En cuanto despegue mis labios de los suyos, una gran sonrisa se expandió por todo su rostro, paso sus dedos pulgares por el contorno de mi labio inferior y volvió a dejar un casto beso sobre estos.
- solo te conozco hace un día y ya me encantas- trate de reprimir una sonrisa pero fue inevitable.
- y tu a mí- volví a besarlo.
Estábamos en una de las esquinas de la pista de patinaje por lo que no le estábamos haciendo estorbo a nadie, sus manos fueron a mis mejillas y las mías a su cintura, esto era apresurado pero vaya que lo había deseado desde el momento en que esas hermosas aceitunas se habían posado sobre mi. Nuestro beso fue subiendo de intensidad y aunque sabia que tenia que detenerlo, mi lengua se enredo con la suya, sus manos descendieron por mis brazos hasta llegar a mi cintura y atraerme un poco más a él.
- por más que quiera seguir besandote de esta forma, no es el mejor lugar para hacerlo- asenti
- quiero ir a casa- baje mi mirada.
¡No carajo! Yo quería seguir a su lado un poco más, pero como siempre mi boca escupía las palabras antes de siquiera mi cerebro pudiera procesarlas.
- te llevó- saco las llaves de su pantalón.
- ¡No!- grite haciéndolo fruncir el ceño y llamando la atención de las personas que habían a nuestro alrededor.
- ¿no quieres irte?- sonrió.
- quiero quedarme un poco más.
Su sonrisa se ancho un poco más, tomo mi mano y nos condujo a la salida de la pista, sentí un grandioso alivio en cuanto pude quitarme aquellos patines, Gunther no quitaba su mirada de mi y debía admitir que aunque me asustaba un poco, me encantaba mucho más que nada.
No era fea, de eso estaba bastante consciente, pero Gunther era ese tipo de hombre con el que siempre sueñas pero que sabes que nunca estará a tu alcancé, sin embargo, aquí estaba yo, disfrutando de un poco de tiempo a su lado. En cuanto entrelazó nuestras manos una sonrisa vuelve a expandirse por su rostro y me pregunto si no se cansará de sonreír siempre.
- ¿A dónde quiereres ir?- acaricia mi labio inferior.
- sorprendeme- muerdo su dedo pulgar, se que es un acto descarado pero sorprendentemente él no se asombra ni me mira de manera distinta.
- no hagas eso de nuevo- mi cuerpo se tensa al escucharlo, por un momento siento ganas de salir huyendo, hasta que acerca su boca a mi oido y tira del lóbulo de mi oreja- no quiero sonar como un maldito pervertido Megán, pero si haces eso de nuevo, tendré que llevarte a mi habitación y hacerte mía toda la noche.
Por todos los santos, mis bragas se habían humedecido con solo esas palabras, no se si fue mi imaginación o si realmente sucedió pero un gemido escapó de mis labios. Supongo que lo imagine porque Gunther parecía bastante tranquilo, aunque ese brillo lujurioso que tenían sus ojos me decían lo contrario.
- creó que estamos yendo bastante rápido- su brazo derecho se aferró a mi cintura.
- también lo creó- beso mis labios- pero no me importa.
- claro que importa Gunther- me aleje del agarre de sus brazos- no soy una mujer fácil.
- no creó que lo seas- fruncio el ceño- pero simplemente no puedo controlarme, las cosas contigo son diferentes.
- me conoces hace solo unas horas- baje mi mirada porque me pasaba lo mismo que a él.
- Megán somos adultos- paso las manos por su cabello dejándolo desordenado- dejame demostrarte que esto- nos señaló- puede ser algo bueno.
Sus palabras resonaron en mi cabeza, algo dentro de mi quería gritarle que si, que le dijera que estaba dispuesta a intentarlo el tiempo que lo que fuera que estuviera pensando funcionara, pero al mismo tiempo, temía que al intentar algo a su lado, me destruyera como nunca antes nadie lo había hecho. Me quede mirándolo fijamente, parecía desesperado al no obtener una respuesta pero había acabado con mi dosis diaria de impulsividad.
- quiero pensarlo un poco más- suspiró.
- tendrás dos días para pensarlo- volvió a sonreír y beso mi mejilla- ahora vamos a divertirnos un rato.
(***)
Apenas puse un pie dentro de casa, las preguntas no se hicieron esperar, inclusive mi madre parecía bastante interesada en nuestro tema de conversación. Y la entendía, algunas de mis amigas ya habían hecho su vida al lado de un hombre que aseguraban amar, ya fuera su dinero o su forma de ser pero tenían su vida hecha, o eso decía mamá.
- ¿Volverás a salir con él?- Marián observaba las vigas del techo como si fueran la cosa mas interesante que había visto.
- no tienes que preguntarlo- Sonreí, quite toda mi ropa y pase la pijama por mi cabeza- Gunther es un hombre...no lose ¿diferente?
- todos los hombres son diferentes Meg- se sentó en posición de indio sobre mi cama- no te apresures demasiado a las cosas, vas a quedarte aquí cerca de dos meses, tiempo que espero sepas aprovecharlo y sacarle ventaja a lo que sea que quieras con ese alemán.
Por esto y mil cosas más amaba a Megán, siempre sabia lo que tenia que decirme en el momento correcto, inclusive era una de las pocas personas que lograba ponerme los pies sobre la tierra. En ese momento una sonriente Agneta acompañada por mi hermano se paro en el umbral de la puerta, debía admitir que hacían una hermosa pareja, ambos eran atractivos pero sobre todo ambos tenían ese brillo en sus ojos que nunca había visto posado sobre mi por parte de ningún chico.
- iremos a tomar una copa ¿quieren acompañarnos?- negué, había bebido suficiente hace unas horas al lado de Gunther.
- paso- me tire sobre la cama.
- yo si quiero- Marián se levanto como un resorte de mi cama- necesitó un poco de alcohol.
- bebiste como una desquiciada ayer- frunci el ceño, algo le pasaba.
- hay que alivianar las penas de alguna u otra forma- se encogió de hombros.
Ni siquiera pude preguntar que era lo que le pasaba, ella ya había salido de la habitación. Mi teléfono vibró sobre la mesa de noche, estire mi mano para tomarlo y su nombre junto a un mensaje de buenas noches me hizo sonreír como nunca.
Gunther....
En línea
Señorita O'donell esperó haya tenido un día agradable a mi lado, al igual que lo tuve yo con su gratificante compañía, ansió su respuesta que esperó sea positiva.
Bonita noche hermosa dama
No lo dude ni un segundo, mis dedos se movieron con agilidad sobre el teclado respondiendo a su mensaje.
Yo...
Señor Müller pase un grandioso día a su lado. Pronto responderé a su inquietud ¡No sea impaciente!
Linda noche guapo
Ya había tomado una decisión, solo esperaba no salir herida o perdida de esta situación.
Mañana subo capítulo espero que tengan bonita noche chic@s los quiero y gracias por leer.
ESTÁS LEYENDO
Una Noche
Chick-LitNada puede cambiar en una noche ¿o si? Claro que puede, ¡Maldito alemán mentiroso!
