Müller

67.5K 4.5K 32
                                        

¿Exasperado? ¿Cansado? esas palabras se quedaban demasiado cortas para explicar como me sentía justo ahora, la impotencia al no poder irme al día siguiente de que todo esto acabara me tenia agotado, no había podido dormir mas de dos horas sin tener a mi padre encima de mi diciendo lo que no podía hacer respecto a mi gran oportunidad, quería golpearlo y decirle que no era él quien podía manejar mi vida pero reprimía mis palabras para que no siguiera siendo tan cabrón conmigo. En este instante me encontraba buscando una maldita solución con mi abogado, tenia dos nuevas ofertas sobre clubes que no solo me ofrecían una muy buena cantidad de dinero sino que me permitían viajar con Megan y los niños.

Los extrañaba tanto que de vez en cuando no podía reprimir las lagrimas, el dolor y odio hacia mi padre por no haberme dejado huir cuando tuve la oportunidad, necesitaba a Megan, no importaba cuan idiota me estaba volviendo con ella yo la amaba mas de lo que alguien pudiera imaginarse, su madre me tenia al tanto de todo lo que sucedía ya que como siempre ella me ocultaba las cosas, eso solo me hacia amarla mas ya que sabia que lo hacia porque no quería preocuparme pero también me enojaba, ella no tenia que poner por encima suyo las personas que querían solo para no hacerlas sentir mal.

- Gunther- gruño mi padre- ¿en donde mierda estas?- volví a reprimir las ganas de mandarlo a la mierda.

- Con Megan y los niños, por lo menos en mi mente puedo tenerlos cerca.

- Esa maldita mujer, todo lo que ha traído a tu vida es desgracias- maldice por lo bajo antes de voltearse a verme- de seguro se embarazo para tenerte entre sus garras, extraer todo tu dinero y luego dejarte en la ruina.

Oh no, mierda él no había podido haber dicho eso, Megan no era como mi madre, ella era mucho mejor que eso, sin importarme nada empuje su cuerpo haciéndolo caer al suelo, su rostro me miro asombrado y al mismo tiempo molesto, se levanto con ayuda de mi abogado y como si nada hubiese pasado resoplo, palmeo mi hombro y me hizo sentarme nuevamente, sin embargo me levante con brusquedad no podía seguir aquí, estaba dejando que mi padre moviera mi vida a su antojo.

- Luca encárgate de toda esta mierda- mi padre sujeto mi brazo con fuerza, lo mire por encima de mi hombro haciendo que sus ojos verde claro se encontraran con los míos- no voy a seguir aquí, no soy feliz ¿no lo has visto?- quede frente a él pero mis palabras no quitaban la frialdad de sus ojos- has sido un pésimo padre, el hecho de que te haya dejado ser participe de mi carrera no quiere decir que haya perdonado todo lo que hiciste conmigo. Aveces entiendo porque mamá nos abandono, eres un ser egoísta no te importa pasar por encima de la felicidad de los demás porque la única que importa es la tuya.

- Gunther si te vas...

- ¿Si me voy que?- esta vez tome las solapas de su camisa, estaba harto de seguir con esto- no vayas a amenazarme, ya no soy un niño papá- por un momento vi a mi héroe, aquel que llegaba a casa todas las noches con un pequeño regalo para su único hijo, quien leía todas esas historietas para mi cada noche, el que se quedaba a mi lado cuando tenia pesadillas, quien me levantaba cada vez que me caía de la bicicleta, aquel hombre que me ayuda con cada trabajo de la escuela y me prestaba su auto para impresionar a las chicas. Pero así como llego se fue, sus ojos volvieron a ser fríos.

En ese mismo instante mi teléfono vibro sobre la mesa, lo tome con brusquedad sin quitar la vista de mi padre, su mirada destilaba reproche y decepción pero ya no me importaba nada poner esos sentimientos allí, el numero era desconocido, por un momento pensé en rechazar la llamada sin embargo la tome ante la atenta mirada de mi padre. En cuanto escuche su voz y lo que sus palabras dijeron sentí que mi vida se escapa de a poco, tome mi chaqueta y no preste atención a los gritos de mi padre, en lo único que podía pensar o centrarme era en ella, en mis hijos.

- ¡¿Por qué no me avisaron antes?!- grite dentro del taxi, le pedí que fuera rápidamente al aeropuerto.

- Oh perdona, es que yo fui el hijo de perra que decidió abandonar a mi novia en plena madrugada después de acostarme con ella, luego le rompí el corazón y llegue como si nada a su vida para volverla a abandonar- eso había ido directo a mi pecho, sentí la ira crecer cuando siguió con su discurso de mierda- deberías agradecerme que te llamara al fin de cuentas has sido un maldito desconsiderado en lo que a Megán se refiere, mientras tu estas divirtiéndote con modelos o yendo de fiesta después de cada partido ella esta aquí sufriendo, no has sido tú quien ha presenciado cada punzada de dolor que ha atravesado su cuerpo en las ultimas horas, no has sido tú quien la a visto llorar, así que no me pidas nada confórmate solo con lo que te digo.

La llamada termino, mas frustración no podía sentir en ese momento gracias al cielo el hombre se detuvo justo frente al aeropuerto, saque un billete de mi bolsillo y se lo tendí no espere el cambio mi única prioridad era llegar pronto a Nueva york.

(***)

Su cuerpo lucia mas delgado aunque su vientre estuviera bastante abultado, lucia pálida y eso no hizo mas que preocuparme, Ian no paraba de reprocharme lo idiota que había sido al dejarla sola estando en estas condiciones y aunque no quería prestarle mayor atención a sus palabras sabia que era verdad. Cuando sus lindos ojos miel se abrieron de par en par sentí morirme cuando vi aquel hermoso brillo en sus ojos, Megán me amaba, a pesar de lo cabrón que había sido ella seguía queriéndome, no podía sentirme mas orgulloso al ver que solo yo podía provocar que sus ojos brillaran y se vieran incluso mas bellos de lo que ya eran, el haberme dicho que tenia miedo también me hizo sentirlo, yo no quería perderle, ni a ella ni a los niños.

La abrace como si fuera a escaparse de mis manos, no quería soltarla, no volvería a irme sin ella a ninguna parte, no me importaba si quedaba en la misma ruina, mi ruina mas grande sin duda alguna era perderla.

Una NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora