43

2 0 0
                                        

El primer día de entrenamiento llegó como un torbellino de nervios y emoción. En la sala principal del edificio de JYP, las chicas se estiraban mientras GOT7 las observaba con sonrisas cómplices. Cada una de nosotras sentía la presión de cumplir ese sueño que habíamos tenido desde niñas: ser parte de un grupo de K-pop.

—Bien, chicas —dije con tono animado, tratando de relajar los nervios de mis amigas—, como les prometí... les conseguí a los mejores maestros que podrían tener.

En ese momento, las puertas se abrieron y los chicos de GOT7 entraron con su energía característica.

—¡Vamos a ponerlas a sudar! —bromeó BamBam guiñándole un ojo a Ari, que soltó una carcajada nerviosa.

—Dividiremos a las chicas por parejas para trabajar más específicamente en sus fortalezas —explicó Jinyoung, con su tono sereno—. Yugyeom, tú con Yuleth. BamBam, tú con Ari. Yo entrenaré a Lisa. Youngjae irá con Megan. Y bueno... Jackson ya sabe con quién le toca.

Sentí la mirada de Jackson sobre mí, esa que me hacía temblar las rodillas incluso con solo una sonrisa. Él no dijo nada, solo asintió mientras sus ojos hablaban por él. Las demás chicas se marcharon a sus respectivas salas de práctica entre risitas, bromas y una vibra extraña, como si el aire se hubiese vuelto más denso.

Jackson y yo nos quedamos solos.

La sala era amplia, con paredes de espejos y el eco de nuestras pisadas llenando el silencio. Él puso música suave de fondo mientras sacaba dos botellas de agua.

—¿Lista, artista? —me preguntó con esa voz grave que me erizaba la piel.

—Siempre —respondí, tratando de sonar segura, aunque mi corazón estaba más rápido que un beat de reguetón.

Empezamos con algunos movimientos básicos, él guiándome con paciencia. Su mano en mi cintura mientras me ayudaba con la postura, sus dedos rozando mi espalda cada vez que corregía algo. La cercanía era inevitable, pero también peligrosa.

—No puedo concentrarme cuando estás así de cerca —le dije, con media sonrisa.

—¿Y quién te dijo que quiero que te concentres? —susurró él, bajando el tono de su voz mientras me giraba para un movimiento que exigía contacto visual. Nos detuvimos, quedando frente a frente, respirando el mismo aire.

Mis manos aún estaban sobre sus hombros, las de él en mi cintura. Por un segundo, ninguno de los dos habló. No hacía falta.

—No vamos a avanzar nada si sigues viéndome así —dije, apenas audible.

—¿Y si yo no quiero avanzar todavía? —replicó, bajando apenas la cabeza, como si fuera a besarme... pero no lo hizo.

Un golpecito en la puerta nos interrumpió. Era Megan, riéndose.

—Solo pasaba a decir que Youngjae ya me hizo sudar y apenas vamos en la intro de la canción. ¿Ustedes... todo bien?

—Perfectamente —dije, tratando de recobrar la compostura.

Megan desapareció tan rápido como llegó. Jackson volvió a dar play a la música, pero esta vez, sin avisarme, tomó mi mano y comenzó a guiarme por una coreografía más lenta, más íntima.

Nuestros cuerpos se movían como si estuvieran sincronizados desde siempre. Cada paso, cada giro, cada contacto entre nosotros tenía electricidad. Sabíamos que no solo estábamos ensayando. Estábamos bailando nuestra historia.

Mientras tanto, en las otras salas, las cosas también estaban lejos de ser normales.

Yugyeom y Yuleth no paraban de reír, pero había una tensión silenciosa que crecía entre ellos. Ella se tropezaba a propósito solo para que él la sostuviera. Él la observaba de reojo cada vez que ella bailaba con determinación.

~Drive you home~Where stories live. Discover now