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La arena estaba repleta.

Las luces, las pantallas LED, las voces coreando... todo parecía sacado de un sueño. El "K-Music Fusion Live" no era cualquier evento: era una noche que unía a generaciones, estilos, idols nuevos y veteranos. Y nosotras, Purple Maps, habíamos sido elegidas para abrir uno de los bloques principales. Justo después... GOT7.

Mis nervios estaban a mil.

—¿Lista? —susurró Megan, apretando mi mano con fuerza.

—Más que nunca —respondí, sintiendo el temblor en mis piernas.

Jackson me había dado un beso en la mejilla justo antes de salir al escenario. Su mirada, intensa y protectora, fue lo que me sostuvo mientras esperábamos el conteo regresivo detrás del telón.

—Haz lo tuyo, mi reina —me dijo con voz baja, apretando mi cintura y dejando un suave beso justo debajo de mi oreja.

Y así salimos.

Purple Maps se apoderó del escenario. El concepto era poderoso: rudo, sexy, elegante. Nuestra coreografía estaba cargada de movimientos precisos, miradas letales y energía. El público gritaba nuestros nombres, coreaba la canción. El vestuario —negro con detalles plateados, botas hasta las rodillas, labios rojos— era fuego puro.

Pero en medio de todo eso, yo sabía que él me miraba.

Y sí. Cuando giré la cabeza hacia el costado del escenario... ahí estaba. Jackson. De brazos cruzados, con una sonrisa orgullosa que no le cabía en la cara.

Después del último paso, los gritos fueron ensordecedores.

Nosotras bajamos mientras GOT7 se preparaba. Me crucé con Yugyeom y Jinyoung que me aplaudieron efusivos, y luego con él.

—Estuviste espectacular —me dijo Jackson, susurrando en mi oído—. Me dan ganas de secuestrarte ahora mismo.

—Tendrás que esperar a después del show, señor Wang.

Se rió, esa risa ronca que me hacía temblar.

Y entonces... le tocó a ellos.

GOT7 subió con toda la fuerza. Las fans gritaron como si fuera 2016 otra vez. Las coreografías, las voces, los juegos de luces... todo era perfecto. Pero lo que me dejó sin aliento fue cuando, justo al final de su bloque, Jackson tomó el micrófono.

—Hoy tengo el privilegio de compartir escenario con alguien que me ha cambiado la vida... —dijo mirando hacia donde yo estaba.

El público enloqueció.

—Ella no solo es mi inspiración, es mi compañera de vida. Así que... ¿quieren ver algo especial?

Pantallas se encendieron con luces violetas y doradas.

—Esta canción es nuestra, y hoy... la cantamos juntos por primera vez.

Mi corazón se paralizó.

¿Nuestra canción?

Sí. Era "La forma en que piensas de mí", la que habíamos compuesto juntos.

La pista comenzó, y sin pensarlo, ya estaba subiendo al escenario otra vez, con un micrófono en la mano, temblando de emoción.

Cantamos mirándonos, como si el mundo desapareciera. Hubo un momento en el puente de la canción en que él se acercó a mí, tomó mi mano y la llevó a su pecho. El público gritó cuando nuestras frentes se tocaron en un gesto íntimo, cargado de significado.

No era parte de la coreografía.

Era real.

Era nuestro.

~Drive you home~Where stories live. Discover now