El corazón me latía tan fuerte que sentía que se escuchaba a través del vestido. Todo era tan irreal, tan perfecto, que una parte de mí temía despertar. Estaba de pie al final del pasillo, con mi vestido blanco cayendo como una nube suave alrededor de mis piernas. Los arreglos florales, los rostros conocidos, la suave música de cuerdas de fondo... todo se sentía como una película.
—Estás hermosa, hija —dijo mi papá, con los ojos vidriosos—. Nunca había estado tan orgulloso.
Le apreté la mano. Todo el amor del mundo parecía comprimido en ese momento.
Al fondo, Jackson. Esperándome. De traje blanco, con el cabello ligeramente despeinado como me gustaba, y esa sonrisa que me rompía y reconstruía al mismo tiempo. Cuando nuestras miradas se cruzaron, supe que no existía ningún otro lugar donde quisiera estar.
Cada paso que di hacia él fue como acercarme más a casa.
Cuando llegué a su lado, me tomó la mano con suavidad y susurró:
—Hola, futura señora Wang.
—Hola, futuro esposo.
La ceremonia comenzó. El oficiante hablaba, pero yo apenas podía concentrarme. Mis ojos estaban en él. En cómo me miraba. En cómo, a pesar de haberlo visto mil veces, hoy brillaba de otra manera.
Y entonces llegó el momento de los votos.
Jackson respiró profundo, sacó un pequeño papel de su chaqueta y luego lo guardó. Decidió hablar desde el corazón.
—Paula... —comenzó, con la voz un poco temblorosa—. Nos conocimos en un lugar donde menos lo esperé. México. En medio de una gira, de caos, de calor y risas. Desde ese primer momento, algo cambió en mí. No fue rápido. Fue profundo. Como si te hubiera estado buscando en cada país, en cada canción... y al fin te encontré.
Mis lágrimas ya caían.
—No solo eres mi amor. Eres mi calma, mi locura favorita, mi hogar. Y hoy, frente a todos los que amamos, te prometo que siempre voy a elegirte. En los días buenos, y en los días en los que solo queramos desaparecer. Eres mi única certeza en un mundo de dudas.
Tuve que respirar hondo antes de comenzar los míos.
—Jackson... Desde que entraste en mi vida, el mundo dejó de ser el mismo. A veces pienso que te inventé. Que eras solo un sueño de adolescente, uno de esos imposibles. Pero no. Estás aquí. Y me haces sentir la mujer más amada del universo. Te prometo seguir riéndome de tus chistes malos, abrazarte cuando el mundo pese, y jamás olvidar lo afortunada que soy por tenerte.
El "sí, acepto" fue apenas un susurro. Pero él lo escuchó. Y cuando nos besamos, el mundo entero desapareció.
Perspectiva de Jackson
La fiesta estaba en su punto más alto. Las luces, la música, las risas. Pero yo solo podía verla a ella. Paula estaba sentada en el centro de la pista, riendo con Megan y Lisa, aún con su vestido blanco brillante. Su anillo relucía en su mano, como un recordatorio de que esto era real. Que ahora era mi esposa.
—¿Estás feliz? —me preguntó JB, con una copa en mano.
—Más de lo que pensé que se podía estar —respondí, sin dejar de mirar a Paula.
Nuestros padres dieron sus palabras. La mamá de Paula lloró desde la primera oración. Mi papá habló de cómo siempre supo que ella era especial desde la primera videollamada.
Y luego vino el turno de los chicos. Yugyeom dijo que era testigo de cómo me volví "un blandito" desde que conocí a Paula. Bambam soltó una broma, pero al final también terminó con lágrimas. Mark, con su habitual seriedad, dijo simplemente:
