Capítulo 11

100K 6.3K 373
                                        

Sus ojos verdes me miraron con un brillo extraño que no comprendí, nos siguió moviendo de un lado a otro hasta que la canción acabó. Me sentí feliz, aunque estaba bastante apenada por lo de hace un rato, él me había hecho olvidar de ello.

- necesito una camisa- evadió mi pregunta.

- yo limpiare este desastre- señalé el piso pero negó.

- no- beso una de mis mejillas- quiero que te sientes allí- señaló uno de los sofás- y me esperes con los ojos cerrados.

Fruncí mi ceño pero no me dejo contestarle nada pues desapareció de mi vista rápidamente, antes de hacer lo que me pedía fui hacia el baño para quitar el sabor a vómito de mi boca, luego me senté en el sofá azul con mis ojos cerrados. Era bastante extraño sentirme tan cómoda con Gunther pero de eso se supone que se trata el amor, sentirse cómodo al lado de la persona que nos gusta. Me quedé con mis ojos cerrados un largo tiempo, me imaginaba todo lo que podía pasar si esto llegase a durar o acabar en un abrir y cerrar de ojos. tenía que ser realista, solo me quedaría cerca de mes y medio aquí y luego volvería a mi vida, Gunther no daba señales de aparecer por lo que los abrí, me llevé un gran susto al verlo frente a mí con una sonrisa, llevaba dos trozos de papel en su mano y ahora su torso estaba cubierto por una fina camiseta.

- me preguntaste qué quería de ti ¿verdad?- asentí un poco confundida- pues yo lo quiero todo Megán, sé que sólo hemos estado saliendo por una semana pero no puedo controlar lo que siento por ti, me es inevitable sentirme de esta manera cuando estás cerca-una risa tímida salió de sus rosados labios- mierda hace mucho no me sentía así por nadie.

- creo... Creo que me pasa lo mismo- Gunther sonrió en grande llevándose con eso una sonrisa de mi parte.

- viaja conmigo a España- mis ojos se abrieron de par en par.

- ¿qué?- fue lo único que pudo salir de mi boca.

esa frase había hecho que un gran nudo se formara en mi estomago, pero al mismo tiempo un hormigueo lo recorriera. Él en verdad parecía ilusionado en que yo le dijera que sí pero no podía hacerlo, una cosa era intentar conocernos y compartir buenos momentos y otra muy diferente era irme a otro país sin saber que pasaría allí, sin embargo lo ansiaba, quería decirle que sí que estaba dispuesta a ir donde él quisiera con tal de verlo sonreír.

- debo viajar en unos- su mirada se fijó en la muralla, parecía que estaba haciendo cuentas- quince días....y yo quiero que vengas conmigo Meg.

- Gunther esto es muy precipitado- tome su rostro entre mis manos viendo la desilusión posarse en sus hermosos ojos.

- hagamos un trato- levante una de mis cejas para que siguiera- si logró meter dos goles en el partido del viernes, tú te vendrás conmigo e iras verme jugar.

- ¿Y si no logras hacerlo?- negó mientras sonreía.

- por favor Megán, soy Gunther Müller- flexiono sus brazos y puso esa pose de "por favor chica soy lo mejor que verán tus ojos"- pero si no es así viajaré contigo a nueva york en cuanto te vayas.

¡Mi Dios! Esta era la mejor apuesta que podría hacer en mi vida, sin embargo él era bastante bueno en lo que hacía y no dudaba que le fuese difícil cumplir con su parte de la apuesta, mi parte racional gritaba que esto era una muy mala idea pero la parte que quería disfrutar sin importar las consecuencias me gritó que lo hiciera al fin ¿que podría perder?, ganaría unas vacaciones al lado del hombre que me estaba volviendo loca solo con su presencia o lo llevaría a casa por un tiempo indefinido.

- está bien señor Müller tenemos un trato- estreche nuestras manos, él tiró de mí y unió nuestros labios

me encanta poder sentirlo muy cerca de mi, pero nuestro beso como siempre empezó a subir de intensidad al igual que sus manos empezaron a descender hasta llegar a mi trasero, lo estrujó en sus manos acercándome mucho más a él, podía sentir su erección en la parte baja de mi estomago y mi humedad irse acumulando, sabía que entre nosotros había una alta tensión sexual, pero aún no era momento de dejarme llevar por mis hormonas. Me fui alejando de a poco pero sus dientes atraparon mi labio inferior tirando de él, gemí en su boca cuando sentí como empujaba su pelvis contra la mía tratando de obtener la mayor fricción posible, volvió a empujarme hasta quedar de nuevo sentada sobre el sillón.

Se abrió paso entre mis piernas que no sabía porque las había abierto para él, siguió besándome de manera voraz mientra su lengua se encontraba con la mía y disfrutaban de el sabor de cada una, sus manos que ahora se encontraban en mis pechos se movían de manera experta, quite su camisa mientras él bajaba por mi cuello dejando varios besos húmedos, por fin abrió sus ojos y pude ver sus pupilas totalmente dilatadas, sonrió en grande y siguió bajando hasta el valle de mis pechos, sus manos tomaron el bajo de mi vestido, mi respiración era entrecortada y cuando pensé que Gunther iba a quitármelo solo se alejo dejando un casto beso en mis labios.

- es hora de que comas algo- parpadee un par de veces tratando de asimilar sus palabras, ¿como carajos me podía decir eso después de haberme calentado las hormonas?

- claro- intenté no sonar enfadada.

- Meg no te enojes conmigo- mire para otra parte evitando su mirada, no tenía porque estar furiosa, debería sentirme bien al saber que fue él quien paró nuestro calentón y no se aprovechó de mi momento de vulnerabilidad, pero simplemente no podía- yo no quiero solo esto contigo, quiero mucho más que una mañana desenfrenada de sexo.

- eres un idiota Gunther- fruncio el ceño- primero me haces sentir especial, luego haces que mis hormonas se revolucionen y ahora me haces sentir una tonta por querer tirarte a ese sillón y hacerte miles de cosas sucias- su risa no se hizo esperar.

- sin duda eres bastante especial- le saque la lengua- te quiero Meg.

- mierda Gunther yo tambien te quiero.

Una NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora