-Capitulo 39-🦋

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El silencio inundaba todo el ambiente, siendo el estío, la tenue melodía nocturna   pensé: Ali, se durmió con la tv, encendida

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El silencio inundaba todo el ambiente, siendo el estío, la tenue melodía nocturna pensé: Ali, se durmió con la tv, encendida.

Al entrar, cerré la puerta con mucho cuidado y luego, retiré mis zapatos uno por uno. Pretendía despertarla para darle cada detalle de la tediosa cita, y añadir también, que su amigo es un idiota superficial. Pero...

—¿Fue una buena cita...?

La voz de Matt, resonó en mi pecho. Gran sorpresa y yo, esperando a su melliza.

Se encontraba casi a oscuras en el sofá, con el rostro hacia el logo de Netflix. Solo vi su cabello y parte de su espalda.

¡Mierda, no regresó a la ciudad!

—No... De hecho, fue...

—¿Una mierda? —preguntó.

—Algo así —confirmé.

—Entonces... —Matt, levantó una botella de vino y la agitó en forma de invitación.

No había dado ni un paso, y así descalza, mis pies se encaminaron de puntillas a la cocina en búsqueda de una copa, pero Matt...

—No, Hanna banana... —Me detuvo el idiota mostrando la botella, beberíamos de ella. Noté sus copas de mas en su voz, estaba ebrio.

Suspiré aferrando los tacones a mi pecho y mi otra mano sostuvo mi pequeño bolso.

Me acerque temerosa a ver su rostro, dejando mis zapatos al costado del sofá y el pequeño bolso, en la mesita frente de él.

—Aquí —ordenó Matt, dándole dos golpes de palma abierta a su costado. Me quería cerca él.

Sus ojos brillaban, pero cuando dieron con los míos, descaradamente se dilataron y el marrón de otoño desapareció, convirtiéndolos en una oscura noche.

Pase saliva con dificultad, y mi corazón aumento su pulsación en un par de segundos. Su camisa a medio abrir, dejaba ver su pecho blanquecino. Me senté a su lado, sin separar mis ojos de los suyos. Mis nervios eran obvios, pero logré disimularlos con éxito.

—Vamos. Dale un buen sorbo, Scott. —ordenó, entregando la botella de vino. Con rapidez, leí la etiqueta: Reserva del 2000.

Sus padres solían guardar botellas de los viñedos aledaños, este tipo en especial, era reservada para la cena de compromiso de Ali y Paul, no me preocupe sé que había muchas más.

Le di un buen sorbo, mientras la mirada de Matt, escaneaba todo mi rostro y pauso en mi cuello, cuando el vino se deslizaba por mi garganta.

—Creí que Ali, estaba esperándome. —avisé después del sorbo.

—No. Se fue a dormir, apenas te fuiste con el calvo —respondió despectivo—. Ella, no sabe que estoy aquí —masculló posicionando su dedo índice en sus labios, acto seguido, me quito la botella y le dio un sorbo.

𝑫𝒆𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆𝒎𝒆 𝑴𝒊 𝑻𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora