-Capitulo 47-🦋

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Despedimos a papá en la tarde, cuando las aves peleaban por un puesto en los árboles para ir a dormir.

Miraba sus copas mecerse con el viento, mientras el sacerdote de la localidad levantaba una oración, por el alma de papá.

A mis pensamientos, arribaron algunos recuerdos, la muñeca, esa que aún estaba en su caja, la que estaba muy guardada en un cajón. Ahora sé que me la había enviado de Australia. Tantos secretos y ¿Para qué? Pensaba, mientras el féretro de papá, colmado en flores, bajaba lentamente y el rostro de Matthew Evans, aparecía frente a mí.

Los últimos rayos de sol, golpeaban directo a su cabello que, ante eso, se tornaba rubio. Su mirada de otoño estaba triste, pues sé, que esperaba mi respuesta y yo, ya había tomado mi decisión.

Nadia, lloraba con la cabeza agachas. Carl, sin embargo, la sostenía y cada cuanto, me observaba para asegurarse que estaba bien. Pero, aunque poco conocí a papá, mis lágrimas recorrieron mis mejillas. No pude dejar de sentir tristeza, porque pensé en la vida que un día anhelo y no lo logró. 

«En nombre del Padre, del Hijo y el espíritu santo».

El sacerdote, dio termino así, a la ceremonia de despedida de mi padre.

La gente del pueblo, se acercó a darnos el pésame y luego, comenzó a disiparse quedando solo Ali, Paul y Matt.

—Lo siento Hanna —me abrazo Ali.

—Estoy tranquila —avisé — Solo, quería un poco de tiempo para conocerlo más, pero...

Sonreí y mi castaña amiga conmigo.

Nadia y Carl, conversaban a lo lejos con Paul y Matt, mientras nosotras con Ali, emprendimos a paso lento, camino hacia ellos.

—¿Te iras verdad?—soltó Ali, de seguro Matt le había contado —No me mires con esa cara —Alegó—. Lo sabía, sabía que no te quedarías por mucho.

—Yo... No puedo quedarme Ali.

—¿Y mi hermano? ¿Qué harás? —preguntó deteniéndose y tomando de mi brazo —creí que ahora sí resultaría. Tú y él... No entiendo Hanna, es que ¿ya no lo quieres?

—Lo amo —respondí...siempre lo he hecho.

—¿Pero entonces?

—Necesito un poco de tiempo, no quiero lastimarlo— dije con pesar en mi corazón.

«El acto más grande de amor propio, es irse, aun cuando el corazón te implora no hacerlo, pero no lo quería lastimar, eso, también es amor»

Ali, me abrazo con fuerza.

—Debería odiarte, porque le dolerás a mi hermano. Pero ¿sabes qué?—preguntó separándome de su abrazo—. volverás... sé que lo harás.

𝑫𝒆𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆𝒎𝒆 𝑴𝒊 𝑻𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora