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No sabía si era el lugar, la música o simplemente el momento, pero todo se sentía como una escena sacada de un sueño: luces de neón, humo de máquina flotando entre cuerpos danzantes, copas en el aire, risas que vibraban contra los muros.

La fiesta estaba en su punto más alto y yo... también.

Jackson me jaló de la mano con una sonrisa cómplice, guiándome entre la multitud como si el mundo fuera nuestro patio de juegos. Él era fuego puro cuando se soltaba, y yo era feliz ardiendo con él.

—¿Preparada para conocer a todos los ídolos que alguna vez dijiste que eran "intocables"? —me gritó entre el ruido.

—¿Todos... como en todos todos?

—Sí. Bienvenida a la locura, amor.

Me presentó a Taehyung, que estaba vestido con una chaqueta de terciopelo verde y se portó como si me conociera de toda la vida. A Yeji de Itzy, que me abrazó sin pensarlo. A Jisoo, que estaba tan bella que me sentí intimidada y a la vez orgullosa de compartir aire con ella. Y luego estaba Bangchan, que me guiñó un ojo cuando Jackson me rodeó con el brazo.

—Jackson tiene suerte —dijo, riendo—. Las chicas así no aparecen todos los días.

Me reí, y Jackson sólo apretó más mi cintura.

—Créeme, lo sé.

Después de otra ronda de presentaciones y tragos, Jackson me sacó a bailar. El DJ puso un remix de reggaetón y la pista se encendió. Me dejé llevar sin pensar, como si mi cuerpo tuviera vida propia. Él me miraba como si yo fuera la única persona en el mundo, y en ese instante, yo también lo sentía así.

En medio del baile, me acerqué a su oído.

—Oye... ¿desde cuándo fumas?

Él se sorprendió un poco, bajando la mirada como si no esperara la pregunta.

—No lo hago mucho. Solo en fiestas como esta. ¿Te molesta?

—No. Solo me sorprendió... pero —me acerqué más, rozándole los labios—, debo admitir que te ves sexy.

Él soltó una risa ronca.

—Voy a tener que empezar a fumar más seguido entonces.

—Solo si es conmigo cerca.

Seguimos bailando hasta que me rendí y me refugié en sus brazos. Mi cabeza giraba, pero mi corazón latía con claridad. Esa noche tenía algo distinto. Un aire de cambio. Como si algo estuviera por comenzar, o tal vez por explotar.

Me quedé mirándolo un rato. Jackson estaba ahí, conmigo, sin poses ni máscaras. Solo él, con el corazón abierto y los ojos fijos en mí.

—Gracias —le dije de repente.

—¿Por qué?

—Por hacerme sentir invencible.

Él me besó, lento, como si no hubiera prisa.

—No tienes idea de lo que significas para mí.

Y por primera vez en mucho tiempo, no tuve miedo de creerle.

La fiesta seguía avanzando como si el tiempo no existiera. Las luces suaves, la música envolvente, y ese ambiente casi mágico nos tenían a todos atrapados en un bucle de risa, confidencias y copas de más. Pero entre todos los momentos, hubo uno que no se pareció a ninguno.

Jackson y yo nos habíamos escapado del salón principal, buscando un respiro del bullicio. Caminábamos por un pasillo iluminado con faroles colgantes, en silencio, nuestras manos entrelazadas.

~Drive you home~Where stories live. Discover now