Me encontraba en mi habitación, recostada en mi cuarto, con la luz apagada. Sola.
Aun no lograba entender qué había pasado conmigo, yo me conocía. Yo sé que no soy de esa manera tan orgullosa, compulsiva y busca pleitos al decirle ''estúpido'', pero su actitud me hizo enfadar en cosa de segundos. No podía parar de pensar en el tema. Me afectó, esa es la verdad. Nunca me ha gustado pelear, aunque tampoco jamás he dejado que me pasen a llevar. Ni siquiera con mi padre lo hice. No teníamos conversaciones, más bien discusiones y más discusiones.
Mientras seguía pensando, pasó por mi mente algo que le prometí a All, y que no había cumplido. Estaba tan molesta con el chico, que aunque no lo crea me olvidé de mi pequeña. La niña indefensa que debía proteger de todo, de todos. Me sentí súper mal, actué de forma egoísta, le quité la oportunidad de pasar una hermosa tarde en la playa, y todo por mi orgullo. ¿Pero cómo sería hermosa recordando la pelea con el chico? ¡Ah!, ¿por qué tenía que venir a mi mente a cada minuto?
Me puse de pié, decidida para hablar con Allie. Crucé mi puerta, avancé por el pasillo y toqué a su puerta cerrada.
Tres golpes acompañados de un:
- ¿Puedo entrar pequeña? –Subí mi tono de voz para que me escuchase.
- Sí. –Dijo una voz indefensa, triste y temerosa. Giré la manilla de la puerta, asomé mi cabeza y la busqué con la mirada. Estaba acostada, acurrucada en su cama, con la almohada entre sus manos y la cabeza. Por un momento me había acordado de mi madre cuando mi padre terminaba de golpearla. Me senté a su lado y comencé a hablar:
- Lo lamento. Sé que no estuvo bien. –Me disculpé pausadamente. -All tu sabes que no soy así, te lo compensaré.
-No, está bien. Después de todo, muchas ganas no tenía de ir. –Me sentía súper culpable, aun mas porque ella creía que estaba bien,
-Ah, por favor, se que querías mojarte aunque sea los piecitos. Te prometo que mañana iremos y lo pasaremos mejor. Nos podemos quedar más tiempo. –Intentaba convencerla.
-¿ Y si vez al chico de nuevo reaccionarás de nuevo así? -Su respuesta y pregunta a la vez, me sorprendió. Logré entender que All estaba sentida, y yo era totalmente responsable.
-Si lo veo otra vez, lo ignoramos y ya. ¿No vas a enfadarte con migo por el verdad?, ¡Además! Señorita, le recuerdo que hoy me caí, y yo que esperaba la ayuda de mi pequeña, esta solo decidió reír y burlarse. - Le dije tocándole la nariz. Soltó un par de carcajadas, que hicieron que yo también lo hiciera.
- A ver qué opinas de esto. -Me moví bruscamente y comencé a buscar sus antebrazos para hacerle cosquillas. All reía, no paraba de hacerlo. Hace mucho tiempo había descubierto que ese era su punto débil, y algo que me ayudaba en.las discusiones. Allie amaba las cosquillas. Me detuve hasta que tuve compasión. Ambas reíamos. Disfrutaba de esos momentos con ella. Me hacían sentir feliz.
- Mañana iremos de nuevo, pero esta vez con mamá. –Le guiñé un ojo.
- Mo, me gustaría ir a comer donde fuimos ayer. La comida era muy rica. –Dijo sonriendo nuevamente. Me hizo sonreír.
- ¿Pero y la playa? –Le cuestioné.
- ¡El lunes! o mañana en la tarde –Me hablaba llena de energía y emoción.
- Bueno, entonces Iremos a almorzar a Molly's has. –Decidí para darle en el gusto una vez más.
-¡Sí! –Gritó haciendo un gesto de aprobación. Esta niña siempre conseguía lo que quería.
-Bueno, podrías ir a ducharte antes de que cenemos. –Le ordené suavemente.
Salí de la habitación de Allie. Me dispuse a bajar las escaleras. Pude observar lo grande que era la casa sin personas. Aunque solo éramos tres.
Escuché abrirse la puerta de la entrada, mi curiosidad hizo a mis pies caminar en busca de mamá. La vi entrar y fui a saludarle. Traía bolsas en mano que cogí y las dejé en la mesa de centro.
-¿Cómo te ha ido? –Volví mi vista hacía ella.
-¿Cómo me ha ido con qué? –Me preguntó distraída como era ella.
-Pues, con el trabajo. ¿Has conseguido algo? – Le pregunté.
-En todos lados dicen que llamarán en caso de aceptarme. –Dijo con un hilo de voz.
-Pues bien, las cosas no son tan fáciles. –Le regañé.
- Si, pero pensé que me iría mejor. –Dijo con falsas esperanzas todavía.
-No te preocupes, ya encontrarás algo que te acomode. –Le intentaba dar esperanzas.
- Mo, ninguna de las dos tiene trabajo. Así no podremos vivir toda la vida. –Aquí vamos de nuevo.
- Mamá, no he dicho otra cosa. Yo también buscaré trabajo. –Le dije cansada, no quería empezar otra discusión.
- Deberías. –Soltó rápidamente. - ¿Y quién se ocuparía de All? -
- Podríamos turnarnos. –Le dije.
- ¿Sabes? eso ya se verá con el tiempo. No es necesario que vivas tu vida llena de preocupaciones. –Le dije molesta.
- ¿A qué te refieres? –Dudó.
- Olvídalo, no quiero discutir contigo. –Hablé terminando la discusión.
- Traje unos pasteles. –Me señalo con su dedo la bosa que minutos antes había dejado en mesa de centro. –Coman.
- All está en su cuarto, ve a saludarla y avisarle que has llegado, yo tomaré una ducha y me acostaré. –Dije saliendo de la gran sala.
- ¿Tan temprano? –Gritó ella.
-Leeré antes de dormir –Alcé la voz para que lograra escucharme.
La conversación había finalizado. Odiaba cuando ella se comportaba así. Siempre regañándome, ella también debía de aprender de sus errores.
Hice lo que le dije que haría y me quise acostar, descansar del extraño y conflictorio día que había tenido. Pero mientras intentaba dormir, el no quería parar de venir a mis pensamientos.
No se quería ir, claro estaba.
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Mi Debilidad |Liam Payne|
FanfictionTenían estilos de vida totalmente distintos, eran completamente diferentes. Pero se conectaban de una manera única, incluso, podían llegar a sentir lo mismo sin darse cuenta. Ninguno sabía exactamente que esperaban de ambos, pero estaban seguros de...
