Un cuento de navidad

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La familia Weber estaba lista para recibir el espíritu navideño en su hogar. Luego de que la pequeña Alyssa cumpliera ocho años, su madre se había dispuesto a sacar las hermosas y brillantes decoraciones navideñas de las horribles cajas marrones.

Alyssa estaba muy emocionada y no podía esperar a ver su casa cubierta por el resplandor de la magia de la navidad, así que se puso manos a la obra: ayudó a su mamá y a su hermano, Oliver, a decorar. Su primera tarea fue desempolvar las bambalinas y separarlas por color; cosa que hizo con una gran sonrisa en el sofá de tres plazas. La segunda fue ayudar a su progenitora a comprobar que las luces siguieran funcionando luego de meses en el sótano; madre e hija extendieron la guirnalda por la sala y soltaron un grito cuando se encendieron los bombillos coloridos. La tercera tarea fue poner todos los adornos en el árbol de navidad que su hermano había puesto en medio del salón horas antes.

Para Alyssa, decorar el árbol de navidad era lo más importante de la época. Su arbolito, además de ser una decoración fantástica, servía como un portal de comunicación con el Polo Norte, donde estaba la fábrica de juguetes de Santa Claus.

Justo después de que Alyssa colocara una brillante estrella en la punta del árbol, su hermano le preguntó: —¿Qué vas a pedirle a Santa?

Desde que vio en su calendario lo cerca que estaba diciembre, Alyssa había estado pensando en las cosas estarían en su lista de deseos. Mientras su madre y Oliver terminaban de decorar la casa, Alyssa corrió a sus aposentos en busca de lo necesario para escribirle una carta a Santa Claus.

Sobre una hoja de papel blanca escribió, en las letras cursivas que había aprendido a hacer ese año, sus deseos de navidad.

"Querido Santa Claus,

Este año he sido una niña muy buena. Me he portado muy bien, he aprendido muchas cosas y he ayudado a mi familia en todo. Es por eso que me gustaría que me fabricaras lo siguiente en el Polo Norte:

Un boleto para viajar a la luna. Como no pudiste obsequiarmelo el año pasado, te lo pido una segunda vez; es muy importante para mí visitar la luna, es aburrido solo hablarle a mi hermana Jessie desde mi ventana.

Una muñeca de Rapunzel. Me encantaría que camine, hable, se pueda cambiar de ropa y hacer muchos peinados en la melena dorada.

Un micrófono DE VERDAD. Quiero que sea color violeta y que tenga brillos. Lo usaré para iniciar mi carrera como cantante.

Estaré esperándote. Les deseo una feliz navidad a ti, a los elfos y a los renos.

Con amor,

Alyssa, ocho años de edad"

Luego de adornar con colores el papel, Alyssa lo dobló muy bien y lo puso entre las ramas verdes del árbol recién decorado para que el portal lo enviara a la fábrica de Santa Claus en cualquier momento.

Durante las siguientes semanas, lo primero que la pequeña Alyssa hacía al despertarse era correr escaleras abajo a revisar si el hombre del Polo Norte había usado el portal para llevarse su carta. Se decepcionó cada mañana al encontrarse con el papel en la misma posición que en la que ella lo había dejado, pero el quince de diciembre eso cambió.

Santa se había llevado la carta.

Alyssa juraba haberlo escuchado entrar a la casa en la madrugada, probando que el árbol en verdad era un portal hacia la fábrica en el Polo Norte. Alyssa le contó con mucho entusiasmo a su madre y esta la llevó a la casa de su antigua niñera porque tenía una cita con un elfo de la fabrica de Santa Claus.

Como un cuento de hadasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora