sé que la imagen es un gato, pero vamos, los gatos son estupidamente sensuales! Jajaja pues ya lean.
La joven le platicó la situación al hombre frente a ella, quien llevó su mano a la frente del pequeño para comprobar que lo dicho por la chica era cierto. El hombre intentó tranquilizar a la chica, y lo estaba logrando, hasta que al niño le dieron nauseas y unas arcadas le hicieron estremecer, donde Coraline se vio desesperada. Quizá los mariscos le habían hecho daño. Pero eso alarmó más a la inexperta madre, pues temía que su hijo estuviera intoxicado.
Alguien se acercó y le tendió a la joven madre una bolsa plástica, que rápidamente la puso frente a su hijo que no tardó en devolver el estomago. La chica estaba preocupada, era la primera vez que su hijo se enfermaba y no tenía ni idea de que hacer. No recordaba que es lo que hacía su propia madre con ella cuando se enfermaba, sólo pudo ponerse en cuclillas al lado de su pequeño y sostenerle el cabello.
El azabache llegó no mucho después, donde vio al niño en mal estado con su cara estaba pálida y con mejillas sonrosadas por la fiebre. El pequeño estaba un poco confundido, pues nunca se había sentido de aquella forma, se limpió la boca con el dorso de su mano y le dijo a su madre que estaba cansado. La joven se alarmó y le tomó de la mano para irse de allí a la casa para poderle atender, pero el niño se negó a caminar. Coraline le hubiera tomado en brazos desde momentos antes, pero el pequeño había crecido lo suficiente para que su madre ya no pudiera cargarle. La sorprendió cuando el niño fue levantado por el licáno, que sin decir nada, comenzó a caminar rumbo a la casa. Le tomarían 20 minutos caminando al ritmo de la chica, él le hizo una seña a la joven, quien entendió y le dijo a Gourde que irían a la casa para atender al niño y corrió detrás del licáno, quien se metió en un callejón. Al llegar la joven, fue sorprendida cuando el azabache la levantó con su brazo libre y comenzó a moverse rápidamente por los tejados o calles.
La chica se asustó y se amarró con fuerza al ojiazul que ágilmente se movía. Llegaron mucho más rápido de lo esperado y ahora fue la chica la que tuvo que sostenerse contra la pared para amenguar sus mareos, y esperaba no volver a tener un viaje de esa forma. Aunque en parte: prefería esos viajes improvisados del licano que viajar nuevamente en un auto. En fin, al final le provocaban el mismo mareo y nauseas. Pero la sangre le volvió a la cabeza al recordar a su hijo, se giró rápidamente, donde vio al licáno dejando al niño en el suelo y al momento fue atacado por una arcada que le hizo devolver de nuevo el estomago. La chica rápidamente abrió la casa e hizo un intento de levantar a su hijo en brazos para llevarlo dentro, pero falló. Estaba frustrada y desesperada, no podía ayudar a su hijo y no sabía qué hacer para ayudarlo. Siquiera era capaz de subirlo en brazos cómo cuando era más pequeño. Nuevamente el azabache la sorprendió al subir en brazos al pequeño y llevarlo dentro de la casa, dejándolo sobre la cama para que Coraline se hiciera cargo, quien rápidamente lo recostó y corrió a humedecer un trapo para ponerlo en la frente de su niño. Se apresuró y fue por un cesto de basura con una bolsa para tenerla al lado en caso de que su niño tuviera de nuevo los mareos. El pequeño empezó a sudar y a respirar con dificultad, pero era difícil para la chica saber si tenía fiebre, pues para ella, el pequeño ojiazul tenía una temperatura regular, pero esa confusión se debía a que estaba acostumbrada a la alta temperatura que mantenía su esposo y ahora no sabía cuál debía ser la ideal para su hijo. Era algo patético, así es cómo se sentía la chica.
Volvió a la sala cuando el niño se había quedado dormido, tenía en manos la pequeña cacerola para cambiarle el agua a una que estuviera un poco más helada. Miró al azabache dormido en el sofá y no quiso molestarle, ya suficiente había sido con que encontrara al niño y los llevara a la casa. Se metió a la cocina y abrió el grifo para llenar la cazuela. Se quedó mirando la nada, pensando en que hacer para atender a su hijo. Tenían servicio médico gracias a la carpintería, pero no les cubría al estar fuera de su localidad. Tendrían que volver de nuevo para poder hacer que atendieran al niño. Y arreglar ese papeleo por si de nuevo surgía una situación así fuera de su ciudad.
ESTÁS LEYENDO
Protegerla de mí...
WerewolfUna noche común de otoño, ella, pidió algo diferente para cambiar su vida. Algo que le hiciera ver las cosas de otro color, pero nunca creyó que esa petición se cumpliera. Mucho menos que fuera muy literal el "algo diferente que me cambie la vida"...
