lágrimas, sintió una fuerte presión en el pecho y los recuerdos que pasó junto con el señor Marco, desde las palabras que le dijo sobre su hija, sobre que no lo conocía a él, sobre que lo odiaria, y después, estaban las palabras que ella le dió en consuelo, las palabras que ella misma se estaba repitiendo en su cabeza.
Se levantó rápidamente, tomo un abrigo y se puso sus zapatos lo más rápido posible, sus ojos se hallaban irritados y rojos, llenos de enojo, odio y tristeza.
Bajo las escaleras rápidamente, topándose con Carolina quién portaba un mandil blanco con algunas manchas de chocolate y una sonrisa leve.
-Oh, ¿Vas a salir? - preguntó, pero no recibió respuesta, al contrario, simplemente vió una hoja caer en bolita al suelo, para después, cerrar la puerta con fuerza, asustandola. -¿Qué sucedió? - Carolina se agachó y tomo la hoja, desenvolviendola y leyendo rápidamente lo que decía y entonces, supo que debía avisarle a Alejandra.
Corrió hasta la cocina, dónde estaba su teléfono y marco el número de Alejandra.
-¿Qué sucede, mamá?
-¡Olvida lo que sea que estés haciendo, tienes que venir rápido a casa! - gritó, alarmando inmediatamente a Alejandra.
-¿Qué sucedió? ¿¡Le pasó algo malo a Ana!? ¡Dime!
-¡Nada de eso! ¡Ana leyó la carta que su abuela le dejo, dónde revelaba que su padre estaba vivo y que era el señor Marco!
Mientras que del otro lado del teléfono, Alejandra maldijo en voz baja, le entregó la tabla de unos diagramas de la planta a su trabajador y salió corriendo de ahí, esperando no llegar tarde al encuentro revelado de Ana y Marco.
