Capitulo Treinta: Recuperación

629 45 9
                                    

-Siiii.... Soy yo Clara... Hola Juli...- Le dije emocionada mientras acariciaba su mejilla.

-Ay Dios que me paso? Me duele todo... me piso un tren? –Se quejó.

-Una camioneta- Comento Jorge.

Sus ojos se volvieron platos, entendía lo que estaba pasando.

-Nosotros... nosotros íbamos a vernos en la plaza y después nose. Todo se volvió negro...-Dijo agarrándose la cabeza, tenía un corte allí que estaba sanando.

-Tranquila... no te toques...- Le dije y saque su mano.- Estas bien y te vas a recuperar. No te preocupes, estamos acá con vos. Todos están rezando por vos. Y el sobretodo.- La mire, sonreí y ella automáticamente entendió de quien hablaba, se puso roja al notar que me refería a Tomas.

Los días pasaron y Julia se fue recuperando. Gracias a Dios la pierna no había sufrido daños motrices permanentes, con lo cual solo bastaba con que sanaran los puntos de la cirugía. La vida siguió su curso y durante la semana que estuvo internada fuimos a verla cada día, antes y después del trabajo.

Luego de visitarla en su última noche de internación decidí volver caminando a casa, hacia frio pero era una noche hermosa. Había cenado con Julia y Jorge estaba de guardia con lo cual no debía preocuparme por nada, más que de descansar. Estaba feliz, mi hija iba a tener el alta la mañana siguiente, los estudios estaban bien. Yo cada vez tenía más ganas de confesarme y de decirle quien era realmente, lo necesitaba.

Busque las llaves en mi cartera y abri la puerta. Entre, cerre y di media vuelta para dejar las mismas en la mesa ratona. Cuando levante la mirada estaba Jorge parado contra el marco de la puerta de la cocina, con lentes oscuros y una capucha. Actuando, como si tuviese que esconderse.

-Perdón?... Que haces así vestido adentro de la casa Jorge?- Le pregunte soltando una risita. Él se sacó la capucha y tiro los lentes al sillón. Vino caminando hacia mí un tanto apurado y me saco el aire con un beso. Chocamos contra la puerta, me sostenía de la cintura con las manos. Sus labios liberaron los míos.

-Y esto?...-Le pregunte mientras recuperaba el aliento.

-SHHH-Comenzó.- Tenemos poco tiempo, tu novio esta trabajando todavía pero puede llegar en cualquier momento, no perdamos ni un segundo.- Me dijo, tomo con sus manos mi cara y me dio un beso fugaz para luego alzarme como si fuera una bolsa de cemento y subir a la planta alta. Yo no podía contener la risa.

-Ay Jorge, cuidado la escalera!!!- Le gritaba pero el hacía oídos sordos.

Una vez en la planta alta me deposito en la cama y comenzó a hacerme cosquillas.

-NONONO JAJAJJAJAJAJAJAJ BASTA BASTA POR FAVOR- Intentaba pedirle.

Él se detuvo y me dio un pequeño beso. Me miro a los ojos y acerco su frente a la mía. No había más espacio para tanto amor.

Te amo.-Dijo con un susurro y me beso.

Recorrió con besos mi cara, luego mi cuello y siguió hasta completar el resto de mi cuerpo. Nos despojamos de nuestra ropa y al compás de besos y caricias volvimos a amarnos como si fuésemos las últimas personas en este mundo, como si esa noche fuese la última de nuestra existencia.

-Amor mío-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora