Capitulo 35.

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-Esta bien, Pepe. No pasa nada. —Dije caminando hacia la orilla de la banqueta, aún podía ver a Elia caminando, si aún la conocía, iba a esperar unos segundos en la esquina para ver si la alcanzaba, eso hizo. Pero decidí no ir, no valía la pena.
-¿Qué pasa? —Dijo Arturo.
-Pasa que acabo de perder a mi mejor amiga por no poderle decir que mi novio es la misma persona a la que venimos idolatrando desde años atrás. —Dije recargándome en la camioneta.
-¿En serio? —Se acercó Pepe y me abrazo, trate de no llorar. —Sea lo que sea, nadie tiene derecho de hablarte así.
-Ya pasó... ¿Me podrían decir que hacen aquí? —Dije viéndolos.
-Planeábamos llevarte a comer, pero no sabemos si aún quieras. —Dijo Arturo viéndome en los brazos de Pepe.
-Claro, solo... Déjenme aviso en casa y me cambio rápido. —Pepe asintió y ambos subieron al carro, llame a mamá y le avise que estaría afuera. Busque mi celular y me cambie. Salí de la casa y subí a la camioneta. —En serio no tienen ni tantito amor por sus vidas, se vienen a parar como si nada fuera de mi casa.
-No soy idiota, Alana. Le pregunté antes a tu hermano si había alguien. —Dijo Pepe sonriendo.
-¿Hablaste con mi hermano?
-Claro, ¿de qué sirve tener su celular si no me va a ayudar para secuestrarte?
-¿Y tú qué haces aquí? —Voltee a ver a Arturo.
-Tenía demasiadas ganas de verte, a veces te extraño.
-Yo también a ti.

Fuimos a un lugar nuevo, ahí estaba Ricky junto a Kro esperando por nosotros, estuvieron teniendo algunas pláticas sobre qué querían hacer para los quince años, todos estaban demasiado emocionados con eso y se les notaba. Pepe recibió una llamada, era su hermano, lo invito a venir. Esperaba que no fuera Evaristo, no tenía nada contra el, sino yo sentía que él me odiaba a mi, es como cuando hay una mala conexión con alguien y la sientes, así me sentía con Evaristo, para mí suerte, llego en menos de una hora Marcelo, saludo a todos y después se sentó junto a mi.

-Hola, Alana.
-¿Qué tal, Marcelo? —Sonreí.
-¿De qué hablan? —Dijo tratando de tomar el hilo de la conversación.
-Están haciendo los planes para los conciertos del aniversario.
-Interesante... —Arquee la ceja y el soltó una pequeña risa. —Esta bien, no es mi
Top en temas, pero para eso te tengo a ti para hablar de cualquier otra idiotez.
-Suena interesante. —Me contó que tenía poco de haber terminado con su novia, pero que le agradaba estar soltero, a pesar de que Marcelo siempre demostró ser un poco más amable que Evaristo yo aún no bajaba la guardia.
-¿Y tú? Cuéntame de ti, solo se tu nombre, tienes dieciocho años y eres novia de Pepe, ¿y? ¿Qué más?
-Pues veamos... Me llamo Alana Lira Flores, vivo con mi mamá y mi hermano, hasta hace poco más de un año conocí a mi papá, estoy estudiando una carrera que odio para hacer feliz a mi mamá...
-¿Desde cuando conoces a Pepe?
-Lo conocí en Septiembre 2013, en una convivencia de Panda... Y pues aquí seguimos para nuestra suerte...

La comida siguió muy tranquila, casi me olvidaba por completo de la pelea con Elia, tenía que arreglar eso, íbamos en el mismo salón y teníamos el mismo círculo de amistad, por no mencionar los años de amistad, no la iba a dejar a un lado así como así, sin pelear por ella. Pepe y Arturo me llevaron a casa como siempre, me despedí de ambos y llegue a casa.
Me senté en el piso de mi cuarto como habitualmente hacia, las palabras de Elia me habían dado muy profundo, era triste pero cierto, Pepe ya debía tener otros intereses y no andar soportando a una adolescente cuando lo que él debería estar haciendo es estar con una mujer estable, casado, o algo... Y aquí estaba yo impidiendo que el pudiera hacer todo eso.
Al día siguiente llegue a la escuela rezando porque Elia me diera la oportunidad de hablar con ella, obviamente eso no pasó, al contrario, se sentó en otro lado, les tuve que decir algo de la verdad a Jenny y Sandra, nos habíamos peleado y por ahora estaríamos algo alejadas mientras se arreglaban las cosas, ella volvió a estar con Andrea y May, sabía a qué se debía eso, Elia no les iba a decir lo que estaba pasando, pero si les diría que yo le mentí o algo parecido.

...

Enero fue eterno y Elia seguía sin buscarme, sin hablarme, les había dejado de hablar inclusive a Jenny y Sandra, pero preferí ocupar mi mente en otra cosa y le pedí clases de manejo a Pepe y a mi hermano, también estuve semanas buscando el regalo de Pepe para el 14 de febrero, no sabía ni que regalarle, así que preferí simplemente pasar una tarde con el, por lo que me había fijado a él le agradaba estar a solas conmigo solo viendo películas o platicando cosas sin sentido evadiendo a todo lo que se pudiera. Llego mi catorce de febrero tan esperado, Pepe llego por mí a la escuela, llevaba una camisa negra y sus lentes de sol.

-Hoy te ves excepcionalmente guapo. —Admití.
-Y tú siempre te ves completamente hermosa.
-¿Qué haremos hoy? —Frunció el ceño.
-¿Hay algo en especial que quieras hacer?
-Tal vez solo ver películas en tu casa, o si tal vez tú quieres hacer algo, puede ser.
-Me agrada lo de las películas. No me puedes dar un mejor regalo. —Sonreí. Llegamos a su casa, me adelanté, mientras el estacionaba el auto, llegue a la casa y abrí la puerta, en el sillón había un pequeño cuadro con un collage de al menos veinte fotos, estaba la foto de la convivencia, la foto que nos habían tomado en el estudio, aquella que nos tomaron sus fans en nuestro escondite, y algunas cuantas más que nos habíamos tomado o los chicos nos habían tomado.
-¿Qué es esto?
-Es jodidamente cursi, lo sé. Pero no sabía que regalarte, le pregunté a mi hermana que le gustaría que su novio le regalara... Y bueno, aquí está. Hice el collage, y lo mande a imprimir y tal. —Se acercó a mí y lo bese.
-Es hermoso... Pero no me lo podré quedar, ¿dónde lo tendré? Claro. En mi cuarto y que todos vean a mi hermoso novio.
-Supuse eso, así que hice otro especial para ti. —Saco otro cuadro de un mueble, estaban únicamente las fotos de la convivencia. —Abre el marco, hay una pequeña sorpresa.
-A ver... —Lo saque con cuidado, había una nota entre la foto y el marco. "Te amo, no importa cuantos centímetros o kilómetros nos separen. Agosto 2014." Lo voltee a ver con los ojos llorosos. —¿Estás seguro que eres el mismo Pepe del que estoy enamorada?
-El mismo de siempre. —Lo abrace mientras el acariciaba mi cabello. Estaba llorando y no entendía bien porque.
-¿Nos queda mucho juntos? —Dije aguantando las lágrimas.
-Demasiado... —Aún no lo soltaba. —Vamos Alana, eres hermosa y odio verte llorar.
-Es que aun no puedo aceptar del todo que estás conmigo.
-Deberías ir haciéndote a la idea, tenemos poco más de un año conociéndonos.
-No es fácil. —Dije mientras volteaba mi cuerpo aún enredada en sus brazos. —Mira hace apenas un año cuatro meses yo me estaba preparando para verte, para verte cantando y hoy te tengo aquí conmigo.
-Un gran cambio, al parecer. —Asentí. —Pero una gran pérdida también
-¿A qué te refieres? —Me solté de su agarre y lo voltee a ver.
-Has perdido demasiado tiempo en mi, has perdido gente.
-Pero he ganado más gente y he ganado recuerdos, deberías dejar de reprimirte tanto a ti mismo, por favor. —Me volví a acercar y lo abrace.

Estuve casi media hora tratando de hacerlo sentir bien, que dejará de hacerse sentir menos, y a pesar de todo no pude haber pedido otro catorce de Febrero, Pepe puso sus películas favoritas mientras comíamos, estaba encantada con los regalos, eran cosas tan sencillas pero Pepe no entendía que sentía yo con el detalle tan grande que se había tomado para hacerme el regalo. En ningún momento intento nada y lo agradecí demasiado, no quería hacerlo simplemente porque era catorce de febrero y "había que hacerlo". Llegamos a la plaza donde usualmente me dejaba, reconocí una silueta antes de bajar de la camioneta, eran Elia y César, tragué saliva y trate de calmarme.

-¿Pasa algo? —Pepe me volteo a ver.
-Ahí está Elia... Con Cesar. —Fue un golpe fuerte ver a César después de más de un año de verlo. Mi garganta se estaba cerrando por la tensión. —Necesito mi inhalador.
-¿Dónde está? —Pepe se estaba alterando.
-Necesito salir. —Dije desesperada, abrí la puerta y Pepe salió junto a mí.
-Alana, ¿dónde está tu inhalador?
-En mi casa. —Me estaba exasperando, no estaba entrando nada de aire a mi cuerpo. —No hay nadie en mi casa...
-¿Qué hago? —Negué. No sabía qué hacer.


No se preocupen, tratare de actualizar hoy mismo otro capitulo. No quiero que crean que ya quiero terminar la historia y por eso actualizo tan seguido, simplemente traigo muchaaaaa inspiración y la aprovecho, jeje. 

Los amo, gracias por todo, ya llegamos a los 300 votos y no se como sentirme al respecto, se que son pocos comparado con miles de historias, pero para mi son demasiados. GRACIAS<3.

Pd: Gracias por tu apoyo, Luis. :)

Reina de Uxmal🙅🏻•



Usted. (José Madero)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora