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                   Escritora's Pov

—C-Creó que hay un error — Ana lo miró y negó.

—No, eres Jungkook, un médico del hospital central — Jungkook miró a Ana y asintió un poco confundido.

—Sí, pero... — Ana lo jalo y lo hizo caminar hasta el sofá, sentandolo de golpe, bajo la atenta mirada de los demás.

—Ella es Layla, como ya la conoces, viene del orfanato al cual vamos a ayudar a crecer y a velar por la seguridad de los niños; él es el arquitecto Tay, quién nos ayudará a remodelar la estructura y le pedí que añadiera una clínica debido a que los niños no son atendidos como corresponde y bueno, tememos que haya más casos como los de Layla — explicó. —Los gastos correrán por nosotros, tú sólo debes de atender a los niños y ejercer en esa clínica, te daremos un sueldo base como si trabajarás en un hospital, también te pagaremos por las consultas extra que tengas que dar, pero por favor, acepta — pidió en un tono de suplica.

Jungkook mordió su labio inferior y soltó un suspiro.

—Quiero, pero no puedo, lo siento — se puso de pie, manteniendo una expresión un poco afligida y cansada. —Por más que quiera aceptar su propuesta y ayudar a esos pequeños, no puedo, de verdad.

—¿Cuál es la razón principal por la que no puede aceptar el puesto, señor Jeon? — Alejandra tomó la palabra ahora.

—He estado ahorrando y trabajando día y noche porque necesito una operación para mi madre, ella...tiene un tumor en el estómago y necesitamos retirarlo lo antes posible, debido a esto, he trabajado sin parar para poder operarla — confesó, soltando un suspiro al final. —A-Aún me falta dinero y es por eso que ahora tengo el turno de la mañana y la noche, para poder operarla lo antes posible.

Ana sintió un apretón en su corazón y un peso en su pecho, debido a que sabía con exactitud lo que significa sacrificarse por un familiar que te cuidó, crío y te dió todo su amor posible, sus ojos se mostraron un poco cristalizados, pero sólo tomo aire y parpadeó repetidas veces y se acercó a Jungkook, posando una mano en su hombro.

—Sé lo que se siente necesitar ayudar a tu ser más querido y no tener mucha ayuda por ese lado, pero...hagamos algo, ¿Si? — Jungkook asintió, reteniendo sus lágrimas con fuerza. —Alejandra y yo nos encargaremos de la operación de tu madre, para que puedas ayudarnos a nosotros, ¿Te parece? — Jungkook agachó la cabeza y empezó a llorar, no logrando soportar todo el peso y estrés que llevaba encima desde que se enteró que su madre necesitaría una operación tan costosa.

—Y-Yo...si hacen eso por mi, s-se los agradeceré toda mi vida — Ana sonrió con melancolía y sin dudar mucho, le brindo un abrazo a Jungkook, dejando qué llorara en su hombro.

Tay, quién estaba a lado de Alejandra la codeo suavemente, llamando su atención.

—Están abrasando a tu esposa, ¿Qué clase de esposa eres, eh? Defiende lo tuyo — Alejandra soltó una pequeña risita y negó con la cabeza, soltó un suspiro y recargo su peso en una pierna, mirando como unas pequeñas lágrimas resbalaban por las mejillas de su esposa.

—No tengo porque dudar de ella, además, sé que esto le trae recuerdo, sería un hijo de puta al enojarme con algo así — Tay sonrió y asintió.

—¿Y no ya lo eras? — Alejandra lo fulminó inmediatamente con la mirada.

—Te voy a sacar de mi casa — amenazó.

—Puedo llevarme a mi hermana — recalcó la última palabra.

Ambos se miraron retantes, hasta que finalmente ambos rieron suave, sin llamar la atención de los demás.

—Es bueno que tenga un esposa como tú, siento que no tendré que preocuparme mucho como su hermano — declaró, mirando a Ana darle ánimos a Jungkook.

—Ana tiene suerte de tenerte como su hermano, sé que vas a cuidarla cuando yo esté trabajando o atendiendo algo respecto a la empresa — Tay asintió. —También ya sé con quién dejaremos a Layla y a los niños cuando queramos tener nuestro tiempo de pareja.

Tay frunció el entrecejo al comprender las palabras, se cruzó de brazos y sonrió con sorna.

—Bueno, entonces voy a ocultarles cuando Layla tenga novio, seré un gran tío — ahora fue turno de Jennie de fruncir su entrecejo y cruzar sus brazos.

—No te atreverías .

—No me subestimes — sonrió. Alejandra miró de arriba a abajo a Tay.

—¡Ana, tú hermano me está molestando!

—¡Eso no es verdad, ella me está molestando a mí!

Definitivamente eran una gran familia.

365Donde viven las historias. Descúbrelo ahora