Jaque abrió la puerta de la casa, recién llegaba de un día cansado, había tenido unos problemas en la carpintería debido a las expansiones que estaba realizando. Nuevos contratos con mueblerías y cosas por el estilo que poco a poco lo agobiaba. Esa no era la vida de un licántropo, él por su naturaleza e instintos prefería estar en zonas abiertas a la naturaleza. ¿Y dónde estaba? Casi en el centro de una ciudad. Pero no se quejaba, tenía lo que amaba allí. Una esposa que le daba una cálida bienvenida todos los días, un hijo con sobredosis de azúcar que estaba tardando en hacer acto de presencia y... Un nuevo integrante que venía en camino.
No se lo podía creer. En un pasado ni se hubiera planteado tener una familia debido a su problema, pero ahora tenía lo que tanto anhelaba desde joven.
Dio unos pasos dentro y su pecho se hinchó con orgullo y felicidad al percibir el aroma más notorio de su mujer. Siguió la fragancia hasta dar a la habitación del niño, donde encontró a Aley y Coraline en juego. La castaña tenía una cobija extendida en brazos mientras el pequeño azabache esquivaba a su madre con rápidos movimientos y se burlaba de su lentitud. De un momento a otro Aley miró a la puerta y sin previo aviso pegó un asombroso salto desde la cama hasta el licano mayor. Las garritas de fuera y las orejas sobresaliendo de su cabello. Jaque lo atrapó en pleno vuelo para darse cuenta que el niño le mostraba los colmillos y gruñía con rabia, al darse cuenta a quien estaba amenazando, rápidamente su rostro se puso pálido y dejó de intentar arañar el rostro de su progenitor.
- ¿Aley, qué pasa? -le preguntó su madre con evidente preocupación a la actitud de su niño.
-Yo... No sé mamá. Simplemente no lo pensé. -se disculpó el ojiazul mientras su padre lo bajaba al suelo. -Jaque, yo no quería pegarte- sus grandes ojos mostraban una fina película de lagrimas. Se veía asustado.
-Aley, no te preocupes- se puso de cuclillas al lado del niño y revolvió el cabello. -Es parte de ti el proteger a tu madre cuando sientas peligro. -le explicó.
- ¿Parte de mi? Pero tú no eres un peligro- se limpió las lagrimas con molestia hacía sí mismo ante su arrebato de rabia sin justificación.
-Es instinto, no sabías que estaba yo aquí y te tomé sin previo aviso. Tu instinto actuó para proteger a tu mamá y a tu hermanito- revolvió el azabache cabello del pequeño y mostró una sonrisa tranquilizadora -Cuando seas grande lo entenderás y sabrás lidiar con ello.
Coraline estaba en silencio escuchando la explicación de su marido a su hijo. Esa era información importante que le podría ser de utilidad en un futuro. Abrazó inconscientemente su vientre apenas abultado y comenzó a hilar los acontecimientos.
Aley se había quedado en su cuarto haciendo tarea mientras Coraline estaba sentada en el sofá, bajo el brazo de Jaque. Estaba sumida en un silencio mientras pensaba.
-¿La razón por la que a Aley se le dificulta últimamente mantener a raya las garras y orejas es debido a mi embarazo? -preguntó recordando que tres meses antes el niño le había confesado ese problema que se le estaba presentando. Su marido la pegó más a su costado y depositó un beso en su cabello.
-Sí. Si fueras un licántropo esto sería normal. El subconsciente de Aley sabía que debía protegerte y por ello su naturaleza se ha vuelto más sensible. Yo estoy igual ahora mismo. -le reveló con tranquilidad. Si pareciera que se encontraba divertido por ello. -es el instinto de supervivencia, supongo. Proteger a las nuevas generaciones.
-¿Sabías esto? -preguntó levantando un poco la cara para mirarlo.
-Alguna vez recuerdo que mi hermana me había dicho que mientras mi madre estaba embarazada, Verónica estaba más agresiva e impulsiva. Ni contar de mi padre, que no dejaba que nadie se acercara a la casa-sonrió y dio un pequeño beso en la punta de la nariz de su mujer. Coraline le sonrió en respuesta.
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Protegerla de mí...
WerewolfUna noche común de otoño, ella, pidió algo diferente para cambiar su vida. Algo que le hiciera ver las cosas de otro color, pero nunca creyó que esa petición se cumpliera. Mucho menos que fuera muy literal el "algo diferente que me cambie la vida"...
