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El estudio estaba impecable, con un fondo negro y luces blancas que iluminaban el rostro de Jackson sin piedad. No había efectos especiales, ni música dramática, ni cortes pregrabados. Solo él, una cámara frente a su cara, y una periodista reconocida por no suavizar las preguntas.

—Estamos en vivo —anunció la conductora, cruzando sus piernas con elegancia—. Jackson Wang, gracias por estar aquí. Supongo que sabes lo que este momento representa.

—Lo sé —respondió él, con una calma tensa. Tenía las manos entrelazadas sobre las rodillas, pero sus nudillos ya se veían blancos por la presión.

—No vamos a suavizar nada esta noche. Hay muchas personas que te acusan de haber sido un mal novio, de ser agresivo... infiel. Y más recientemente, se ha dicho que tu actual pareja, Paula, es parte de una relación construida para limpiar tu imagen. ¿Qué tienes que decir?

Jackson tragó saliva. Por dentro, mil pensamientos lo golpeaban, pero en su rostro solo había determinación.

—Lo que se ha dicho de mí... es doloroso —comenzó, mirando directamente a la cámara—. No solo porque es mentira, sino porque afecta a personas que amo. A Paula, sobre todo. Ella no pidió estar en esto. No es parte de un montaje. Es mi pareja. Mi compañera. Y la mujer más valiente que conozco.

La periodista lo observó con atención. Había algo en su voz que no sonaba preparado, ni ensayado.

—Entonces... ¿niegas completamente lo dicho por tu exnovia?

—Sí. Mia y yo terminamos hace mucho. Nuestra relación no fue perfecta, como ninguna, pero jamás fui violento ni infiel. Jamás levanté la voz, mucho menos una mano. Y estoy dispuesto a enfrentar legalmente esas acusaciones si es necesario —dijo, con la voz quebrándose ligeramente al final—. Pero lo que más me duele no es lo que dice de mí... es lo que han dicho de Paula por estar conmigo.

La cámara hizo un leve zoom. Su expresión era clara: contenía lágrimas.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Ella ha recibido insultos, amenazas, burlas. La llaman interesada, falsa, manipuladora. Y todo por amar a alguien que carga con una sombra que no pidió —dijo, haciendo una pausa para tomar aire—. Me rompe ver cómo hablan de su físico, de su forma de vestir, de su sonrisa. Como si amar a alguien públicamente te convirtiera en blanco.

—¿Entonces esta entrevista es por ella?

Jackson lo pensó. Sí y no.

—Es por ella, y por mí. Porque no quiero que nadie piense que puede destruir lo que estamos construyendo a base de mentiras. Porque quiero limpiar su nombre. Y porque, honestamente... estoy harto de quedarme callado mientras destrozan a la persona que me enseña a respirar cada día.

La entrevistadora bajó la mirada por un segundo, conmovida, antes de volver al guion.

—¿Qué le dirías a las personas que creen que esto es solo actuación?

Jackson giró la cabeza directamente a la cámara. Su tono cambió. Ya no era solo emoción. Era fuego.

—No tengo nada que probarles. Mi relación no necesita su aprobación. No necesito mostrar mensajes, fotos íntimas o pruebas de cariño. Pero sí puedo decirles esto: lo real no siempre grita. A veces ama en silencio. A veces sana en la sombra. Y a Paula la voy a seguir eligiendo incluso cuando nadie nos vea.

El estudio volvió a quedar en silencio. La entrevistadora cerró el cuaderno con el guion. No había más preguntas. No hacían falta.

—Gracias por tu honestidad —dijo con suavidad.

~Drive you home~Where stories live. Discover now