Estuve esperando diez minutos hasta que por fin salió, me vio y sonrío, se acercó y me abrazó.
-¿Qué haces aquí?
-Tenía que recibirte, Pepe.
-No tenías...
-Claro que si. Tenía que ser la primera que te viera cuando llegaras a Monterrey. —Caminábamos a la par, me iba platicando que le agradaba mucho estar de gira, se sentía más libre y sentía que hacía las cosas bien. Fuimos a recoger sus maletas, cuando íbamos caminando, sentí una mano en mi hombro, voltee y era Mireya.
-Alana, ¿qué haces aquí? —Mi cuerpo se tensó y vi cómo Pepe trataba de no voltear.
-Eh... Vine a... —No sabía qué decir.
-¿Es el chico que me contaste? —No lucía enojada. Para nada, de hecho podía ver una sonrisa muy grande.
-Si... Es él. —Rezaba porque no lo reconociera. Toque el hombro de Pepe, me volteo a ver sobre el hombro, asentí y se volteó.
-Hola, soy... Soy Pepe.
-Oh, ahora veo porque no me quisiste decir aquel día quién era tu chico. —Mordí mi labio. —Tranquila, yo soy una tumba, de mí no saldrá nada. Y tu... Cuídala, esta niña se ha convertido en una hija para mí, y tardo muchos años para que su vida estuviera completa para que le hagas daño.
-Mucho gusto. Usted debe ser Mireya, la esposa de Miguel... Y no, no se preocupe. Yo adoro a Alana y primero me lastimo yo antes que a ella.
-Mireya... —Dije viendo a los lados. —¿Está Miguel aquí?
-No, tranquila, vine por cuestiones familiares, Miguel ni siquiera se va a parar aquí. —Pepe volteo nervioso y se acercó a mí.
-¿Traes tus lentes? —Negué. —Demonios.
-¿Hay gente aquí? —Asintió. —Mireya... ¿Tienes unos lentes de sol que me prestes? —Pepe se quitó el suéter que tenía y me lo puso, me subí la capucha.
-Si, ten... Es mejor que se vayan, pero eh... No hemos terminado la platica.
-Seria un gusto hablar bien con usted luego. —Me entrego los lentes, me despedí y nos fuimos, yo iba cubriendo mi cara y Pepe iba viendo su celular. —¿No tienes miedo que diga algo?
-¿Quién? ¿Mireya? No, ya le había hablado algo de ti, pero no le había dicho quien eras.
-¿Qué le contaste? —Dijo confundido.
-Que eras un amargado, antipático, histérico.
-Tu serás un encanto.
-Claro. Si yo soy la que te aguanta. Me deberías cuidar.
-Ya lo hago. —Me pasó su mano por la cintura y me dio un beso en el cachete. Pedimos un taxi y llegamos a su casa casi a las siete, entramos a su casa, Pepe dejó tirada la maleta y se tumbó en el sillón. Me le quedé viendo, levante su maleta y subí las escaleras.
-No puedes dejar las cosas así como si nada. Ven, vamos a acomodar. —Lo levante.
-Al rato, Alana.
-Nada, ya.
-Entonces yo soy el amargado. —Agarro su maleta y subimos las escaleras, entramos a su cuarto, me senté en su cama y él comenzó a acomodar todo. Yo lo veía mientras revisaba mi celular. —Me agrada tanto estar a tu lado.
-Igual a mí, Pepe. Estoy harta de extrañarte.
-Así será muy seguido.
-Es lo peor. Te tendré que olvidar para ya no sufrir cuando no te vea. —Me miró disgustado. Termino de acomodar la ropa y se acercó a mí. Estaba frente a la cama, yo tenía dobladas mis piernas, él se hincó frente a mí y se quedó viéndome. —¿Te enojaste por lo que dije? Sabes que no es verdad, no me alejaré de ti ni aunque sepa que no te volveré a ver dentro de dos meses.
-Yo lo sé, Alana. —Se acercó a mí y me abrazo. Atraje su cuerpo y lo dejé caer a la cama, me acomode de lado y lo abrace.
-Gracias por soportarme.
-¿Por soportarte? Alana, tienes diecisiete años, estás en la mejor etapa de tu vida y prefieres usarla para soportar a un treinton amargado, creo que yo debería ser el que te agradezca. Porque eres la mujer que me da ánimos en los conciertos aún cuando no estás, aún cuando estamos a kilómetros.
-Son solo centímetros. —Dije y sonrío. Me abrazo de nuevo, se quedo dormido diez minutos después, yo jugaba con su cabello mientras lo veía dormir. Mi celular sonó de repente, lo tome rápido para no despertar a Pepe. Era mi mamá.
"-¿Dónde estás?
-Con unas amigas, ¿por qué?
-Tu hermano quiere decirnos algo "importante" y necesita que estemos aquí las dos.
-En un rato estoy allá.
-No tardes." No quería despertar a Pepe, se veía tan tranquilo dormido.
-Pepe, corazón... —Toque suave su cabello.
-Hace mucho que una mujer que está en mi cama no me despierta. —Mi corazón se estrujo de los celos.
-Me llamó mi mamá, tengo que llegar rápido. —Seguí acariciando su cabello.
-Esta bien. —Se sentó en la orilla de la cama. Me levante y baje las escaleras, bajo detrás mío y me abrió la puerta de la casa. —Alana, ¿pasa algo?
-No, nada.
-Alana, ¿qué pasa?
-Nada, Pepe.
-Ven. —Me detuvo y me acerco a él. —Tienes algo. ¿Qué pasa?
-Es solo... que...
-¿Qué?
-Es que, me parece extraño todo.
-¿Qué?
-Has tenido tantas chicas en tu cama, y yo... Pues, solo estoy como haciéndote perder tu tiempo.
-¿Perdiendo mi tiempo? ¿Cómo voy a perder mi tiempo? Alana, eres la chica más bella, más sincera, desde que nos conocimos me has puesto en mi lugar. No me has dejado ser un hijo de puta en mucho tiempo. —No me controle, con mis manos tome su cara, me puse de puntitas, él se agachó un poco y lo bese, rodeó con sus brazos mi cintura. Aleje mis labios y recargue mi cabeza en su hombro.
-Perdón. Perdóname. No fue mi intención.
-No puedo creer que una adolescente tenga más valor que yo para hacer este tipo de cosas. —No quería verlo a la cara, me daba pena. Me solté y camine hacia su carro. Me abrió la puerta y subió de su lado. —Esto no cambiará nada, ¿sí?
-¿Seguro?
-Claro, Alana. —Llegamos a la esquina de mi casa. —Extrañaba venir a dejarte.
-Yo extrañaba tener que esconderme.
-Nos vemos luego. Ten cuidado. —Le di un beso en el cachete, el se acercó a mí y me dio un beso en los labios. Baje de la camioneta y camine a la casa. Entre a la casa y mi mamá estaba llorando.
-¿Pasa algo? —Dije asustada.
-Que te lo diga tu hermano. —Salió de la casa y ni me volteo a ver.
-¿Qué pasó?
-Le dije que ya le había comprado el anillo a mi novia.
-¿Y por eso se enojo?
-No quiere que me case. —Tenia la pequeña cajita en sus manos. La tome y vi el anillo, era hermoso.
-Yo estoy de acuerdo, yo soy como tu madre así que todo está bien.
-Eres la mejor, Alana. —Sonreí. —Dijo papá que mañana pasaba por nosotros mañana.
-¿Te irás?
-Yo creo que prefiero irme con Fernanda.
-Oh, está bien. Yo creo que si me iré, necesito descansar y en la casa de Miguel siempre está muy relajado el ambiente.
-Esta bien. —Se sentó en el sillón, decidí dejarlo solo un rato.
-Alex no dejes que ella te lo arruine, Fernanda es una chica hermosa y no la puedes perder. —Le prepare de cenar y se sentó, solo mezclaba la comida. —Si no tienes hambre no juegues con la comida, Alex.
-Perdón, Alana. Creo que me iré a dormir. —Asentí, le di un beso en el cachete y subió, tome mi celular y llame a Fernanda.
"-¿Bueno?
-¿Estás ocupada? Soy Alana.
-Hola, Alana. No, ¿pasa algo?
-Quiero verte, ¿sí?
-¿Ahorita?
-Si no puedes mañana. Solo quiero hablar contigo.
-Puedo pasar por ti en media hora.
-Te veo en la esquina, ¿sí?
-Si, te veo." —Colgué y subí con Alex
-Saldré un rato si llega mamá dile que salí. Cualquier cosa traigo mi celular. —Alex veía a la nada, me volteo a ver y sonrío. Espere un rato y Fernanda me mando un mensaje, ya estaba esperándome. Salí de la casa y ahí estaba su carro, subí y me sonrió.
-¿Qué pasa, pequeña?
-Quiero decirte algo. Tú sabes lo difícil que es tener a mi mamá como familia y se vienen cosas difíciles, pero quiero que me prometas que nunca vas a dejar a Alex, él te ama demasiado y el hecho de que el tenga una mamá algo complicada no quiere decir que él lo sea. —Manejo hasta una jardinera que había a unos diez minutos de la casa.
-¿A qué viene esto?
-A qué vienen cosas difíciles y tienes que soportar.
-Claro que lo haré, Alana. Yo sé de qué es capaz tu mamá, pero eso no me alejara de él, ni de ti. Los quiero como a nadie. Y es difícil alejarme de ustedes... Alana, ahora yo quiero decirte algo a ti.
-¿Qué pasa?
-¿Quién es tu novio?
-¿A qué te refieres?
-Alex está muy preocupado por ti.
-¿Por mi? ¿Porqué? Yo estoy bien.
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Malas noticias, Damn.
Estoy estancada... Escribí lo que para mí ha sido mi parte favorita, pero ahora no se continuarlo. Fuuuuuck. Pero bueno, no se preocupes aún tienen capítulos para unas semanas... Espero pronto salir de esto, tenía planeado hacer un maratón pero con este estancamiento dudo que pase, lo siento... Jaja, los amo.💖
—Reina de Uxmal. •
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Usted. (José Madero)
FanfictionJugamos con el destino, quisimos mentirnos, quisimos crear un futuro que no nos correspondía. Existen amores que jamás se podrán cumplir. Esos éramos nosotros.
