Capitulo 24.

1K 78 6
                                        

-No digas eso... No lo soy.
-Lo eres, me haces falta en cada hotel en el que me hospedo, en cada cama en la que estoy... No es fácil subir a un escenario y no tener esa inspiración entre el público. —Su voz retumbaba en mis oídos.
-Cállate, por favor. —Seguía sosteniéndome de sus brazos. —Hazme el favor de llevarme a casa de Miguel. Ya.
-Te estás comportando igual que hace un año.
-No me interesa. Tú no eres el mismo que conocí hace un año.
-Sabes que soy el mismo...
-No, ese Pepe no me hubiera lastimado jamás. —Sus músculos se tensaron. Sentí como me ponía contra la camioneta, después su mano levanto mi cara, tenía un brazo en el brazo que me tenía aprisionada y mi mano en su pecho, por fin acortó el espacio entre nosotros y sus labios rozaron con los míos, sentí una paz interna mientras nuestros labios seguían juntos y todo lo que tenía por decir se fue al carajo.
-No me importa nadie más, Alana. Que te quepa en esa cabezota, que soy completamente tuyo, que de hoy en adelante eres la única mujer que me puede destruir y construir cuantas veces quieras, que aunque suene cursi todo eso, es verdad. No sabes lo difícil que es para mí mostrarte todo esto, mostrarte mis sentimientos, he estado con muchas chicas, a veces solo una noche, a veces tantas noches que ya olvide, pero tú, tú siendo una adolescente, para mí como una niña, me tienes a tus pies, me tienes para ti en todos aspectos —Mientras decía todo eso yo no procesaba ni lo primero "Soy tuyo"
-¿Entonces? —Dije algo desorientada.
-No me hagas pedírtelo... Tú sabes a lo que me refiero... Alana. —Aún seguía algo confundida, pero me quería mantener fuerte. Sus brazos me abrazaban cada vez más fuerte. Me rendí, realmente no quería estar sin el. Levante mi cara para verlo y tome su cara con mis manos, me acerqué y lo bese, sus brazos apretaron mi cuerpo, recargue mi cara en su pecho cuando por fin nos alejamos.
-Perdón...
-No. No lo pidas, tenias la razón en estar así, pero sabes que soy terco y no te iba a dejar ir así de fácil.
-¿Y entonces? —Dije acariciando su cabello.
-Entonces ahora soy completamente tuyo y no te tienes que estar preocupado cada que este de viaje.
-Como quiera lo haré... Y más si vienes aquí o al DF. —Puso cara de disgusto, yo acaricie su cabello. Tomo mi mano y la beso, sonreí.

Me hablaba sobre lo que tenían planeado en un futuro, me contó que por fin podría publicar su libro en un tiempo, estaba tan emocionado con ello, podía ver esa sonrisa que rara vez tenía, estaba sentado en la banca y yo estaba parada en frente de él, su celular comenzó a sonar, miro la pantalla y giro los ojos, me mostró y era Rojo.

-¿Te fuiste sin avisar?
-Tal vez un poco.
-No puedes hacer eso, llámale y dile que vas para allá. —Apretó los ojos en forma de disgusto. Se acercó a mí y plantó un beso tan casual en mis labios, llamó a Rojo y escuchaba como lo regañaba detrás de la bocina, yo jugaba con su cabello, mientras él se tragaba el regaño de Rojo.
-No... No va a volver a pasar, solo diles que llegare antes de las entrevistas. —Le dijo a Rojo y yo negué con la cabeza y el me sonrió. Se levanto y me tomo de la cintura. —¿Ya es todo? Bueno, si. Si, mañana regreso. —Colgó el celular y me vio a los ojos.
-¿Todo bien?
-¿Ves lo que provocas? —Dijo bromeando, me le quedé viendo con cara de enojo.
-Eres un idiota, anda vamos a que compres los boletos.
-Déjame descansar tantito, uno no puede ir por la vida volando del D.F a Monterrey y no descansar un poco. —Me abrió la puerta del carro y subió de su lado.
-Esta bien, solo un rato. —Manejo hasta su casa, y se estacionó rápido, entramos a su casa y para mí era la gloria. No solo el hecho de estar en su casa, tranquilos si no estar con el, estar bien, se tumbó en el sillón, su equipaje aún estaba tirado en la sala. Yo estaba enfrente del sillón viendo todo, me senté a un lado de él.
-Alana...
-¿Si? —Dije acomodándome frente a él.
-Gracias por soportarme, podrías tener tu vida tranquila sin mi, con alguien normal y de tu edad, pero estas soportando algo a escondidas con alguien dieciséis años mayor que tú.
-No es nada que no se pueda soportar.
-Te diré algo que probablemente te haga enojar, pero no me importa. Necesito hacerlo para empezar bien esto, sin mentiras.
-El setenta por ciento de las cosas que me dices me hacen enojar, así que ya dímelo.
-Cuando empezamos a salir un poco más, quería... Solo quería estar contigo, solo quería acostarme contigo... —Eso rompió mi corazón de una manera muy fuerte, me limité a asentir esperando a que continuará con lo que me estaba diciendo. —Y eso planee tantas veces, pero pasaba algo que no me dejaba hacerlo, pasaron las semanas y realmente supe que no quería hacerlo sin amor. Imagínalo... Hacerlo con alguien tan menor, tan pequeña... sería algo horrible.
-Y un delito... —Dije para ablandar el golpe que estaba recibiendo.
-¿Me podrás perdonar?
-¿Tenías que decirlo hoy? ¿ahora?
-Si, tenía que hacerlo...
-No, podía estar tan tranquila sin saberlo, pero no... Tenías que arruinar el momento.
-Perdóname, siempre pensé que tú querías lo mismo, pero empecé a notar cómo te molestaba tanto todo y como lo estaba arruinando, después me di cuenta que realmente no quería hacerte eso, te iba a lastimar... Antes no me hubiera importado, pero tienes algo, Alana y no te podía dañar.
-¿El lugar privado al que querías ir el primer día no era más que una excusa? —Dijo que si con la cabeza. Suspire.
-Pero fue solo esa vez, cuando fui a tu casa para hablar contigo, no tenía ninguna mala intención, Alana. —Yo estaba de pie y Pepe estaba sentado en el sillón, su cuerpo se veía tenso. Se levanto y me abrazo.
-Ya lo sabia.
-¿Qué? —Dijo confundido, me soltó y camino hacia adelante.
-Por favor, no es como que cualquier día Pepe Madero me invite a salir solo porque "se siente muy cómodo conmigo" en realidad esperaba eso en cualquier momento. No soy idiota, Pepe.
-Pero te debe quedar claro que si estoy contigo en estos momentos es porque te quiero, no vine desde el D.F hasta acá por solo sexo, te quiero demasiado, Alana. —Se hizo un nudo en mi garganta, estaba a punto de llorar y no entendía porque. —No, Alana. No llores, no lo hagas.
-No quiero que me lastimes. —Solté lo que sentía sin querer.
-No, no. Nunca te podría lastimar, he sido un idiota la mayoría del tiempo desde que te conozco, pero tienes que tener en claro que no te lastimaré.
-¿No te das cuenta?
-Para mi mala suerte, no. Y me gustaría saber de qué me tengo que dar cuenta, tal vez así sería más fácil todo. —Bufé.
-¿Sabes porque nunca te he mencionado nada de mi vida amorosa antes de ti? —Negó. —Es de hecho la misma razón por la cual trato de protegerte de que te hagan daño.
-¿Quién te lastimó? —Se acercó a mí.
-Tuve un novio un tiempo antes de ti, no fue el primero, obvio. Pero me lastimo demasiado, me engaño y me mentía a la cara diciendo que no.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-No es como que llegue cual niña traumada, "Hola, soy Alana y tengo miedo que me lastimen por culpa de mi ex novio." —Me abrazo.
-Yo no te lastimare, te quiero demasiado para hacerlo. Pero... Cuéntame, si quieres... De ese idiota. —Yo seguía sentada y Pepe se arrodilló frente a mi.
-Lo conocí cuando tenía como trece, siempre fuimos buenos amigos, cuando me dijo que le gustaba, teníamos casi quince años y yo tenía novio, prácticamente me manipuló para terminarlo. En ese año, me obligó a muchas cosas. —Sonreí cínicamente. —Te imaginarás...
-¿Te obligo a...? —Asentí.
-Pero yo no lo veía así, estaba enamorada o encaprichada y pensaba que estaba bien, que no había problema. No podía tener amigos, solo Axel me podía hablar por obvias razones, aleje a mis amigas. Terminamos en Mayo de el año pasado, me harte y por fin pude terminarlo, me hacía sentir que no valía sin él.
-¿Y te ha buscado? —Me miró fijamente.
-No, tiene mucho tiempo sin hablarme.
-Si lo vuelve a hacer le romperé la cara. —Le sonreí.
-Perdón por ser una histérica, con traumas.
-Y yo un amargado con traumas, creo que estamos bien juntos.

Fuimos al aeropuerto y compro su boleto para mañana, camino a casa venía pensando en muchas cosas, incluso más distraído que de costumbre, me dejo en casa y se detuvo.


Les cuento que hice un trabajo sobre la escritura y cómo influye en mi vida, se los dejo en la multimedia. Realmente me ilusiono mucho hacer este trabajo y contar aunque sea un poco de lo que siento al escribir y realmente pensé en ustedes y en esta historia al escribir esto.
Espero les guste el capítulo, los amigos. ❤️🙅🏻
Pd: Probablemente vaya a estar escribiendo y publicando mucho menos de lo que ya lo hago porque entre a trabajar y estas dos semanas estaré trabajando por las tardes y estudiando por la mañana, y en vacaciones estaré todo el día en el trabajo... Discúlpenme pero tratare de escribir mucho y publicar toda esta semana o este fin de semana que viene publicar al menos cuatro capítulos... Por cierto. Gracias, ya llegamos al 1K realmente llore cuando lo vi, se lo presumi a muchos amigos, no saben lo mucho que los aprecio. Gracias por todo. 💕


Usted. (José Madero)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora