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El timbre sonó justo cuando Jackson salía de la ducha, con el cabello goteando y una toalla colgando precariamente de su cintura. Yo, por otro lado, estaba en la cocina tratando de no quemar la sopa instantánea que me había empeñado en preparar, solo por el drama de decir "¡la hice yo!" cuando todos llegaran.

—¡Cherry, abre tú! —gritó Jackson desde el baño— ¡Estoy medio desnudo!

—¡Eso no detuvo a nadie en GOT7! —le grité de vuelta, riéndome mientras apagaba el fuego.

Abrí la puerta y de inmediato fui invadida por una avalancha de risas, gritos y una mezcla de perfumes que solo mis amigas podían tener. Detrás de ellas venían los chicos de GOT7, cada uno con algo en las manos: cajas de comida, botellas de vino, bolsas de papitas y hasta un parlante Bluetooth. Era una fiesta sin haber sido oficialmente declarada.

—¡Dios! ¡Qué bueno que no llegamos cinco minutos antes! —dijo Lisa alzando una ceja—. Me acuerdo perfectamente de esos gritos de "más fuerte" que se oyen desde el elevador...

—¡Lisa! —grité, roja como tomate, mientras todos estallaban en carcajadas.

—Solo digo que esta casa tiene muy buenas paredes acústicas —agregó Yugyeom con una sonrisa maliciosa—, pero no lo suficiente.

—¡Yugyeom! —Jackson salió justo en ese momento con el cabello mojado y una camiseta arrugada—. ¡Traes tus orejas muy activas, eh!

—Solo escuché lo necesario para saber que amas mucho a tu novia —respondió como un ángel, aunque claramente no lo era.

Una vez dentro, la casa se volvió un verdadero caos organizado. Las chicas se adueñaron de la cocina y el comedor, sacando charolas de postres y snacks que habían traído, mientras los chicos se acomodaban en el sofá, buscando el control remoto como si fuera un tesoro nacional.

—¿Dónde están los calzones de la anfitriona? —preguntó BamBam a viva voz—. Solo para asegurarme de que no los pise por accidente como la otra vez.

—¡NO HAY NADA TIRADO! —le grité desde la cocina.

—¿Ni un condón usado? —preguntó Jay B en voz baja, a lo que Jackson simplemente lo miró y le lanzó una almohada.

—¡Mis papás casi los encuentran el otro día! —dije, y todos se callaron de golpe.

—¿¡QUÉ!? —gritaron las chicas al unísono.

Y entonces tuve que contar toda la historia, desde cómo nos atraparon en un momento muy íntimo, hasta cómo disimulamos como si todo fuera una escena de comedia romántica con pésimo timing.

—¡Ay no, me muero! —dijo Megan llorando de la risa—. ¡¿Y tus papás qué hicieron?!

—Nada... solo dijeron: "¿Interrumpimos algo?" mientras yo me tapaba con una sábana y Jackson estaba medio desnudo con cara de "Señor, llévame ya".

—Eso les pasa por ser tan calientes —dijo Jinyoung con voz seria, aunque todos sabíamos que él era el primero en hacer bromas picantes cuando nadie lo veía.

Una vez calmados (más o menos), pusimos música y comenzamos a jugar "verdad o shot", aunque los chicos pronto convirtieron el juego en "desafío o shot", lo cual claramente fue una mala idea cuando Yugyeom terminó bailando en calzoncillos sobre la mesa del comedor.

—¡No lo grabes! ¡Mi agencia me mata! —gritaba, mientras Yuleth ya estaba en TikTok con el video en edición.

Después fue el turno de Jackson. Le tocó "verdad" y, como era tradición, todos nos callamos para escuchar la pregunta.

—¿Cuándo supiste que estabas enamorado de Paula? —preguntó Jay B, con mirada seria.

Jackson me miró. Sonrió. Y, en un momento totalmente inesperado, se levantó, vino hasta mí, tomó mi mano y dijo:

—El día que la vi en su oficina en Nueva York. Venía con su traje beige, el cabello suelto, gritando por teléfono en inglés y luego riéndose como si nada. Y pensé: ese caos me va a cambiar la vida.

—¿Y lo hizo? —preguntó BamBam.

—Sí. Totalmente —contestó mirándome—. Ahora no puedo vivir sin su caos.

Yo intenté no llorar. Lo juro. Pero mis amigas ya estaban haciendo el sonido de "awwww" como si fuéramos escena de un dorama coreano.

El ambiente se volvió más tranquilo después. Nos repartimos por la sala, algunos acostados en el sofá, otros sentados en el piso. Yugyeom, que claramente ya tenía más confianza que nunca, puso su cabeza en mis piernas y dijo:

—Paula, ¿puedes adoptarme?

—¿Y Jackson qué opina? —dije riendo mientras le pasaba los dedos por el cabello.

—Yo solo quiero una familia grande —respondió Jackson riendo.

—¿Te imaginas? —preguntó Megan—. Un hijo con el carácter de Jackson y las ideas locas de Paula... ese niño conquistaría el mundo o lo haría explotar.

—O ambas —dijo Jinyoung.

Más tarde, cuando todos estaban medio dormidos, entre risas y la luz cálida de las lámparas, me recosté en el pecho de Jackson. Sus brazos me rodearon de inmediato.

—¿Sabes? —me susurró—. Estos momentos son los que quiero guardar siempre. Donde nadie nos exige nada. Donde simplemente... somos.

—También son mis favoritos —respondí bajito.

Y ahí, entre amigos, bromas pesadas, confesiones con vino, y un amor que no necesitaba demostrarse más de lo que ya era evidente, entendí que la verdadera familia era esa: la que te hace reír hasta que duele, la que te recuerda que no estás sola... y la que, en pijama y con música de fondo, sigue eligiéndote cada día.

Pao Wang

~Drive you home~Where stories live. Discover now