Más tarde salieron para el cementerio. Caminaron un largo rato hasta llegar ante las puertas de hierro fundido y oxidado, donde un señor de avanzada edad les dio una cálida bienvenida y abrió las puertas. Caminaron otro rato y llegaron a donde los padres de Coraline. Las lapidas se veían en buen estado, un poco sucias. Ella comenzó a platicarle a su hijo sobre sus abuelos. Ya le había platicado de ellos, pero era la primera vez que iba al cementerio con ella y con Jaque. Dejaron las flores y después pasaron con Gabriela un momento. Aley jugaba cercas, mientras Coraline le miraba preocupada de que fuese a romper algo y Jaque le perseguía de un lado a otro cuidándolo.
Por la tarde salieron a pasear, Coraline se detenía en las pequeñas tiendas donde contrataban alguien, pero le decían que necesitaría mínimo el poder hablar por teléfono con buena voz, pues la voz de ella eran un poco más fuerte que susurros y por teléfono sería difícil que el otro le escuchase. Y a Jaque le pasaba igual, siempre le hacía falta algo para poder dar el perfil que necesitaban. Parecía algo absurdo que ninguno pudiese encontrar un trabajo, pero realmente así estaban siendo las cosas. Ambos soltando suspiros mientras Aley caminaba tomado de las manos de ambos y saltando.
También el pensar que Aley pronto tendría que entrar a preescolar y las inscripciones eran dentro de poco. Coraline quería que su hijo estudiase y ya iba a cumplir los 3 años dentro de poco, pero si pagaba la inscripción, se quedarían sin dinero.
Terminaron en el parque de siempre, alejados de todos como de costumbre. Rodeados de arboles donde pocas personas pasaban. Jaque y Aley jugaron, mientras Coraline buscaba en una revista y periódico. Sacó su pluma de su pequeño bolso y comenzó a tachar las opciones que había. El periódico en su gran mayoría ya estaba totalmente tachado. Soltó un suspiro largo y cansado, las opciones se reducían drásticamente día a día.
-Mami, ¿podemos comprar un helado? - Coraline levantó la mirada y frente a ella estaba Aley jalándole la manga de su suéter.
-Claro, cariño. - le respondió mientras tomó su bolso y busco su cartera. Se quedo en silencio al mirar dentro de la bolsa.
-Coraline, ¿Qué sucede? - llegó preguntando Jaque viendo a la chica rebuscaba desesperada en su bolso. Ella levantó la cabeza hasta llegar a sus ojos y negó con la cabeza con los ojos abiertos de par en par.
-Jaque, no tengo el monedero. - él abrió los ojos sorprendido mientras ella volteaba el bolso, dejando caer todo lo que estaba dentro. Aley se había ido a jugar con un animal que apareció y comenzó a lanzarle gotitas de agua, un cachorro, mientras Jaque y Coraline buscaban el monedero sin éxito.
-¡Mami, mami!. Mira! Cuándo sea más grande ¿Puedo tener un cachorro como este?- Coraline levantó la mirada escondiendo su preocupación detrás de una sonrisa y le dijo que sí, pero cuando creciera mas. - ¿Puedo jugar con él un ratito más? Un ratito así, chiquito. - su madre aceptó, pero tuviera cuidado y no se alejara.
-Jaque, allí tenía lo último que nos quedaba...- dijo casi entre lágrimas desesperadas.
-Tranquila, iré a buscarlo, tú quédate para cuidar a Aley. -comenzó a caminar por donde habían llegado, mirando a todos lados. Coraline estaba realmente preocupada y Aley le preguntaba el motivo de sus ojos llorosos, la castaña sólo respondía que se había pegado en la rodilla y le dolía.
-Mami, te pondrás bien. Un golpecito no es nada- le dijo mientras le dio un beso en la rodilla. -Vayamos a jugar para que se te olvide el dolor. - le jaló de la mano hasta llevarla al cachorro que estaba rodando por el pasto, cerca de la pequeña pila de agua que había cerca. Aley se echó sobre el pasto y comenzó a rodar junto al animal mientras reían. -Mami ¿Podemos esperar a que Jeny regrese?- Coraline miró a su hijo y asintió con la cabeza un poco dudosa. - ¡Bien! Mary dice que vendrá pronto- añadió mientras jugaba con el cachorro café que rodaba por el suelo y le lanzaba gotas de agua a Aley que las esquivaba rápido, pero algunas le llegaban.
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Protegerla de mí...
WerwolfUna noche común de otoño, ella, pidió algo diferente para cambiar su vida. Algo que le hiciera ver las cosas de otro color, pero nunca creyó que esa petición se cumpliera. Mucho menos que fuera muy literal el "algo diferente que me cambie la vida"...
