Cápitulo Especial (p4) "Mundo Utópico"

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Parecía que la vida se burlaba de él. El tiempo no quería soltarlo de sus frías garras del pasado, ni su conciencia estaba a salvo en su presente. Una vil burla a su persona la que se estaba realizando en ese momento. El momento en que veía a travez del vitral a su niña.

Una bella y tierna niña de piel sonrrosada y una ligera capita de cabellos negros cubrian la cabeza de la pequeña musa que dormía en una cama de cristal. Como si de una princesa anciada se tratase y fuera tan frágil que sólo el cristal podría cuidar del cristal. Aley miraba desde sus brazos y mantenía un apoyo en el vidrio con sus manos a la par que miraba a su pequeña hermana que en un momento entreabrió sus grandes y redondos ojos con una fina capa de azabache pestañas que enmarcaban la belleza de dos perlas verdes.

Una vil burla y más burlas.

Caín miró con shock a la niña que el mismo había engendrado. Sentía que una risa inexistente se reproducía en su cabeza. El mismo Caín se vio confundido por aquello y apartó la mirada con el resentimiento que crecía en su pecho.

Esa niña era una viva imagen de Verónica. ¿estaría condenado a no poder olvidar su mayor odio y dolor?

Y aun cuando odiaba que esa pequeña fuera una copia de su hermana mayor, no podía odiarla. No a ella. Deseaba aborrecerla por arrebatarle a la mujer que tanto lo amaba y le había salvado, pero no podía. Era algo imposible. Algo estúpido. Apesar de sentiese perdido, amaba a esa criatura.

Aley sonrió con tristeza y giró a mirar al hombre que lo sostenía en brazos.

- también se parece a nosotros. -dijo bajito, como si temiera que la pequeña le escuchará -tenía el sueño de que se pareciera a mamá

-yo también tenía esa esperanza- le respondió el mayor con amargura. Y una risa carente de gracia brotó de sus labios. El enfermero se volvió al lado de padre e hijo, pues los había dejado solos un momento. La verdad es que el padre de familia siquiera le habia visto el rostro al sujeto.

- La niña ahora esta bien. El cordón umbilical se había envuelto al rededor del cuello, pero ahora no corre peligro. Le mantendremos bajo observación por el momento. -Caín asintió a las palabras del hombre. -¿quiere pasar a verla? - volvió a asentir.

Cuando abrió los ojos, seguía cargando a Aley en brazos y un ligero escozor se extendía por su hombro. Estaba frente a una puerta metálica y el hombre frente a él y su hijo le daba unas indicaciones. Jaque frunció el ceño, pero asintió y esperó.

Momentos después el enfermero volvió cargando consigo un bulto de cobijas rosas mientras sonreía con ternura a la criatura. Aley escaló a los hombros de su padre con ayuda de éste para que tuviera las manos libres y tomar a la pequeña en brazos.

Los ojos de la pequeña conectaron rápidamente con los de su padre y sin saberlo Jaque pensó lo mismo que Caín. Una burla a él, recordándole todo su pasado. Pero tampoco pudo odiar a la pequeña que extendió sus regordetas manitas y tomó entre sus dedos el cabello del azabache cuando él la extendió un poco para que Aley la mirará. Una sonrisa rosada y divertida de la pequeña, reconociendo inmediatamente al hombre que le había dado la vida. Aley rió con admiración y la niña rápidamente le miró. Dedicó una sonrisa y también rió con la inocencia infantil que dejó encantados a ambos azabaches.

-Caín ¿cómo se llamará? -preguntó el niño. Jaque paso por alto el que le confundieron y simplemente se encogió de hombros.

-Paula- reveló cuando un recuerdo de su hermana apareció en su memoria. Ella quería que su primera hija tuviera aquel nombre y lo creyó perfecto para la pequeña flor que estiraba sus manos y alaba su cabello.

Protegerla de mí...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora