-Capitulo 43-🦋

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—Olvida el cine Anny, el préstamo no resultó.

Game over. Pensé, ante el mensaje que me dejaba Nadia, en el teléfono.

La oportunidad y la excusa de quedarme se esfumaron y comprendí, que mi camino era irme.

Recordé la conversación que por fuerza mayor tuve con Ali.

—¿¡España!?

—Marco, tengo que cortar —avisé a mi amigo al teléfono, cuando Ali, llegó por sorpresa a mi lado—. Te doy los detalles más tarde.

Corté la llamada y miré a Ali, quien esperaba una respuesta.

Triste, comprendió que era lo mejor para mí.

—Esta bien... No lo acepto, pero te apoyaré en la decisión que tomes—avisó cabizbaja— Ahora, te hare la siguiente pregunta: ¿Qué pasa con mi hermano?

Era de esperarse.

No tenía dudas, estaba enamorada de su mellizo. Pero, ¿sería lo suficiente para él?

La visita a papá, me había despejado mas que simples dudas, tenía que procesarlas y también sanarlas. ¿Quién mierda dijo: tiempo al tiempo? No tengo pizca de paciencia, pero si se trata de mi felicidad... de Matt.

¿De qué manera evolucionaría, si no dejaba atrás algunas cosas? Cada paso que daba, era una invitación al cambio, el cual anhelaba, pero me aterraba de la forma en la cual se presentaría, porque miraba hacia mi costado, y veía al hombre por el cual, mi mundo sucumbía, cuando el estaba cerca de mí.

—¿Todo bien? —preguntó Matt, tras ver mi rostro ante la noticia de mi hermana.

¿Qué respondería? «Me voy... y no sé cuándo regresaré»

Piensa Hanna: Necesitas estar sola, ¿Qué tal si Matt, es solo un capricho? Y ¿Qué pasara? ¿volverás a cometer el mismo error que cometiste con Dylan? No Hanna, necesitas tu soledad y amarla, solo así, descubrirás que es lo que quieres.

—Si. Todo bien —mentí con éxito.

Él, me observo sonriente, con esa sonrisa cálida, plácida, y con ese hermoso brillo en sus ojos de otoño, mientras que en el radio sonaba «Praying For time»

En la camioneta, se colaban algunos rayos de sol y daban justo en su castaño cabello. Podía admirarlo y continuar así, toda la tarde.

Como de costumbre, invite a mi mano derecha a salir de la ventanilla para planearla mientras nos encaminábamos a...

—¿Recuerdas a los Adams? —preguntó.

Asentí con mi cabeza.

—Voy por el proyecto, es mi oportunidad. —dijo, y le di una mirada a la cabina trasera, para admirar el trabajo que llevaba consigo.

Se veía entusiasmado.

—¿Qué será?—pregunté por el proyecto.

—Es un Resort —respondió regalándome una mirada de costado— estamos cerca —avisó girando el vehículo.

La ruedas dejaron el asfalto, y dieron con un camino ancho y de tierra, ambas vistas tanto de izquierda y derecha, poseían hermosos viñedos, y abrí aún más la ventanilla, para dejar entrar el aroma al campo.

Nos estacionamos frente a una gran casa de color amarillo pastel, con un gran jardín de entrada.

—Bien, llegamos...—musitó Matt, cuando detuvo el motor.

Se encontraba algo nervioso, cualquiera que no lo conociera diría lo contrario, pues yo, sabía con exactitud lo que le estaba ocurriendo.

Posaba sus manos aun en el volante, y observaba la casa frente a nosotros. De seguro repitiéndose, que estaba preparado para esto. Tú puedes Matt. Pero... un fugaz impulso, me invita a tocar su mano.

𝑫𝒆𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆𝒎𝒆 𝑴𝒊 𝑻𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora