#11 Parte

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A la mañana siguiente él abrió sus ojos mientras sentía un peso sobre su pecho, bajó la mirada para darse cuenta de que Coraline estaba acostada sobre él con una pierna encima mientras le abrazaba y dormía. Los colores se le subieron al rostro al darse cuenta de que no había sido un sueño erótico el que había tenido y que ahora, ella, dormía a un lado de él únicamente cubierta por una manta. Con su olor impregnado por toda su piel, haciendo una mescla de aroma de ambos.

    Las palabras no le salían de la boca y no sabía cómo reaccionar, cuando, en un movimiento brusco que hizo espontáneamente, la chica despertó y bostezó. Levantó la mirada y sus ojos se toparon con los de Jaque que estaban sin saber que decir, abiertos de par en par. Ella llevó su mano hasta su cara y dio un beso pero él se quedó perplejo mirándola.

–Co... Coraline... – ella le miró dándole a entender que le dijera lo que sucedía. –tu... tu pierna...– ella bajó la mirada dándose cuenta que aquello le incomodaba a él.

Se recargó sobre sus manos y levantó. Se sentó a la orilla de la cama y Jaque se había arrepentido de decirle aquello pero no sabía qué hacer para que ella no se fuese, pero paso lo contrario. Coraline se quedó sentada un momento a la orilla de la cama y luego se acostó dándole la espalda a Jaque, dejando entre ellos el suficiente espacio para que él no se fuese a sentir incomodo de nuevo.

–Coraline...– susurró arrepentido, la castaña levantó su mano haciendo un movimiento, dando a entender que dejara pasar aquello. Ella se recostó sobre su propio brazo y quedó dormida momentos después mientras Jaque la miraba con cierto remordimiento, la verdad es que quería que le siguiese abrazando...

Se recostó nuevamente pensando en lo estúpido que había sido al decir aquello, deseando que ella le volviese a abrazar pero no se atrevía a pedírselo. Miró el reloj que marcaban las 4 de la mañana y volvió su mirada a Coraline quien estaba acurrucada a la esquina de la cama dándole la espalda y respiraba con tranquilidad.

     Momentos después, Coraline se despertó al sentir una mirada encima de ella, sabía que era la de Jaque.  Comenzó a preguntarse a sí misma si debía girarse y abrazarle, pues el ambiente estaba frio. Pero decidió dejar ese pensamiento de lado al recordar la expresión que él le mostro al despertar. Pero pronto sintió como tomaron su mano  y la jalaron del brazo, donde ella tenía recostada su cabeza, haciendo girar su torso. Se asustó y contuvo un grito ahogado, miró al frente y se dio cuenta de que el licano sujetaba su mano mientras le analizaba su expresión.

– ¿Cuándo te he dicho que podías soltarme?– preguntó esa voz agresiva y seria, clavándole la mirada encima, casi fulminándola con ella. Coraline bajó la mirada y asintió con la cabeza, como un niño al reconocer su error ante el regaño de su padre, giró por completo su delgado cuerpo y rodeó con sus brazos a Caín quien le puso su brazo de almohada y la sujetó contra él por la espalda. –No me sueltes hasta que yo te lo diga.– le dijo con cierto tono amenazante, la chica volvió a asentir con su cabeza mientras restregaba su cara contra el pecho de él.

 Pronto ambos se quedaron dormidos.

Volvió a despertar, esta vez Jaque, y miró entre sus brazos a Coraline quien dormía abrazada a él. Esta vez no cometió el mismo error y le abrazó contra su pecho con un poco de fuerza, como si no quisiera dejarla escapar de sus brazos, como sí al soltarla se arriesgara a que escapara de sus brazos.

     Le olfateó el cabello y cuello, la recorrió hasta llegar a el aroma que desprendían las sabanas, y, los colores le fulminaron el rostro al reconocer todos los olores que había alrededor y en ellos. Unos aromas que nunca había percibido su olfato y duro un poco en reconocerlos, pero que ahora le taladraban hasta los pulmones y excitaban. Pero pensar en aquello sólo le era motivo de avergonzarse e intentar cubrirse con cualquier cosa el rostro. Poco después, sus pensamientos fuera de serie fueron interrumpidos por un movimiento que Coraline hizo al despertar. Se giró, aun estando bajo los brazos de Jaque, y se talló los ojos con la parte superior de sus manos mientras soltaba un bostezo. Se volvió a él y pasó sus brazos a sus costados para seguirle reteniendo pero se dio cuenta de que estaba despierto y le dedicó una cálida sonrisa que Jaque miró con los ojos como platos, como si no supiera que decir, creyendo y temiendo que Coraline había descubierto sus pensamientos impuros y recuerdos en general de la noche anterior, pero ella se volvió a restregar en su pecho y soltar otro bostezo mientras se acurrucaba.

Protegerla de mí...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora