Sí, sí, ya sé. Soy una desgracia humana por durar meses sin publicar. En mi defenza diré que la Universidad me traga con leer el Quijote, pero es una vil mentira. No he leido nada y la profe me va a matar. Jajaja.... Disfruten la lectura, disculpen si es corta.
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CAPÍTULO 14
Jaque miraba la acera frente a él, Aley iba a su lado de copiloto. Bo y Paula en los asientos traseros del auto mientras la pequeña gritaba emocionada. Nuevamente irían a un día de campo a las montañas dónde habían ido la última vez.
El mayor miró a su hija por el retrovisor, sonriendo de lado al ver lo emocionada que estaba. Agitaba la peluda colita con insistencia y arañaba casi con desesperación las ventanas para poder sacar la cabeza. El perro de la profesora se encontraba dormido a un lado de ambas mientras que Bo intentaba detener a la pequeña de saltar por la ventana. Aley, a su lado, tenía los audífonos puestos en un volumen bajo para evitar dañar su sensible audición.
-¿Ya casi?- volvió a insistir la pequeña. Jaque sonrió y negó con la cabeza -¡Pero ya llevamos mucho rato!
-Cariño, no puedo acelerar en las curvas. Es peligroso.
La niña se cruzó de brazos, hizo pucheros y se sentó. Jaque volvió a girar el volante para pasar otra curva con calma. Aley levantó su mirada de su celular antes de gritar con asombro y girar con violencia el volante del auto. Paula y Bo botaron en los asientos traseros, Jaque intentó meter el auto de nuevo en la carretera antes de chocar contra alguno de los autos que venían frente a él o detrás.
El mayor aun sentía sus pupilas dañadas por las farolas y los oídos aturdidos por el fuerte sonido de ambos autos que jugaban carreras en sentido contrario. Aley a su lado había completado la segunda fase y sus largas garras se clavaban en el asiento. Paula a su espalda se encontraba igual que su hermano, con las garras apretadas en el cuero del asiento delantero y temblando. El perro había terminado en el suelo y Bo se tomaba la cabeza por el golpe recibido con el vidrio al momento de dar la vuelta.
Detuvo el auto al bajar de la carretera. Sus dedos habían quedado engarrotados sobre el volante y pronto se dio cuenta que él se encontraba en el mismo estado que sus hijos, poco más faltaba para iniciar una tercera fase. Miró con preocupación a su primogénito y giró el rostro del adolescente para verificar que no tuviera heridas visibles, bajó del auto para abrir la puerta trasera para comprobar el estado de su hija e invitada. Los otros dos autos ahora eran puntos lejanos en la carretera, la cual presumía en la superficie líneas gruesas y negras de las llantas de los vehículos al derrapar.
-¿Papi?- sollozó Paula.
El licántropo mayor se llevó las manos a la cabeza ante el repentino dolor que le taladraba y cerró los ojos con fuerza. Luces por todos lados, el frio de la noche; el grito de su mujer a su lado. Sentía el corazón retumbar con fuerza antes de que el auto se volcase. Aley gritando en los asientos traseros y Coraline protegida entre sus brazos.
-¿Papá?- abrió los ojos confundido, tardando largos segundos de darse cuenta de dónde estaban. Aley le miraba con cautela, temblando aun por la adrenalina en su cuerpo. -¿Estás bien?
-Si... Estoy bien. ¿Ustedes? – su hijo asintió para confirmar que no estaba herido. Miró a la pequeña que seguía temblando por el pavor y a su profesora un poco doblada por las náuseas.
-¿Profesora Bo?- la mencionada agitó su mano libre para dispersar la preocupación, pues con la otra tapaba su boca. - ¿Todo bien?
La pobre mujer apenas pudo asentir antes de doblarse de nuevo y forzar su garganta con las arcadas. Aley se apresuró a recoger el cabello de la muchacha, tomando la osadía de sobar la espalda para confortarla. Jaque los ignoró para levantar en brazos a su pequeña y gruñir en dirección por dónde se perdieron aquellos dos autos. No había podido evitar eso último.
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Protegerla de mí...
Hombres LoboUna noche común de otoño, ella, pidió algo diferente para cambiar su vida. Algo que le hiciera ver las cosas de otro color, pero nunca creyó que esa petición se cumpliera. Mucho menos que fuera muy literal el "algo diferente que me cambie la vida"...
