Coraline se encontraba riendo con 4 chicas más. Ella y su grupo eran de las chicas que no son populares, pero sobresalían de los normales. Sus ropas era un uniforme gris con un moño rojo, el cual indicaba que estaba en preparatoria.
Pronto seria el concurso de canto, donde Coraline participaría para ir a la final en el nacional. Le emocionaba la idea de salir de su ciudad a concursar por su gran talento vocal y sus amigas le apoyaban. La castaña estaba por cumplir los 17. Tomó su bolso, pasando la correa por encima de su cabeza, pero antes de que tocara su hombro, alguien se la quita. Ella con una gran sonrisa voltea a su espalda donde recibe un esperado beso de un muy sonriente castaño de ojos verdes que la miraba.
-Coraline, cariño- La chica le sonrió en respuesta. -Y chicas- añadió mirando a las 4 chicas con una sonrisa matadora y éstas le devolvieron una sonrisa coqueta.
-¡Ey!- se quejó la castaña, dándole un ligero codazo a su chico. -Sólo deberías mirarme a mí. -reprochó inflando sus mejillas, obteniendo a cambio otro beso.
-Bueno, nos retiramos. Hoy tenemos algo pendiente que hacer esta bella dama y yo- informó a las chicas guiñándoles un ojo y abrazando a la castaña por la espalda. Ésta se rió un poco y se despidió de sus amigas.
Subieron al auto de Graham, que por el brillo que desprendía seguramente acababa de ser encerado. Le abrió la puerta del copiloto y se dirigieron a velocidad media hasta un restauran. Entraron y para la sorpresa de la chica, tenían una mesa reservada. El castaño era alguien de planes con tiempo y planeado. Y también eso incluía la lujosa comida que les esperaba. La chica se sintió que no encajaba en aquel lugar por las pintas que llevaba. El uniforme que tenía una mancha en la falda porque una chica había derramado un poco de pintura verde y el cabello un tanto alborotado por llevar la ventanilla abierta. Penosa se rió de sí misma al imaginar su aspecto frente a un espejo, pero no importaba porque sabía que su novio la quería por quien ella era y no por quien se mostraba ser. Y ser descuidada en su cabello, no mirarse a cada 5 minutos en el espejo y ponerse capas de maquillaje y pestañas postizas era algo que la personalidad de Coraline no conocía.
El chico le acomodó la silla y se sentaron frente a frente, tomándose la mano por encima de la mesa para que todos supieran que relación tenían ambos. Esperando por la comida ellos reían y la chica se sonrojaba de vez en cuando al sostener por mucho tiempo la profunda mirada del ojiverde. Éste, en cambió, sonreía complacido por la reacción que obtenía utilizando una de sus mejores armas para la conquista. Ninguna chica se resistía y la que estaba frente a él ahora no era una excepción. Se acercó la delgada y pequeña mano de su compañera hasta sus labios y le besó el dorso de ésta.
Terminaron la romántica cena y de nuevo emprendieron un viaje, hablando de cosas y riendo. La chica estaba feliz, tenía a su lado al mejor hombre que pudiera haber encontrado en su corta edad.
-Amor...-Llamó el castaño. -Cumplimos ya año y medio...- recordó. Coraline ya sabía a dónde se dirigía la plática y torció la boca.
-Graham, te amo... pero no me siento preparada para algo así...- No recibió respuesta verbal, sola que él tomó su mano y volvió a besar su dorso.
-Esperaré lo que sea necesario- prometió y la chica se sintió tranquila al escucharle decir esas palabras.
Ghaman era un chico que tenia los 19, pronto cumpliría los 20, pero Coraline seguía siendo una niña en los temas que el chico le pedía entrar.
Siguieron el transcurso del camino en un silenció un poco incomodo, hasta que a la chica se le ocurrió darle la buena noticia. Había ganado para competir e ir a las nacionales. Graham respondió con una sonrisa complaciente, aquella que mostraba cuando se llenaba de orgullo por uno de los logros que Coraline lograba.
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Protegerla de mí...
Lupi mannariUna noche común de otoño, ella, pidió algo diferente para cambiar su vida. Algo que le hiciera ver las cosas de otro color, pero nunca creyó que esa petición se cumpliera. Mucho menos que fuera muy literal el "algo diferente que me cambie la vida"...
