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No sé cuántos tragos llevaba ya encima, pero para ser sincera, había llegado a ese punto en que todo me parecía gracioso, el piso se sentía como si flotara y mi voz estaba un poquito más alta de lo normal. Estaba bailando sin zapatos, con mis amigas gritando como locas al ritmo de una canción de Twice, cuando algo me hizo girar la cabeza.

Lo vi.

Jackson, en el balcón del penthouse, con un cigarro entre los dedos, riendo con Bang Chan. Hasta ahí todo bien, ¿no? Pero entonces mi mirada bajó un poco y... no. No. NO.

Tres chicas idols —¡ídolas!— estaban con él. Una de ellas literalmente le quitó el cigarro para darle una calada con una sonrisa descarada. Otra le tocaba el brazo como si fueran novios de toda la vida, y la tercera... ¡la tercera estaba prácticamente montada en el respaldo del sillón, pegada a su espalda!

¿¡Qué carajos estaba viendo!?

—¡¿Están viendo eso?! —grité, tambaleándome mientras me apoyaba en Lisa.

—¿El qué? —preguntó Megan, dándose vuelta.

—¡Jackson! ¡Mi novio! Rodeado de fans-idols-coquetas que se creen en un dorama de los que dan vergüenza ajena. ¡Y él ahí, como si nada!

—Ay, Paula, relájate. Es solo charla.

—¡No! ¡No es solo charla cuando le están respirando en el cuello! ¡¿Y yo aquí?! ¡Bailando con ustedes como una tonta, mientras él arma su propio harem allá afuera!

Mis amigas intentaron detenerme, pero ya era muy tarde. Había agarrado mi copa (media vacía), me acomodé el vestido que probablemente ya estaba medio torcido por tanto movimiento, y caminé directo hacia el balcón. Caminé como una actriz de telenovela borracha, con la frente en alto y los celos por delante.

—¡JACKSON WANG! —grité al abrir la puerta.

Todos se voltearon a verme. Incluyendo las... ¿cómo decirlo amablemente?... intrusas.

—¡¿Qué está pasando aquí, eh?! —dije, levantando la copa—. ¡¿Desde cuándo esto es una audición para "Las chicas que quieren quitarle el novio a Paula"?!

—Paula, estás ebria —dijo Jackson, sorprendido.

—¡Y tú estás en problemas!

Una de las chicas hizo una mueca. Otra le susurró algo en el oído a la tercera y las tres se fueron con cara de "ay, qué intensa". ¡Qué bueno! Porque si se quedaban un segundo más, juro que les aventaba la copa.

Jackson se acercó a mí despacio, como si estuviera enfrentándose a un animal salvaje. Y no lo culpo.

—Amor, solo estaban hablando. No pasó nada.

—¿Ah no? Porque yo vi manos tocando tu brazo. Vi sonrisas. ¡Vi miradas que no eran de amistad!

Él intentó tocarme, pero me alejé. Estaba celosa. Herida. Y sí, probablemente muy borracha.

—No me gusta compartir, Jackson. ¡Ni en broma! Y menos cuando estoy aquí, presente, viendo cómo se te pegan esas flacas con aires de angelitos.

—Paula... —dijo con voz baja—. No hay nadie más. Eres tú. Eres la única. Siempre.

Sus palabras me desarmaron un poco. Sus ojos... esos ojos que me conocen mejor que yo misma... se clavaron en mí con ternura, no con culpa. Y aún así, me sentía tan molesta.

—¿Entonces por qué no te alejaste? ¿Por qué no les dijiste que tenías novia?

—Porque no me dieron tiempo. Y no quería hacer una escena. Pero tú... tú sí que sabes cómo armar una de fanfic.

~Drive you home~Where stories live. Discover now