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La sala del penthouse estaba tranquila. Los chicos de GOT7 habían ido llegando uno por uno, como solían hacerlo cuando sabían que Jackson estaba pensando demasiado. Era algo que podían notar al instante. Ese día, por ejemplo, estaba sentado en el sofá con la mirada perdida en la ventana, jugando con la cadena que siempre llevaba en el cuello.

—¿Te vas a perforar el alma o qué? —bromeó Bambam entrando con una bebida en la mano.

—Oye, estoy serio, no muerto —respondió Jackson sin soltar la cadena.

Yugyeom llegó con una sonrisa.
—Déjenlo, está pensando en Paula otra vez. Tiene esa cara de "me quiero casar pero no sé si me atrevo".

Todos se rieron. Menos Jackson.

—¿Y si sí? —dijo, tan bajo que al principio pensaron que estaban bromeando.

—¿Sí qué? —preguntó Jinyoung mientras se acomodaba en el sofá frente a él.

—¿Y si quiero casarme con ella?

Se hizo un silencio. De esos que duelen un poco porque nadie sabe si va a reír o a decir algo profundo.

Youngjae fue el primero en reaccionar.

—¿Hablas en serio?

Jackson asintió.

—No ahora mismo. No mañana. Pero sí la veo... como mi persona. Paula no es cualquier historia. Con ella me siento en casa. En paz. Incluso en los peores días. ¿Sabes cuántas veces he pensado en verla con un anillo? En imaginarnos en una boda loca, con nuestras familias riéndose, nuestras locuras... Me da miedo.

—¿Y qué te detiene? —preguntó Mark, tranquilo, como si supiera lo que Jackson iba a responder.

—El mundo —respondió—. Todo. La industria, los escándalos, los paparazzi. El hecho de que ella ya ha sufrido por estar conmigo. ¿Y si la pongo en riesgo otra vez? ¿Y si le arruino la vida?

—¿Y si no? —dijo Jinyoung—. ¿Y si lo que hagas a su lado es justamente lo que la salve?

Jackson apretó los labios, mirando hacia abajo.

—Ella me dijo que algún día quiere ser mi esposa —soltó al fin—. Me lo dijo con una calma que me dejó sin palabras. Pero también me dio paz. Como si me dijera: "Cuando estés listo, aquí estaré".

Todos lo miraron en silencio. Y entonces Yugyeom se acercó, golpeándole suavemente el hombro.

—Hermano, tú has hecho muchas locuras. Pero amar a Paula no es una de ellas. Si ya lo sientes en el pecho, si ya no te ves sin ella, solo no la dejes ir. Lo demás lo vamos resolviendo.

—Además —agregó Bambam con una sonrisa traviesa—, si hay boda, asegúrate de que el grupo cante en vivo, ¿eh?

Las risas volvieron. Y aunque el nudo en el pecho de Jackson seguía ahí, ya no pesaba tanto. Porque sabía que no estaba solo. Que tenía una familia de verdad. Y que lo que sentía por Paula no era una fantasía: era su verdad.

Y tal vez, solo tal vez... ya era hora de empezar a escribir el siguiente capítulo con ella.

La noche había caído sobre Nueva York, y la casa estaba en silencio. Paula estaba dormida, agotada tras el ensayo con las chicas. Jackson, sin embargo, caminaba de un lado a otro en la cocina con el celular en la mano, indeciso. Respiró hondo, se frotó la nuca y finalmente presionó el botón de videollamada.

—¡Hijo! —exclamó su madre desde la pantalla, con esa sonrisa cálida que siempre lo hacía sentirse de nuevo en casa—. ¡Ya era hora de que llamaras!

—Hola, mamá... papá —saludó Jackson con una sonrisa algo nerviosa, mientras se sentaba con el teléfono frente a él.

—¿Qué pasa? —preguntó su padre, con mirada inquisitiva—. ¿Estás bien? Tienes esa cara de "necesito decir algo pero no sé cómo".

Jackson bajó la mirada. No había forma sencilla de decirlo, pero necesitaba sacarlo.

—Quiero hablarles de Paula.

La madre de Jackson lo miró con atención, y su padre cruzó los brazos, esperando.

—Sé que ustedes la conocen, que ya la han visto y han compartido con ella... Pero hay algo más —suspiró—. Me estoy enamorando de verdad. No, no... ya estoy enamorado. Y últimamente no dejo de pensar en algo más serio.

—¿Algo como... matrimonio? —preguntó su madre con dulzura.

Jackson asintió, un poco avergonzado.

—No se lo he dicho aún. No estoy seguro si es el momento, pero cuando estoy con ella... todo tiene sentido. No solo es mi novia, mamá. Es mi calma, mi impulso. Y no quiero perderla.

—¿Por qué la perderías? —intervino su padre—. Si tú la amas y ella te ama, ¿qué te detiene?

—La industria, los medios, los fans, los escándalos... —respondió Jackson, dejando escapar una risa amarga—. El mundo es duro. Y ella ya ha pagado el precio solo por estar conmigo.

Su madre lo miró con ternura.

—Jackson, tu trabajo es difícil, pero el amor real no aparece dos veces. Si has encontrado a alguien que te ama por lo que eres —con tu intensidad, tus miedos, tu pasado—, no la dejes ir. Protéjanse juntos.

—Además —agregó su padre, con un gesto casi orgulloso—, no te he visto hablar así de nadie. Ni siquiera de tu música. Si Paula te hace sentir así... no lo ignores.

Jackson respiró hondo. Una paz nueva se instaló en su pecho.

—Gracias... no sabía si lo entenderían.

—Somos tus padres —dijo su madre—. Y solo queremos verte feliz, aunque estés al otro lado del mundo.

—¿Y si un día les digo que quiero casarme con ella? —preguntó de pronto, como quien lanza una piedra al agua y espera ver el impacto.

—Entonces —dijo su madre sonriendo—, ya tengo listo mi vestido.

Los tres rieron. Jackson cerró los ojos por un momento, dejando que la calidez del momento lo envolviera. Cuando colgó, sintió algo más claro dentro de él: tal vez no era el momento todavía... pero se estaba acercando.

Y ahora, ya no tenía miedo.

Pao Wang

~Drive you home~Where stories live. Discover now