27

1 0 0
                                        

Era martes. Uno de esos días donde todo se siente normal, pero el universo ya está planeando una pequeña revolución.

Estaba en la oficina de Nueva York, revisando campañas con Elara, que por fin parecía menos abrumada. Habíamos retomado el ritmo tras tantas idas y venidas, y aunque extrañaba a Jackson todo el tiempo, me consolaba saber que en pocos días volvería a verlo. O eso creía.

Elara estaba hablando sobre un nuevo cliente cuando mi celular empezó a vibrar sin parar.

Notificaciones. Decenas.

Cientos.

Primero pensé que era otro ataque de redes, otro escándalo reciclado, pero entonces vi el mensaje de mi mejor amiga:

"¡PAULA, ENTRA YA A INSTAGRAM! JACKSON SUBIÓ ALGO Y ESTÁS ENLOQUECIENDO AL INTERNET."
Mi corazón se detuvo un segundo. Entré. Fui directo a su perfil. El último post... era un video.

La portada era sencilla: Jackson en su estudio, solo, la guitarra en el regazo. Sin filtros. Sin producción. Solo él.

Le di play.

La melodía me era familiar. Era la misma que había cantado para mí días antes, pero esta vez... completa. Perfecta. Cada palabra estaba llena de verdad, de historia, de amor.

"Te veo ahí de pie
Y no puedo evitar mirarte
Estoy listo para traer
Tu anillo de bodas
El día que nos conocimos
Quería preguntarte
Si estarías a mi lado para siempre"

Sus ojos no miraban la cámara. Estaban cerrados, como si cantara para sí mismo. Como si yo estuviera ahí, justo enfrente. Como si el mundo no importara.

Cuando terminó, dejó que la última nota flotara en el aire. Silencio.

Y entonces apareció una sola línea como descripción del video:

"Para ti, Cherry. Porque lo verdadero no necesita explicación."
Se me llenaron los ojos de lágrimas. Ahí estaba él, vulnerable y fuerte. Tan él. Tan mío.

Los comentarios estallaban en segundos.

"¿ESTO ES PARA PAULA?"

"¡Por Dios, qué canción tan hermosa!"

"No hay duda, esto es amor real."

"Me hizo llorar, necesito que la suba a Spotify."

"Quiero un Jackson en mi vida."

Y luego, sin que pudiera reaccionar, recibí un mensaje directo de él:

"Ya lo solté al universo. No por demostrar nada, sino porque tú mereces que el mundo te escuche como yo lo hago. Espero que te haya llegado al corazón."
Respondí con un audio. La voz me temblaba.

—Jackson... no sé cómo expresarte lo que siento. Me hiciste llorar en la oficina, y Elara ahora cree que estoy loca. Pero no me importa. Esta canción... me tocó el alma. Gracias por no esconder lo que somos. Gracias por cantar lo que no sé decir.

Minutos después, él respondió con una foto suya sonriendo, y una frase:

"Te amo más de lo que cabe en cualquier canción."
Esa noche, los medios no dejaron de hablar del video.

"Jackson Wang lanza inesperada balada de amor con un destinatario claro: su novia, Paula."

"La canción que volvió a romper el internet sin necesidad de escándalos."

"Así se responde a los rumores: con arte, y con el corazón."

Pero para mí, nada de eso importaba tanto como el mensaje que me había dado: que lo nuestro no era un secreto ni una vergüenza. Que era amor... y punto.

~Drive you home~Where stories live. Discover now