-Capitulo 45-🦋

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Todo lo vi pasar en cámara lenta...

Desperté con un rayo de sol que daba justo en mis ojos, como diciendo: ¡Hanna, levántate!

Esa noche, dormí plácidamente en el pecho de Matt, y encima de nosotros, una vieja manta que guardaba Marie, debajo de los asientos. 

Pero el rayo de sol, no fue lo que me despertó de golpe, sino, él celular que vibraba sin tregua en el asiento delantero.

Lo tome entre mis manos aun soñolienta... 7 llamadas perdidas. Un mensaje, Ays...

«Dylan esta fuera de casa de los Evans, Llegó a primera hora de esta mañana. Lo sé, porque me acaba de llamar preguntando por ti». 

Desperté a Matt, y nos acomodamos nuestra ropa, que habíamos logrado secar a duras penas con el aire acondicionado de la camioneta. Apenas lográbamos entender lo que estaba sucediendo.  

El castaño preocupado, logró quitar la camioneta del lodo, y cuando estaba fuera, corrió adentrarse y presionó el acelerador a fondo.

Me arme una cola con mi cabello y traté de que pasáramos desapercibidos. Pero el llegar a primera hora a casa... solo significaba una cosa.

Matt, tomo la carretera, y ambos no decíamos palabra alguna. Mientras trataba de enviar mensaje a Ays.

«Acabo de ver tu mensaje, no estoy en casa voy en camino. Te pongo al tanto apenas tenga noticias.»

—Dime Hanna ¿Estas segura que está en casa?—preguntó Matt, preocupado, sin despegar la vista del camino.

—Si, muy segura.

—Esa persona... en el mensaje ¿Es confiable?

—Si, muy confiable... es mi abogada... mi amiga. —confirmé —. Dylan no sabía lo del divorcio—. Solté, a sabiendas que Matt creía lo contrario.

Vi a Matt, apretar el volante hasta que sus nudillos se tornaron blancos, presionó la boca. Y con esos gestos supe de inmediato cuan molesto estaba conmigo.

No dijo nada, hasta que entramos camino directo a casa.

—Estamos cerca. —informó, y me incorporé al asiento tratando de divisar alguna señal de Dylan, y para mi suplicio, logré ver la reluciente motocicleta de mi exmarido.

Pensaba: No lo engañé. Estábamos separados hace mucho... No Hanna ¡No lo engañaste!

Entramos al sitio... Matt, tratando de estacionar la camioneta, no sin antes darle una mirada a Dylan, quien se encuentra apoyado en su motocicleta.

Dylan, me mira y luego a Matt, todo esto paso en cuestión de segundos, pero se sentía mucho más que eso. Vale mencionar que Matt, al ver directo a Dylan, se enfureció mucho más.

El castaño, apagó el motor y acto seguido, se baja de la camioneta enfurecido. No sin antes advertirle...

—Matt... por favor, ya no son unos niños. —la voz me tembló.

Me baje de inmediato de la camioneta.

—¿Qué haces en mi casa? —preguntó Matt, tratando de controlar su obvia molestia, posaba sus manos en los bolsillos y el rostro en alto, serio muy serio.

—Evans... debería haberlo imaginado —chisto Dylan, dándome una mirada burlesca y luego rezongó — Vengo por mi esposa. —respondió desafiante observando a Matt.

—Ella, ya no es tu esposa —respondió Matt y vi su rostro deformarse en rabia.

Por favor, por favor, por favor. Pedía al cielo.

𝑫𝒆𝒗𝒖𝒆𝒍𝒗𝒆𝒎𝒆 𝑴𝒊 𝑻𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora