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El sol se colaba por los ventanales, iluminando el cuarto de Jackson con una suavidad que contrastaba con lo agitado que sentía mi corazón. A pesar de haber despertado en los brazos del hombre que amo, algo me decía que la calma no duraría mucho. Después de la llamada con mis amigas y esa charla tan bonita con Jackson, decidí bajar por un café. Llevaba puesta una de sus camisetas negras, que me quedaba como vestido. Me sentía cómoda, segura... casi como si este lugar fuera también mi hogar.

Pero la tranquilidad se rompió con tres golpes secos en la puerta. Golpes con ritmo de problema.

—¿Quién demonios toca así a esta hora...? —murmuré mientras caminaba hacia la entrada.

Al abrir la puerta, me congelé.

—¡¿Jay B?! —exclamé sorprendida.

Él no sonreía. Ni siquiera tenía su típico aire misterioso. Estaba serio, tenso, con su celular en la mano. Mala señal.

—Tenemos un problema. Uno muy grande —dijo, mirando dentro del departamento.

Jackson apareció detrás de mí, sin camiseta, con el cabello alborotado. Su expresión cambió en cuanto vio la cara de su líder.

—¿Qué pasa ahora?

Jay B entró sin esperar invitación. Me hizo a un lado suavemente y levantó el celular frente a nosotros.

—Una foto... salió en internet. De ustedes dos entrando a tu edificio anoche. Está en todas partes. Twitter, TikTok, Instagram. Ya comenzaron los rumores, los insultos. Y no solo hacia ti, Jackson. También a Paula.

Me arrebató la paz como si me hubieran arrojado agua fría. Jackson tomó el celular y empezó a deslizar entre las imágenes. Eran claras. Una de nosotros tomados de la mano. Otra entrando al departamento. Una más en su auto con sus placas "Team Wang". Y luego... los comentarios.

"¿Quién se cree esa fan que se metió con Jackson?"

"¡Otra rompecorazones! ¿No aprendimos nada de los escándalos pasados?"

"Jackson traicionó a sus fans. Ya no lo apoyo."

"Esa chica se ve aprovechada."

Mis ojos comenzaron a picar, pero me forcé a mantenerme firme. No iba a dejar que me vieran quebrarme.

—¿Y ahora qué hacemos? —pregunté con voz baja, intentando controlar la angustia.

Jackson me miró fijamente, como si estuviera tomando una gran decisión.

—Vamos a enfrentarlo. No voy a esconder a la persona que amo. No más secretos.

Jay B alzó las cejas, sorprendido.

—¿Estás seguro? Esto podría costarte contratos, acuerdos, marcas... La empresa no va a estar feliz.

—Estoy más seguro que nunca. Pero —suspiró—, antes de que hagamos nada, hay algo que tienes que saber, Paula.

Se giró hacia mí y bajó la mirada. Jay B se puso tenso, como si ya supiera lo que venía.

—¿Qué cosa? —pregunté, sintiendo un nudo formarse en mi estómago.

Jackson tragó saliva.

—Antes de que llegaras... algo estaba a punto de explotar. Una expareja mía, alguien con quien terminé hace más de un año, está intentando difamarme. Dice que tiene pruebas de que le fui infiel. Que fui violento. Que la abandoné. Todo mentira, pero... tiene videos editados, chats falsos... y los quiere publicar hoy.

Me quedé en shock. Era como recibir un balde de hielo directo al alma.

—¿Por qué no me lo dijiste antes? —susurré.

—Porque pensé que lo resolveríamos antes de que tú llegaras. No quería preocuparte. Pero ahora, con nuestras fotos por todas partes... ella va a aprovechar el momento para hacer más daño.

Jay B suspiró con fuerza y dejó caer el celular en el sofá.

—Ya contactamos a los abogados. Pero la red no perdona. Y si Paula está vinculada contigo en este momento... la van a destrozar.

—¿Y qué se supone que haga? ¿Desaparecer? ¿Esconderme otra vez? —pregunté con el corazón hecho un lío—. Ya lo hice. Ya me escondí por ti. Y ahora que por fin me siento libre contigo, ¿tengo que borrarme de nuevo?

Jackson se acercó a mí. Me tomó de las manos, suaves pero firmes.

—No, amor. No quiero que te escondas. Solo quiero protegerte. Pero si tú quieres, si estás dispuesta a enfrentarlo... lo hacemos juntos.

Respiré profundo. Miré sus ojos sinceros, asustados, pero decididos. Y entonces lo supe.

—Pues entonces... enfrentémoslo. Juntos.

Jay B chasqueó la lengua y sacó su celular.

—Perfecto. Entonces lo primero es grabar un video. No una disculpa, sino una declaración clara. Paula no es una aventura, no es un error. Y tú, Jackson, tienes que contar tu versión antes de que ella lo haga. Controlar la narrativa.

—¿Un video? ¿Así, ya? —pregunté, nerviosa.

—Sí. Y lo publicamos hoy antes de que ella suelte lo suyo —dijo Jay B, poniéndose en modo "manager supremo".

Jackson sonrió y me abrazó por la cintura.

—Confía en mí. No vamos a dejar que esta historia la cuente alguien más.

Justo cuando empezábamos a organizar todo, mi celular volvió a sonar.

Era una videollamada grupal. Otra vez mis amigas.

—Ay no... —susurré.

Contesté con el altavoz encendido.

Meg — ¡Paula! ¡Lo vimos! ¡Estás en tendencia número 3 en Corea!

Lisa — ¡Te están matando en los comentarios! Pero también hay fans apoyándote, te lo juro.

Violet — Amiga, tú tienes que estar tranquila y confiar en Jackson.

Yuleth — ¡Dinos cómo ayudarte!

Jackson tomó el celular y sonrió con esa mirada suya de galán protector.

—Chicas, gracias por preocuparse. Pero ahora mismo, vamos a dar la cara. ¿Nos apoyan?

Todas gritaron un "¡SÍ!" que hizo eco en el departamento. Y sentí como una oleada de fuerza me recorría. No estaba sola. Ni en Corea, ni en el mundo.

Estaba lista para lo que viniera.

Y si esa ex quería guerra... se había metido con la pareja equivocada.

Pao Wang

~Drive you home~Where stories live. Discover now