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El vuelo a Nueva York fue más silencioso de lo normal. Jackson insistió en acompañarme, aunque su agenda estaba saturada. Me dijo que no pensaba dejarme sola "en la boca del lobo" y, sinceramente, yo tampoco quería enfrentar todo esto sin él.

Las chicas ya estaban allá. Volaron antes que yo, escapando del escándalo y retomando sus rutinas. Pero yo... no tenía ese lujo. Mi empresa estaba tambaleando, y Elara, mi socia, ya me había enviado más de quince correos con el asunto: "URGENTE – IMPACTO NEGATIVO EN MARCA".

Apenas aterrizamos, sentí que la ciudad me absorbía. Nueva York no espera a nadie. No importa si estás rota, si te duele el pecho, si el mundo entero está hablando de ti en tono venenoso. Aquí, o te mueves o te aplastan.

Nos recibió un coche privado en el aeropuerto. Jackson me sostenía la mano mientras yo repasaba mentalmente todos los pendientes: reuniones con clientes, juntas internas, una conferencia para presentar nuestra nueva campaña y una bomba más.

—Dijiste que Elara te mandó un mensaje raro anoche —comentó Jackson mientras veíamos los rascacielos acercarse.

Asentí.

—Sí. Me dijo que alguien "conectado" a la prensa filtró documentos internos... supuestamente prueban que nuestra agencia firmó a Jackson por "conveniencia mediática".

—¿Qué? —dijo, sentándose más derecho—. Eso es completamente falso.

—Lo sé. Pero si alguien logra que parezca real... podríamos perder patrocinadores. O incluso contratos actuales.

Jackson apretó la mandíbula.

—Esto huele a algo más grande. No es solo Mia hablando mierda en redes. Esto es gente queriendo destruirte a ti... y a mí también.

—Lo sé —respondí, sintiendo el corazón como piedra—. Y tengo que actuar ya.

Mi oficina seguía igual, pero sentía que la energía había cambiado. Elara me recibió con un café y cara de cansancio crónico.

—Gracias a Dios ya estás aquí —dijo abrazándome fuerte—. Esto ha sido un infierno.

—¿Qué pasó exactamente?

Elara me explicó que un cliente muy importante había puesto en pausa su campaña con nosotros después de que varios medios insinuaran que nuestra relación profesional con celebridades era "fabricada" para posicionarnos en el mercado asiático. La narrativa era que yo había usado mi relación con Jackson como estrategia de crecimiento. Lo pintaban como una movida sucia y calculadora. Como si mi amor fuera un plan de marketing.

—¿Y quién filtró eso?

—Aún no lo sabemos. Pero hay algo más...

Me llevó al salón de juntas. Sobre la mesa había una carpeta negra. La abrí. Eran capturas de correos internos, editados para que pareciera que yo había ordenado usar a Jackson como "imagen emocional" para la campaña.

—Esto es manipulado —dije, leyendo los textos con el estómago hecho nudo.

—Lo sé. Pero si no encontramos al responsable y no damos un golpe de autoridad... lo van a usar contra ti en la próxima conferencia.

—¿Qué conferencia?

Elara tragó saliva.

—La de la alianza global con la marca francesa de cosméticos. Tienes que presentarla tú. Y ellos ya dijeron que esperan transparencia, dadas las últimas "controversias".

Me hundí en la silla.

Esa noche, en el penthouse, Jackson me encontró sentada en el balcón, viendo las luces de la ciudad. El aire neoyorquino tenía ese toque cruel: hermoso pero helado. Justo como el momento que estaba viviendo.

—¿Estás segura de que quieres enfrentar esto sola en la conferencia? —preguntó él, agachándose a mi lado.

—No estoy sola —le dije—. Te tengo a ti. Pero esto... es mío. Mi empresa. Mi sueño. Y no dejaré que alguien con una agenda sucia lo destruya.

Jackson me tomó el rostro con ambas manos.

—Te juro por todo lo que soy, Cherry... que si descubro quién está detrás de esto, no va a volver a tocarte. Nadie más va a ensuciar tu nombre. Ni el nuestro.

Apoyé la frente contra su pecho, sintiendo por fin un lugar seguro.
El salón estaba a reventar. Prensa, socios, cámaras. Un zumbido de voces que bajó como una ola apenas me vieron entrar. Caminé hacia el frente con la mirada firme. Sin pestañear. Jackson me había acompañado hasta la entrada, sus palabras aún vibraban en mi cabeza:

"Hazlo temblar, Cherry. Que no olviden quién eres."

Tomé el micrófono sin sentarme. De pie, más fuerte.

—Gracias a todos por estar aquí. Hoy se supone que debía hablarles de una alianza creativa con BeauteLumière, una de las colaboraciones más importantes de mi empresa. Pero antes, quiero aclarar algo. No por obligación, sino por respeto a quienes trabajan conmigo.

Hubo un breve silencio. El tipo de pausa que atrapa respiraciones.

—En los últimos días, mi empresa y yo hemos sido atacadas. Se ha dicho que nuestras relaciones con figuras públicas son parte de una estrategia. Se ha insinuado que usamos conexiones personales para posicionarnos. Incluso se ha cuestionado la relación que tengo con Jackson Wang, como si nuestro amor fuera una jugada de marketing.

Hice una pausa. Levanté la vista.

—Y quiero dejar algo muy claro: mi vida privada no le debe explicaciones a nadie. Ni mi amor, ni mi historia, ni mis decisiones personales son de dominio público. Lo que construyo fuera de estas oficinas es mío. Lo que siento por Jackson no le pertenece a las redes, ni a los medios, ni a quienes viven de especular. Punto.

Los murmullos se agitaron. Las cámaras enfocaron más fuerte.

—Ahora bien —continué, abriendo la carpeta que llevaba conmigo—, sí me corresponde defender el trabajo de mi equipo. Se han filtrado documentos falsos, editados para dañar la reputación de mi empresa. Pero tenemos los originales. Tenemos los rastros digitales. Y tenemos nombre.

La pantalla se encendió detrás de mí. Aparecieron los correos manipulados, luego los originales, y finalmente una captura con el registro IP.

—La responsable de esta manipulación es Mia Lee. No solo ha mentido públicamente sobre Jackson Wang, también intentó vincular a CreativeStorm con un esquema de manipulación emocional y mediática. Todo falso. Todo con una intención: destruir.

Un silencio se instaló. Elara, sentada a mi lado, sonrió apenas. Estábamos ganando.

—No vamos a pedir disculpas por amar. No vamos a escondernos porque alguien no pudo soltar el pasado. Y no vamos a dejar que una mentira mal armada nos arrebate lo que construimos con verdad y trabajo.

Los representantes de BeauteLumière se pusieron de pie. El CEO, un hombre de rostro severo, tomó el micrófono.

—Después de lo que hemos visto y escuchado, no solo continuaremos con esta alianza... también aumentaremos nuestra inversión con CreativeStorm. La transparencia es la base de la grandeza.

Las cámaras estallaron en flashes. Pero yo solo buscaba una mirada: la de Jackson, al fondo, entre la multitud. Sus ojos brillaban. Orgullo puro. Amor sin condiciones.

—Estuviste increíble —me dijo cuando por fin nos encontramos en el pasillo de salida.

—¿Sí? —pregunté, soltando al fin el aire que había contenido toda la mañana.

—Firme. Fiera. Intocable. —Me abrazó—. Y eso de "mi vida privada no le pertenece a nadie" fue mi parte favorita.

—Es la verdad —le dije, apoyando la cabeza en su pecho—. Ya no voy a pedir permiso para ser feliz contigo.

Jackson me besó con una ternura que dolía. Que sanaba.

—Ahora el mundo sabe que nadie nos va a dividir.

Y yo sabía que, después de esta tormenta, venía un nuevo comienzo. Más fuerte. Más libre. Más nuestro.

Pao Wang

~Drive you home~Where stories live. Discover now