Extendiste el brazo, supuse yo, reclamando un imperio;
tierno gesto suspendido en el vacío del éter,
mis manos, incautas, trémulas,
buscaban el código en el azul del silencio.
la tuya,
restos de una estrella,
decidió que mi zurda era su hogar de hielo.
Me sigue turbando el sueño
el cosquilleo, causa del polvo galáctico
de tu tacto en mis falanges,
torpes pélidas que han de atravesar mil troyas
con tal de recibirle a tu sonrisa
con dignas epopeyas al heróico
beso de tu piel, caramelo del alma.
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𝙄𝙉 𝙈𝙔 𝙃𝙀𝘼𝘿
Poetry¿Qué ocurre? ¿Por qué de nuevo me llenan las ganas indestructibles y feroces de atrofiar mi rutina de sueño para escribir...? ¡Qué importa! Voy por mi café. Mi poesía, la que se me ocurre en lo más profundo y oscuro de la madrugada. • únicamente p...
